La cita internacional en Ankara (Turquía) con motivo de la Cumbre de la OTAN ha dejado una larga lista de reacciones en el ámbito político, más en lo que concierne a España por las tensiones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En este sentido, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) del expresidente del Gobierno José María Aznar ha llegado a situar en la misma balanza al presidente español Pedro Sánchez con su homólogo de Washington.
En un ejercicio de equiparación política, la FAES ha determinado que ambos mandatarios tienen “modelos de liderazgo populista” con los que cultivan “una hostilidad retórica” porque “les conviene”. En estos términos, la organización ha valorado que la relación entre ambos es “un teatro urdido de cara a la galería”, recalcando así que “poco les importa que esa práctica mezquina no convenga en absoluto a la OTAN, a los Estados Unidos ni a España”.
Por un lado, la organización de Aznar ha entrado a valorar el papel de España en esta nueva cita de la Alianza Atlántica, sobre la cual ha desgranado que nuestro país no puede darse “el lujo de que su Gobierno juegue a rentabilizar antagonismos con el presidente de la primera potencia mundial”, acusando al mandatario de La Moncloa de tener “mucho lirili y poco lerele”, expresamente, pese a que durante sus mitines se postula como “antitrumpista”.
Bajo este análisis, FAES ha considerado que Sánchez ha estado “muy maso” en la Cumbre de Ankara: “Nada que ver con (Giorgia) Meloni. Se puede ser aliado y hacerse respetar, como ha demostrado la italiana. No consentir ofensas es algo muy distinto de aprovecharlas en beneficio propio”, ha subrayado la fundación, bajo el marco de las arduas críticas que Trump vino vertiendo contra líderes europeos antes del encuentro en Turquía. “No se puede jugar a halcón en los reservados y paloma en las plazas, Patton en Ankara y Gandhi en Madrid”, han censurado.
Pero las críticas no sólo las han vertido contra Moncloa, sino también hacia la Casa Blanca. La fundación de Aznar también ha arremetido contra las políticas de Trump, tildándolas de “improvisaciones” y “bandazos”, valorando que al mandatario de Washington “le queda grande la chaqueta de comandante en jefe del mundo libre”.
Bajo todo este contexto, FAES ha determinado que Europa tiene “mucha tarea pendiente” y que urge que atienda “realidades postergadas durante demasiado tiempo”, denominando así la “geopolítica crecientemente peligrosa” o las “capacidades militares insuficientes” para los frentes abiertos en el tablero internacional.
La hemeroteca de Aznar sobre las relaciones de España y EE.UU
El tono de estas críticas del expresidente del Partido Popular no es desconocido. Cuando estalló la guerra en Oriente Próximo, Trump hizo un llamado a los aliados europeos para sumarse a su ofensiva contra Irán, y fue de la mano de España –una postura que posteriormente secundaron países vecinos- por la que el ‘no’ asentó bases. El Gobierno de Sánchez se opuso a utilizar las bases militares de Rota y Morón para las hostilidades de Estados Unidos sobre el país persa, además de que, desde el primer momento, se esgrimió el lema ‘no a la guerra’.
Pese a que fue una postura respaldada y adoptada por prácticamente el conjunto de Europa, voces políticas dentro de nuestras fronteras condenaron la postura de Moncloa. Este fue el caso de Aznar, quien instó a Sánchez a cumplir con los designios de Trump porque nuestro país debería estar “al lado de los aliados y no de los enemigos”. Unas palabras que enmarcó en “un conjunto de obligaciones y responsabilidades comunes” y, bajo el recuerdo de guerras de antaño, Aznar apostó porque las intervenciones militares “hay que terminarlas”, postulándose así más del lado de Trump.
“Estados Unidos son nuestros amigos, nuestros aliados, que nos han protegido y ayudado desde el final de la Segunda Guerra Mundial. (…) A mí no me gustan ni los populistas de la derecha, ni los populistas de izquierda. Entonces, no me gusta Trump, pero tampoco me gusta Sánchez ni Abascal; soy un liberal conservador”, apuntó en marzo.
La relación de Trump y Sánchez, escenificada en Ankara
Volviendo a las imágenes y declaraciones que quedaron enmarcadas en la Cumbre de la OTAN de este año, el mandatario estadounidense sembró las tensiones al decir que España estaba siendo un “aliado terrible” por no aumentar el gasto en Defensa, incluso amenazando con cortar todos los lazos comerciales con nuestro país, pese a que la política comercial es común con el conjunto de la Comisión Europea.
Frente al ruido, Sánchez dijo posteriormente en rueda de prensa que se tomaba las críticas de su homólogo de Washington “con calma y con paciencia, con cierta normalidad también”, desechando cualquier momento de “tirantez” entre ellos puesto que, de una conversación coloquial durante el encuentro, hablaron sobre el Mundial de Fútbol.
“España es un país que quiere y trabaja por tener las mejores relaciones con todos los países, sobre todo con países aliados, con los que tenemos lazos muy consolidados, que han trascendido la orientación ideológica de las administraciones que han estado en España y Estados Unidos a lo largo de las décadas”, garantizó Sánchez.
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