La tendencia alcista de la inflación, detonada por el ataque ilegal lanzado por Estados Unidos (EEUU) e Israel contra Irán y sus consecuencias derivadas, como el cierre del estrecho de Ormuz, se ha frenado en España. La no resolución del conflicto y la elevación imparable de los carburantes parecía anticipar que el Índice de Precios de Consumo (IPC) crecería de nuevo en abril, pero el paquete de medidas de respuesta aprobado por el Gobierno ha conseguido reducir la tasa en dos décimas, hasta situarse en el 3,2%.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado este miércoles el dato adelantado del mes de abril, que deberá ser confirmado el próximo jueves 14 de mayo, y lo aleja del 3,4% registrado en marzo. El organismo estadístico independiente señala a la factura de la luz como principal variable responsable del aminoramiento y desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, pilotado por Carlos Cuerpo, celebran “el efecto del escudo renovables y de las medidas del Gobierno frente a la guerra”.

En sentido negativo, los carburantes siguen siendo el producto que más presiona al alza, reflejo de la persistencia del shock externo derivado de la guerra. No obstante, su impacto se ve compensado por el comportamiento de la electricidad y por las medidas fiscales vigentes desde el 20 de marzo. “El plan de respuesta aprobado en el Congreso y en vigor está cumpliendo su objetivo principal: que el shock externo de la guerra no se traslade de forma permanente ni a la inflación ni al poder adquisitivo de los hogares”, destacan desde el departamento de Economía.

“España es, desde el inicio del conflicto, el tercer país de Europa donde menos han crecido los precios del mercado mayorista de electricidad”, apunta Cuerpo, destacando el papel de la electricidad, favorecida en España por el efecto de las renovables. “Esto demuestra el elemento adicional de soberanía energética y de protección que supone el actual mix energético en España y la elevada presencia de renovables”, zanja su valoración el también vicepresidente.

Otras variables

Más allá de la variable general y del ritmo de combustibles y electricidad, la inflación subyacente -que excluye energía y alimentos no elaborados- se modera una décima y se sitúa en el 2,8% en abril, en el mismo cálculo interanual. En términos mensuales (abril sobre marzo), el IPC sube un 0,4%, moderando en ocho décimas el ascenso experimentado en marzo, del 1,2%. No obstante, con el incremento del cuarto mes del año, la inflación mensual acumula tres ciclos consecutivos de alzas.

Por otro lado, el IPC armonizado (IPCA), al que atienden Bruselas para realizar las estadísticas comparadas, incrementa una décima su tasa interanual en abril, hasta el 3,5%, con una variación mensual del 0,7%. La inflación subyacente del IPCA se estima en un 3,1% para el cuarto mes del año, según apunta Estadística.

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