A razón de la guerra en Oriente Próximo desatada por los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, ocupa la práctica totalidad de la actualidad no solo por la ofensiva bélica que lidera, sino por las constantes amenazas vertidas sobre todo aquel que haya mostrado su postura firme contraria a la guerra. Sin embargo, la última imagen que ha dejado el magnate está vinculada a la visita a la Casa Blanca de los reyes de Inglaterra.

A través de un vídeo que se ha compartido por redes, se puede ver el momento que ha protagonizado el presidente estadounidense con la reina Camila. En el momento de la llegada de los monarcas, estos se disponían a saludar a las autoridades presentes en la Casa Blanca. Sin embargo, mientras la reina de Inglaterra se encontraba estrechando varias manos de los allí presentes, Trump optaba por interrumpir su camino, colocarse por delante de ella, y ponerse a estrechar también las manos de las autoridades. Un gesto que ha levantado la crítica de los expertos en protocolo y de multitud de usuarios en redes. “Trump es tan irrespetuoso. Cada día es otra vergüenza para nuestro país”, ha espetado uno.

Sin embargo, el rey Carlos III también parecía querer concentrar parte del protagonismo. Así, durante la cena de Estado que se celebró después, el monarca le espetó a Trump: "Recientemente usted comentó, señor presidente, que, si no fuera por Estados Unidos, los países europeos hablarían alemán. Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes hablarían francés", lanzó Carlos III.

Con ello, el monarca hacía referencia a los conflictos que tuvieron Francia y Reino Unido por el control de América del Norte antes de la independencia de Estados Unidos.

Al margen de todo ello, la experta en protocolo Patrycia Centeno ha analizado también el encuentro entre el presidente de Estados Unidos y el rey de Inglaterra en la Casa Blanca este pasado martes. La especialista ha destacado un gesto el mandatario ante un comentario del miembro real.

En su recibimiento, el estadounidense trató de repetir con Carlos III su clásico apretón de manos, ese en el que tira con fuerza de la persona que saluda. Sin embargo, el sentido en alerta del inglés evitó que eso sucediera.

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