El juicio de la Kitchen, trama político-policial para espiar y robar documentos a Luis Bárcenas, ha acogido como testigo a Manuel Morocho, inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que investigó la ‘Caja B’ del Partido Popular (PP), conocido como el caso Gürtel, y denunció haber sufrido presiones tras descubrir la Kitchen. “Había una operación policial, sin contar con autorización judicial, sobre Luis Bárcenas y su entorno”, se ha reafirmado este miércoles en la Audiencia Nacional.
El agente ha relatado que, mientras investigaba la financiación irregular del PP, ya sospechaba de una trama ilegal paralela, pero que fue la recepción de un correo electrónico, en agosto de 2013, a través del sistema de intercambio de información de la policía, “la constatación” de la implicación de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) liderada por el comisario Eugenio Pino. “Veo (en su ordenador) una serie de personas, domicilios y vehículos que se me reportan sin contexto y que en su mayor parte eran conocidos ya por la investigación (de la Gürtel)”, ha explicado ante el tribunal.
Sin embargo, a la jueza Teresa Palacios, cuyo comportamiento protector con las personalidades del PP que han desfilado por el juzgado (Mariano Rajoy o María Dolores de Cospedal) ha levantado ampollas, no le ha gustado que Morocho dé detalles sobre cómo se intentó acabar también, no solo con Bárcenas, con los investigadores de la Gürtel. “Estoy observado que se extiende más allá de lo que le pregunta el Ministerio Fiscal, le ruego que se limite en las respuestas”, le ha trasladado la togada al testigo.
Pese al coto establecido por la magistrada, Morocho ha continuado dado detalles y explicando la actuación sospechosa de la DAO. “Me percato de que la DAO, que no es una unidad, como tal, investigativa, me cede una información de la que yo no sabía. Tenga en cuenta que nuestra investigación es secreta. Esa conexidad entre investigaciones secretas tiene una metodología de conexidad que no se ha cumplido”, ha expuesto. Además, ha recordado que “la DAO no apoya, es un organismo central de supervisión y dirección de las distintas unidades operativas”.
Con respecto a su actuación, el inspector ha afirmado que nunca propuso realizar seguimientos a Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas. No obstante, sí ha indicado que sus superiores le reclamaron que solicitara al juez otras actuaciones como intervenir su teléfono, algo que no hizo, ni verbalmente ni por escrito. Estas actuaciones son de las que se acusa a Enrique García Castaño, entonces jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), a quien presuntamente se lo habría solicitado la DAO de Pino, otro de los principales señalados.
El testigo ya declaró durante la instrucción que sufrió presiones “de toda la cadena de mando” mientras investigaba la Gürtel y descubrió la Kitchen, lo que incluso le llevo a asumir medidas extraordinarias “de seguridad interna” sobre algunas diligencias, como ocultar el “registro” de Génova 13 (sede del PP). Presiones que, apuntó, comenzaron cuando incluyó en un informe al exmarido de Cospedal y amigo de Villarejo, Ignacio López del Hierro, y que se centraron en evitar la aparición en sus investigaciones de Mariano Rajoy.
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