La tregua pactada entre Estados Unidos e Irán ha dado muestras de su fragilidad en apenas unas semanas. Después de que estos últimos días saltara por los aires el alto el fuego firmado el pasado 17 de junio, la escalada verbal entre Washington y Teherán sitúa de nuevo a Oriente Próximo al borde de una nueva crisis. Donald Trump elevaba este viernes el tono con una amenaza prácticamente sin precedentes, alardeando de que dispone de “mil misiles” preparados para atacar a Irán si las autoridades de la República Islámica cumplen con las advertencias que, según él, han vertido contra su vida. Mientras tanto, el gobierno iraní acusa a la Casa Blanca de incumplir el preacuerdo y dinamitar el camino hacia la desescalada.

El republicano se cobijó en sus redes sociales para lanzar un mensaje de máxima dureza con remite al régimen iraní. “Mil misiles están listos y preparados para atacar la República Islámica de Irán, y miles más se lanzarán inmediatamente si el Gobierno cumple su amenaza (…) de asesinar, o intentar asesinar, al actual presidente de Estados Unidos de América. En este caso, ¡a mí!”, arrancó el mandatario estadounidense, mientras deslizaba que las órdenes para dicho ataque – eventual, en cualquier caso – ya se habían enviado. En este sentido, precisó que las Fuerzas Armadas del país están “dispuestas y capacitadas” para responder con una ofensiva que, en sus propios términos, “diezmaría y destruiría por completo todas las áreas de Irán”. Remató su mensaje con el recordatorio de que dicha directriz tendrá un año de vigencia, con posibilidad de ser prorrogada.

Colapso de la tregua y cruce de amenazas

Las amenazas de Trump llegan apenas un día después de anunciar la reanudación formal de las conversaciones con Irán. Sin embargo, el propio presidente dejó claro que ese reinicio del diálogo no supone la restauración del alto el fuego que ambas partes alcanzaron en junio y que esta misma semana quedó roto tras nuevos intercambios de bombardeos en medio de las tensiones por el estrecho de Ormuz. Lejos de rebajar el tono, Washington ha endurecido también sus exigencias políticas. Según fuentes oficiales estadounidenses citadas por medios como Axios y The Wall Street Journal, la Administración Trump ha reclamado a Irán un compromiso público para garantizar la libre navegación por el estratégico enclave.

En concreto, Estados Unidos exige que las autoridades iraníes emitan una declaración comprometiéndose a mantener abierta esta ruta marítima y a cesar cualquier ataque contra buques mercantes. Estas demandas, según las mismas fuentes, han sido trasladadas tanto directamente a los negociadores iraníes como a través de la mediación de Pakistán y Qatar, dos de los países que han participado en los contactos entre ambas delegaciones. El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales focos de tensión internacional por su importancia para el transporte mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier alteración de la navegación tiene un impacto inmediato sobre los mercados energéticos.

Más presión económica a Irán

La presión estadounidense no se limita al terreno militar y diplomático. En paralelo a las advertencias lanzadas por Trump, el Departamento del Tesoro ha anunciado nuevas sanciones contra Ali Ansari, al que considera uno de los principales financiadores del nuevo líder supremo iraní, el ayatolá Mojataba Jamenei.

Según Washington, Ansari dirige una extensa red internacional de activos que beneficia tanto a Jamenei como a otras figuras de la élite del régimen iraní, además de haber canalizado durante años recursos públicos hacia una amplia cartera de propiedades y negocios en el extranjero. Estas nuevas medidas representan un nuevo paso en la estrategia de presión económica de la Administración estadounidense sobre Teherán, precisamente cuando ambas partes intentaban reactivar un diálogo que permitiera estabilizar la región.

Irán habla de incumplimientos

La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha acusado directamente a la Administración Trump de incumplir el memorando de entendimiento firmado el pasado 17 de junio, que sirvió de base para el alto el fuego alcanzado entre ambos países. En un mensaje difundido en redes sociales, Araqchi sostuvo que "Irán hasta ahora ha cumplido con su palabra", mientras responsabilizó al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, de violar el denominado párrafo nueve del preacuerdo.

Ese apartado establecía que, mientras ambas partes negociaban un acuerdo definitivo, Estados Unidos se comprometía a mantener el status quo respecto a Irán, absteniéndose de imponer nuevas sanciones o desplegar fuerzas militares adicionales en la región. Para el jefe de la diplomacia iraní, la inclusión de Ali Ansari en la lista de sancionados constituye precisamente una vulneración de ese compromiso y se suma, según denunció, a "otras violaciones y errores" cometidos previamente por Washington.

Araqchi concluyó su mensaje con una advertencia dirigida a la Casa Blanca: "Solo puede haber cumplimiento mutuo", dejando claro que Teherán considera que cualquier intento de reactivar las conversaciones dependerá de que ambas partes respeten los compromisos adquiridos hace apenas unas semanas.

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