Estados Unidos ha vuelto a atacar Irán. La Administración de Donald Trump ha dado por enterrado el frágil alto el fuego pactado a finales de junio y ha ordenado una nueva oleada de bombardeos contra objetivos iraníes, en una escalada que vuelve a situar al Golfo Pérsico al borde de una guerra abierta. El Mando Central estadounidense asegura que la operación ha golpeado más de 80 objetivos vinculados a capacidades militares iraníes y a infraestructuras que, según Washington, podían amenazar la navegación en el Estrecho de Ormuz.

La ofensiva llega después de varios ataques contra buques comerciales en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta. Estados Unidos atribuye esos incidentes a Irán y los presenta como una “violación” del acuerdo provisional que había frenado temporalmente los enfrentamientos entre ambos países. Teherán, por su parte, acusa a Washington de utilizar los episodios en Ormuz como excusa para imponer por la fuerza su control militar sobre la región.

Ormuz, el polvorín que Trump ha decidido incendiar

El Estrecho de Ormuz vuelve a ser el epicentro de la crisis. Por esa vía marítima circula una parte decisiva del comercio mundial de petróleo, lo que convierte cualquier choque militar en una amenaza inmediata para la economía internacional. Tras los ataques contra tres buques, la Casa Blanca no solo autorizó los bombardeos, sino que también revocó una licencia que permitía a Irán vender petróleo en el marco del acuerdo de distensión alcanzado semanas atrás.

La respuesta iraní no tardó en llegar. Según las informaciones disponibles, Irán lanzó ataques contra instalaciones estadounidenses en Bahréin y Kuwait, países que albergan bases militares de EEUU. La reacción ha elevado el temor a una cadena de represalias de difícil control, con Qatar y otros aliados regionales en situación de alerta.

Trump, lejos de rebajar el tono, ha optado por la amenaza directa. Durante la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente estadounidense declaró que el acuerdo con Irán estaba “terminado” y llegó a advertir de que EEUU “probablemente” volvería a atacar. Sus palabras, pronunciadas en pleno foro aliado, evidencian que Washington no se limita ya a una represalia puntual, sino que contempla una campaña militar sostenida si Teherán mantiene su desafío.

Una escalada con factura política, militar y económica

La nueva ofensiva estadounidense abre un escenario de enorme incertidumbre. En el plano militar, porque los ataques se han extendido por zonas estratégicas del sur de Irán, con impactos en áreas próximas a puertos e infraestructuras sensibles. En el plano económico, porque el petróleo reaccionó al alza ante el riesgo de interrupciones en Ormuz. Y en el plano diplomático, porque el margen para retomar conversaciones queda seriamente debilitado tras la ruptura pública del alto el fuego.

El discurso de Trump también ha tensado a sus propios aliados. Aunque la OTAN ha respaldado en términos generales la defensa de la libertad de navegación, varias capitales europeas temen que la Casa Blanca esté empujando la crisis hacia una guerra regional de consecuencias imprevisibles. La cumbre de Ankara, que debía centrarse en la unidad aliada, quedó eclipsada por los ataques a Irán y por el tono incendiario del presidente estadounidense.

Irán atraviesa, además, un momento interno especialmente delicado. Las movilizaciones masivas por la muerte del líder supremo, Ali Jamenei, han reforzado el clima de confrontación nacional frente a Estados Unidos. En ese contexto, cada ataque norteamericano alimenta el discurso de resistencia de Teherán y reduce el espacio político para una salida negociada.

La ofensiva de julio confirma que la tregua era mucho más frágil de lo que Trump había proclamado. El presidente estadounidense vuelve a apostar por la presión militar como herramienta central de su política exterior, pero el riesgo es evidente: cada bomba lanzada sobre Irán acerca un poco más a la región a un conflicto total. Lo que Washington presenta como defensa de la navegación internacional puede convertirse, si no se impone la diplomacia, en el inicio de una nueva guerra de largo alcance en Oriente Medio.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora