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Internacional

Texas, Kansas y Carolina del Sur: las tres victorias que explican el golpe electoral a Trump

La oposición conquista tres escaños del Senado en estados que Trump ganó ampliamente en 2024, después de décadas de dominio republicano

El presidente de EEUU, Donald Trump. EP.

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Donald Trump ganó Texas, Kansas y Carolina del Sur con una amplia ventaja en las elecciones presidenciales de 2024. Dos años después, los tres estados han elegido senadores demócratas. Las elecciones de mitad de mandato han dejado una de sus mayores sorpresas en territorios que parecían fuera del alcance de la oposición, con victorias que contribuyen a explicar cómo el Partido Demócrata ha conseguido recuperar el control del Congreso estadounidense.

El cambio resulta especialmente significativo por los antecedentes electorales. Texas llevaba desde 1988 sin elegir a un demócrata para el Senado; Kansas, desde 1932; y Carolina del Sur, desde 1998. En los tres casos, los candidatos republicanos acudían a las urnas con el respaldo de Donald Trump y el peso de varias décadas de hegemonía conservadora. Sin embargo, ninguno ha conseguido conservar el escaño para su partido.

La magnitud del cambio se aprecia al comparar los resultados con los de las últimas presidenciales. En noviembre de 2024, Trump derrotó a Kamala Harris por cerca de 14 puntos porcentuales en Texas, 16 en Kansas y 18 en Carolina del Sur. Aquellas diferencias situaban a los tres estados entre los territorios donde los republicanos podían confiar en una ventaja estructural, aunque la elección de un senador responde a dinámicas distintas de las de una candidatura presidencial.

Las victorias demócratas se producen en un contexto nacional de descontento con el coste de la vida y rechazo a determinadas políticas de la Casa Blanca. Los sondeos a pie de urna han identificado la inflación, los precios de los productos básicos y la preocupación por el rumbo económico como algunas de las principales inquietudes de los votantes. Pero detrás de los tres resultados también aparecen factores locales y candidatos con perfiles políticos muy diferentes.

Texas: el final de casi cuatro décadas sin un senador demócrata

La victoria más simbólica se ha producido en Texas. James Talarico ha derrotado al fiscal general republicano Ken Paxton y se ha convertido en el primer demócrata elegido senador por este estado desde Lloyd Bentsen en 1988. El resultado pone fin a una larga sucesión de derrotas del partido en unas elecciones estatales marcadas durante décadas por el predominio republicano.

Texas había sido uno de los territorios donde Trump consolidó su apoyo electoral en 2024. El presidente obtuvo entonces aproximadamente el 56% de los votos, frente al 42,5% de Kamala Harris, una ventaja que parecía confirmar las dificultades demócratas para competir a escala estatal. La candidatura de Talarico, sin embargo, consiguió abrir una disputa que los republicanos habían comenzado el ciclo electoral considerando favorable.

El nuevo senador había construido su campaña alrededor de las preocupaciones económicas y de un discurso que buscaba conectar con votantes más allá de la base tradicional demócrata. Talarico, representante estatal y antiguo profesor, incorporó también referencias religiosas a su mensaje político, intentando disputar a los republicanos un terreno cultural que durante años habían dominado.

Su rival llegaba a las elecciones con una trayectoria marcada por numerosas controversias. Ken Paxton había afrontado investigaciones, acusaciones y un proceso de destitución en el Parlamento de Texas, del que fue absuelto por el Senado estatal en 2023. Los demócratas trataron de convertir su historial en un argumento electoral, mientras Paxton insistía en su alineamiento con las políticas de Trump.

El resultado tiene una segunda dimensión. Gina Hinojosa también ha derrotado al gobernador republicano Greg Abbott, poniendo fin a más de tres décadas de gobiernos republicanos en Texas. La coincidencia de ambas victorias amplía el alcance político del cambio, aunque será necesario analizar los resultados por condados para determinar qué peso tuvieron la movilización demócrata, el comportamiento del electorado latino y los posibles trasvases de antiguos votantes republicanos.

Kansas: un pastor moderado rompe una barrera de 94 años

Si Texas representa una victoria histórica por su tamaño e influencia política, Kansas ofrece uno de los resultados más extraordinarios de las elecciones al Senado. Adam Hamilton, pastor metodista de 62 años, ha derrotado al senador republicano Roger Marshall y se ha convertido en el primer demócrata elegido para la Cámara Alta por este estado en 94 años.

Kansas había respaldado a Trump por más de 16 puntos porcentuales en 2024, y la reelección de Marshall se consideraba inicialmente favorable a los republicanos. Sin embargo, la campaña se fue estrechando hasta obligar al presidente y al vicepresidente JD Vance a desplazarse al estado para apoyar al senador.

Hamilton no desarrolló una campaña identificada con el ala más progresista del Partido Demócrata. Se presentó como un demócrata de criterio independiente, defendió la necesidad de alcanzar acuerdos entre partidos y centró buena parte de sus intervenciones en las dificultades económicas de las familias. Su perfil religioso también le permitió participar en debates culturales habituales entre los votantes conservadores.

La economía agrícola ocupó un lugar destacado. El encarecimiento del gasóleo y los fertilizantes, agravado por la guerra contra Irán, afectaba directamente a los productores del estado. Durante un acto electoral celebrado en octubre, Trump anunció un programa federal de ayudas de 8.000 millones de dólares destinado a aliviar los costes del combustible durante la cosecha.

Marshall también tuvo que responder a las informaciones publicadas por The New York Times sobre las demandas interpuestas contra cientos de antiguos pacientes por facturas médicas impagadas. El senador rechazó que su actuación se apartara de las prácticas habituales de cobro. La controversia añadió un elemento sanitario a una campaña dominada por la economía y el coste de la vida.

La victoria de Hamilton muestra que los demócratas han conseguido competir en un estado profundamente conservador con una candidatura moderada, de fuerte vinculación religiosa y centrada en problemas económicos concretos. No permite concluir que Kansas haya cambiado definitivamente de orientación política, pero sí demuestra que la ventaja republicana no resultó suficiente para conservar el escaño.

Carolina del Sur: una victoria demócrata en el corazón conservador

El tercer gran resultado llega desde Carolina del Sur, donde la pediatra Annie Andrews ha derrotado a la senadora republicana Darline Graham. La victoria devuelve al Partido Demócrata uno de los escaños de un estado que llevaba desde finales de los años noventa sin elegir a un senador de esa formación.

La diferencia con las últimas presidenciales resulta especialmente llamativa. Trump ganó Carolina del Sur por cerca de 18 puntos en 2024, una de sus ventajas más amplias en el sur del país. Pese a ese antecedente, Andrews ha conseguido imponerse en una elección que las proyecciones de Associated Press han adjudicado a la candidata demócrata.

Graham había llegado al Senado en julio de 2026 tras la muerte de su hermano, el veterano senador republicano Lindsey Graham, y contaba con el respaldo del presidente. Su candidatura pretendía conservar un escaño asociado durante años a una de las figuras más conocidas del Partido Republicano, pero terminó perdiéndolo en una jornada de avances demócratas en numerosos estados.

Andrews había centrado su campaña en asuntos relacionados con la salud, las familias y las consecuencias económicas de las políticas federales. Su experiencia como pediatra le permitió abordar el debate sanitario desde una trayectoria profesional distinta a la de sus rivales republicanos, en un momento en el que el acceso a la atención médica y los costes de los seguros figuraban entre las preocupaciones de parte del electorado.

La candidata demócrata ha conseguido alrededor del 51% de los votos, frente a cerca del 47% de Graham, según los resultados provisionales difundidos durante la noche electoral. La distancia contrasta con la amplia victoria presidencial de Trump dos años antes, aunque no permite determinar por sí sola cuántos electores cambiaron de partido.

Un cambio electoral que obliga a mirar más allá de las grandes ciudades

Los tres resultados comparten un elemento: los demócratas han conseguido victorias estatales donde Trump había obtenido ventajas superiores a los diez puntos en 2024. No se trata únicamente de recuperar distritos competitivos o de consolidar el voto de las grandes ciudades, sino de ganar elecciones que obligan a los republicanos a revisar su desempeño en territorios históricamente favorables.

Sin embargo, las diferencias entre los vencedores impiden hablar de una única fórmula electoral. Talarico construyó una candidatura con un fuerte componente religioso y de renovación política; Hamilton apostó por la moderación y el bipartidismo; y Andrews convirtió la atención sanitaria en una parte importante de su campaña. Sus triunfos responden a contextos diferentes dentro de un mismo clima nacional desfavorable para el partido del presidente.

El resultado también deja una pregunta sobre la composición del voto. Los republicanos pueden haber perdido apoyos entre antiguos electores de Trump, mientras que los demócratas pueden haberse beneficiado de una mayor movilización de sus simpatizantes o de una menor participación conservadora. Para distinguir estos fenómenos será necesario contrastar el escrutinio por condados, las cifras de participación y los estudios postelectorales.

La conquista de Texas, Kansas y Carolina del Sur ha contribuido a que los demócratas recuperen el control del Senado estadounidense y altera la representación política de tres estados que Trump ganó con comodidad en las últimas presidenciales. Los nuevos senadores tomarán posesión en enero de 2027, cuando comenzará una legislatura marcada por el cambio de mayorías en Washington.

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