Octava noche consecutiva de máxima tensión en Oriente Próximo. Estados Unidos ha completado una nueva ronda de ataques aéreos contra objetivos de Irán. Esta vez, el presidente Donald Trump ha ordenado un ataque directo contra la Guardia Revolucionaria como respuesta a la muerte de dos militares estadounidenses durante una ofensiva de Teherán contra una base yankee en Jordania. La operación dispara los niveles de estrés en un conflicto cada más extendido por la región y focalizado en la disputa por el control del estratégico estrecho de Ormuz.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció el comienzo de la ofensiva en torno a las 18:00 horas del sábado en la costa este estadounidense – medianoche en la España peninsular -. Washington presentó los bombardeos como parte de sus operaciones para reducir la capacidad militar de Irán, cuya acción se orienta a la amenaza de buques comerciales que atraviesan el paso marítimo, para castigar las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria. La Casa Blanca les atribuye la autoría del ataque contra las tropas estadounidenses desplegadas en Jordania, que se saldó con el asesinato de dos soldados de la guarnición yankee, además de otros tantos heridos y uno en paradero desconocido.
La oleada de ataques concluyó aproximadamente cinco horas y media después. Según el balance difundido por el Mando Central, los aviones y demás medios militares de Estados Unidos alcanzaron instalaciones iraníes de vigilancia costera y defensa aérea, así como capacidades navales y almacenes utilizados como silos de misiles y aviones no tripulados. Las Fuerzas Armadas de EEUU aseguraron haber golpeado directamente a unidades de la Guardia Revolucionaria vinculadas con el ataque en Jordania.
Washington expone que los objetivos seleccionados, a diferencia del relato de las autoridades de la República Islámica, tenían carácter militar. Apuntan, además, que la ofensiva pretende debilitar los instrumentos con los que Irán controla el tráfico marítimo y lanza ataques contra las fuerzas de Estados Unidos y sus aliados. El régimen de Teherán, no obstante, denunciaba en las últimas horas impactos de misiles balísticos contra puentes, túneles, carreteras, instalaciones eléctricas y plantas desalinizadoras. En otras palabras, infraestructuras esenciales para la población civil y la economía del país; acusando a la Casa Blanca ante Naciones Unidas de perpetrar crímenes guerra.
El ataque en Jordania
El detonante más inmediato de esta octava noche de bombardeos fue el ataque perpetrado el viernes con misiles balísticos y drones contra fuerzas estadounidenses y jordanas. El propio CENTCOM confirmó que dos de sus militares fallecieron durante las labores de defensa frente a la ofensiva iraní, mientras que un tercero de sus soldados continúa desaparecido. El balance del Mando Central cuantifica también otros cuatro efectivos humanos evacuados a hospitales del país, aunque posteriormente recibieron el alta. Otros tanto, según el mismo relato oficial, fueron atendidos por heridas leves y regresaron de inmediato al servicio.
El Pentágono, que aún no ha revelado todavía las identidades de los soldados fallecidos a la espera de comunicarse con sus familias, eleva a 16 el número de militares estadounidenses fallecidos desde el inicio de la guerra con Irán. Más de 420 han resultado heridos, de acuerdo a los últimos partes emitidos por medios del país y otras agencias internacionales. El ataque en Jordania supone uno de los impactos más severos sufridos por las tropas yankees desde el arranque de la ofensiva en Oriente Próximo el pasado 28 de febrero. De hecho, la Administración Trump ha utilizado esta operación como argumento para justificar una intensificación de su campaña aérea. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró incluso que la muerte de los dos soldados reforzará la determinación de Estados Unidos, enfriando por completo cualquier expectativa de desescalada.
Irán avisa a Washington
Previo al ataque de Estados Unidos contra la Guardia Revolucionaria, Teherán mandaba un mensaje directo a la Casa Blanca: cuantos más ataques haya, mayor y más contundente será la respuesta. El comandante del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, uno de los principales mandos del Ejército iraní, el general Ali Abdullahian, fue el encargado de verbalizar la amenaza a través de un mensaje difundido por los medios oficiales del régimen. El militar advertía a la Casa Blanca de que responderán de forma “contundente y devastadora” ante cualquier nueva acción que consideren una agresión contra el país.
El general ha reafirmado el compromiso del estamento militar con el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y ha asegurado que las fuerzas iraníes seguirán directrices para preservar “los ideales de la revolución”, así como la unidad nacional y la seguridad del país. Abdullahian ha explicado que las Fuerzas Armadas emplearán todo su potencial y capacidad para fortalecer la cooperación entre los diversos cuerpos militares, la población y las instituciones del Estado para “garantizar los intereses de la nación, defender los derechos del puebloy la seguridad nacional”.
En este sentido, ha avisado a la Administración Trump, a la que se ha referido como “criminal, traidora y astuta”, advirtiendo de las consecuencias ante posibles nuevos bombardeos yankees. “Cualquier intento de codicia, intimidación, totalitarismo y barbarie será respondido con contundencia y devastación por los valientes y poderosos combatientes creyentes de las fuerzas armadas”, afirmaba el general, antes de certificar que Irán impondrá a su adversario “costos aún más altos que las dos y tres guerras impuestas”. A renglón seguido, ha reivindicado las capacidades de defensa de Teherán, a las que define como un “sólido respaldo para la paz y la seguridad” que, en paralelo, permiten al régimen desarrollar sus políticas para la población civil.
Por su parte, Adbullahian ha acusado a Estados Unidos de buscar divisiones internas tras sufrir “una serie de derrotas en la guerra militar”. El general iraní sostiene que “el campamento enemigo” busca el enfrentamiento del pueblo con las autoridades iraníes, por lo que ha reclamado mantener la cohesión nacional para frustrar lo que describe como una “siniestra conspiración”. Al mismo tiempo, el comandante del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya ha destacado que su Ejército protegerá la nación con todo su potencial y capacidad”, reiterando su compromiso con el ayatolá y la defensa de la República.
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