El juicio por el presunto amaño de un contrato de mascarillas se ha convertido, con la connivencia del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, y del presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, en una sinfonía de acusaciones del comisionista, Víctor de Aldama, contra el Gobierno de Pedro Sánchez y el PSOE a los que acusa de orquestar, vía Ferraz, toda una operacion para lograr una financiación irregular para el partido. Eso sí, pruebas de las acusaciones vertidas ni una más allá de las palabras de Aldama.

De Aldama ha relatado ante el Tribunal Supremo que, si esto es una banda organizada, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estaba en el nivel uno, José Luis Ábalos en el nivel dos, su asesor Koldo García a nivel tres, y él en el nivel cuatro. "El presidente lo sabía todo, por lo que se me transmitió y me lo dijo él mismo el día del teatro", unas acusaciones muy serias que el tribunal ha permitido pese a que ni se investigan en este procedimiento, ni tienen ninguna prueba que las sustente.

El empresario ha asegurado que Koldo le hizo hacer de intermediario con empresas licitadoras del Ministerio de Transportes para conseguir dinero en efectivo para el partido. Ha dicho que llevaba sobres con dinero al ministerio, incluso mochilas llenas de efectivo cuando los pagos eran de 200.000 euros o más.

La actuación de Alejandro Lúzon

Sin embargo, y dado que las afirmaciones no están sustentadas en ningúna prueba que no sea solo el testimonio del imputado, el fiscal anticorrupción Luzón no le ha preguntado ni una sola vez qué empresas pagaron, o qué empresarios estaban detrás de esos pagos, unas preguntas lógicas teniendo en cuenta la gravedad de las acusaciones. Simplemente le ha dejado hablar. Llamativo también que el presidente del tribunal no haya cortado en ningún momento el interrogatorio, habida cuenta de que nada de lo que se estaba contando tiene que ver con los hechos enjuiciados, el supuesto amaño de un contrato de mascarillas en plena época de pandemia.

En su declaración, Víctor de Aldama ha asegurado que el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, era ‘el jefe’, y que el presidente del Gobierno ‘el uno’ y que había una especie de operación dirigida desde el corazón mismo de Ferraz para conseguir dinero en B que sirviera para financiar el partido. Pero con los pagos en efectivo, el comisionista tampoco ha presentado ningún tipo de prueba que sustente lo dicho.