El Gobierno estadounidense, al mando de Donald Trump, ha retirado este viernes las sanciones impuestas al petróleo venezolano, autorizando así a compañías como Repsol, entre otras, a comenzar a comercializar en Caracas.

Esta decisión se produce después de la primera visita de un miembro de la Administración de Trump a Venezuela, el secretario de Energía, Chris Wright, quien ha mantenido una reunión con la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez. 

Al tiempo, cabe recordar que, a principios de enero, la Casa Blanca citó a distintas compañías petroleras (Chevron Corp.Exxon Mobil Corp. y ConocoPhillips o Repsol) en Washington para mantener un encuentro sobre este escenario, el cual ya ha adoptado el primer paso según los planes del magnate.

De esta manera, según el comunicado oficial difundido por Washington, se ha brindado autorización para que estas empresas petroleras realicen transacciones con este sector, además de con gas, lo que permitirán que distintas multinacionales energéticas puedan reactivar sus actividades en Venezuela. En el caso de Repsol, presente desde 1993.

No obstante, la autorización está sometida a ciertos márgenes que no han de traspasarse. Existen una serie de prohibiciones que impiden a estas empresas hacer transacciones con otras entidades de origen chino, ruso, iraní, cubano o de Corea del Norte, en aras de que los activos petroleros venezolanos no terminen en otras manos.

Los planes de Trump sobre el petróleo venezolano

Desde que las fuerzas estadounidenses entraron en territorio venezolano y capturaron a su presidente, Nicolás Maduro y su mujer, ahora detenidos y en espera a juicio por presuntos delitos de narcoterrorismo, Trump dejó en claro sus aspiraciones en cuanto al petróleo del país caribeño, estimando que las autoridades de Miraflores entregarían “entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad”, una cantidad que, según garantizó en su momento, sería “controlada” por él mismo.

Cabe recordar que, en el marco de la incursión estadounidense, también fueron objetivo distintos petroleros navegantes de aguas caribeñas. Entonces, Trump avanzó que su control de estas exportaciones sería en términos “indefinidos”: “Vamos a comercializar el crudo que sale de Venezuela, primero este petróleo almacenado y, luego, indefinidamente, venderemos la producción venezolana en el mercado”, emplazó.

Trump, contra la ley climática

Bajo un telón de fondo similar, la cuestión climática no es una de las prioridades del mandato del inquilino de la Casa Blanca. Este jueves, revocó una legislación aprobada durante el mandato de Barack Obama, que fijó estándares climáticos para regular los gases de efecto invernadero, lo cual tachó este jueves como “una política desastrosa” que ha causado “graves daños” y ha elevado “enormemente los precios”.

La medida determinaba que el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso y otros tres gases de efecto invernadero ponían en peligro la seguridad pública, lo que permitía al Gobierno federal imponer restricciones y regulaciones climáticas, especialmente en el sector automovilístico, las refinerías o las fábricas.

A la contra, la Administración Trump abandonó el Acuerdo de París y aprobó una serie de medidas para incentivar la producción de petróleo crudo, gas natural, uranio y carbón. Washington también busca retirarse de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

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