La tregua entre Estados Unidos e Irán se acerca a su fin. 72 horas distan hasta el momento en el que las hostilidades vuelvan a estar consideradas, y el fin del armisticio llega, además, en un momento en el que la tensión ha vuelto a elevarse. Teherán restringía este sábado, nuevamente, el tránsito por el estrecho de Ormuz, después de acusar a Estados Unidos de incumplir los compromisos asociados al alto el fuego sellado el pasado 8 de abril. Una decisión que le da un nuevo giro a esta crisis regional tan solo un día después de que Irán hubiese dado señales de apertura parcial en uno de los lugares de tránsito petrolífero más importantes del mundo. Paralelamente a ello, están en el aire nuevas conversaciones entre ambos países en Islamabad, la capital pakistaní, y entre tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, sigue amenazando a Teherán con "vías más hostiles" si las cosas siguen sin llegar a buen puerto. Irán, de su lado, contesta que su soberanía es personal e intransferible, y que nadie tiene derecho a ponerle ciertos límites a asuntos como, por ejemplo, su desarrollo nuclear.

El fin de semana comenzaba con un tono de moderación. Las autoridades militares iraníes sostienen que habían aceptado "de buena fe" permitir el paso controlado de un número limitado de petroleros y buques mercantes, pero todo cayó en saco roto cuando denunciaron que Washington ha mantenido intacto su dispositivo de bloqueo sobre la navegación vinculada a Irán. En esa lectura, la reapertura parcial de Ormuz no habría encontrado reciprocidad por parte de la Administración de Donald Trump, que seguía encasillada en bloquear el paso por este punto geoestratégico. Por ello, el Ejército iraní comunicaba que el estrecho regresa a su "estatus anterior", es decir, a una situación de "estricta administración y control" por parte de las fuerzas armadas. El mensaje lanzado desde Teherán es claro: mientras siga amenazada la circulación marítima de buques con origen o destino en Irán, la situación en Ormuz seguirá sometida al control militar iraní.

"Vías más hostiles"

Por su parte, Donald Trump, en sus ya más que habituales y conocidas escaladas discursivas, se jactaba de que el eventual acuerdo bilateral por el que están presuntamente negociando ambas naciones incluiría la incautación del uranio enriquecido del país por parte de Washington, mientras proyectaba vías de actuación "más hostiles" en caso de que las negociaciones fracasaran. Teherán, por su parte ha rechazado las afirmaciones del inquilino de la Casa Blanca, alertando de que podrían perjudicar el proceso de paz.

Desde un mitin en Arizona, Trump defendía que las negociaciones con el país oriental avanzan con rapidez. La retórica triunfalista del presidente estadounidense invita a pensar que gran parte de los puntos clave estarían sellados, incluyendo la partida nuclear y la reapertura del estrecho de Ormuz, aunque el nuevo cierre y el giro retórico invitan a pensar lo contrario. "Nos llevamos bien. Pero ¿quién sabe? ¿Quién sabe con quién? Pero, en particular, ¿quién sabe con Irán?", deslizaba el tycoon, que reiteraba que el pacto para liquidar la escalada militar del pasado 28 de febrero situaría a Washington como 'tutor legal' del material nuclear iraní. Una afirmación que desde Teherán han negado tajantemente. Más allá de trabalenguas o vacilaciones, lo cierto es que la incertidumbre ante el futuro más próximo es protagonista.

"Estados Unidos se quedará con todo el polvo nuclear. ¿Saben qué es el polvo nuclear? Esa sustancia blanca en polvo creada por nuestros bombarderos B2. Íbamos a tomarlo de todos modos", declaraba el líder republicano, antes de precisar que "tomarlo de esa manera resultaría algo más peligroso". El 'polvo nuclear' del que habla el presidente estadounidense hace probable alusión a las reservas de uranio altamente enriquecido iraníes.

"Trump no nos puede privar de desarrollar energía nuclear"

La respuesta del presidente de Irán, Masud Pezeshkian, al respecto, ha consistido en recordarle a su homólogo estadounidense que el mandatario norteamericano no está capacitado en modo alguno para privar al país de su "derecho" a desarrollar la energía nuclear, uno de los puntos más difíciles de resolver en las delicadas negociaciones en curso entre ambos países para poner fin a la guerra.

"Trump dice que Irán no debería usar sus derechos nucleares, pero ¿por qué delito?", ha declarado el presidente iraní durante una visita al Ministerio de Deportes, en comentarios a la agencia semioficial iraní ISNA. "¿Cómo es posible que sea capaz de privar a una nación de sus derechos legales?", ha añadido.

La cuestión nuclear iraní se remonta a años atrás. En 2015, Irán firmó un histórico acuerdo internacional por el que se comprometía a garantizar las constantes dudas sobre la naturaleza pacífica de su programa a cambio de su reincorporación a los mercados internacionales. Trump se fue del acuerdo tres años después y, en lo que concierne a este conflicto, Estados Unidos e Israel comenzaron el ataque a Teherán del pasado 28 de febrero con el argumento recurrente (como ya ocurrió en sus bombardeos del verano pasado y como lleva diciéndose durante décadas) de que el país estaba cerca de fabricar una bomba atómica.

Tras dirigirse a Trump, Pezeshkian ha llamado a la población a mantenerse firme ante "un enemigo sanguinario y salvaje" pero siempre dejando claro que la respuesta de Irán a los ataques, que también dirigió contra posiciones estadounidenses en los países de la región, siempre debe caracterizarse como un acto de defensa propia. "Tenemos que gestionar el ambiente de tal forma que no dé la impresión de que estamos incitando a la guerra. Nos estamos defendiendo", ha declarado.

Irán reporta aproximadamente 3.500 muertos desde el 28 de febrero

Por otro lado, la Fundación de Mártires y Asuntos de los Veteranos de Irán ha situado en torno a 3.500 el número de ciudadanos iraníes fallecidos a consecuencia del conflicto armado con Estados Unidos e Israel, iniciado el pasado 28 de febrero con el lanzamiento de la operación conjunta bautizada como 'Furia Épica', tal y como ha declarado su principal responsable, Ahmad Mousavi.

En declaraciones recogidas por la agencia estatal de noticas ISNA, Mousavi ha asegurado que "en el sistema de la Fundación de Mártires se están registrando actualmente los casos de 3.468 personas fallecidas como resultado de la guerra con Estados Unidos e Israel". Estas cifras difieren de las difundidas anteriormente por el Ministerio de Salud iraní, que, según recogió la cadena Al Jazeera, elevaba el balance a 2.076 muertos y unos 26.500 heridos desde el inicio de los ataques.

La creciente tensión en Oriente Próximo se ha seguido intensificando hasta alcanzar límites sin precedentes, tras la ofensiva estadounidense-israelí de finales de febrero, cuyo objetivo declarado es frenar el programa nuclear iraní, debilitar su capacidad militar y favorecer, según sus impulsores, un eventual cambio político interno en el país. Teherán respondió a esa ofensiva con ataques de represalia dirigidos contra territorio israelí y contra bases estadounidenses desplegadas en distintos puntos de Oriente Medio.

En medio de la confrontación, Irán presentó la semana pasada una propuesta de alto el fuego de diez puntos, que incluía compromisos de no agresión, supervisión del estrecho de Ormuz, reconocimiento de su derecho al enriquecimiento de uranio, así como el levantamiento de sanciones, compensaciones económicas y la retirada de tropas estadounidenses de la región. El presidente de Estados Unidos calificó el plan como una posible "base de trabajo" para avanzar en negociaciones, al tiempo que anunció una pausa temporal de dos semanas en las hostilidades a la que ya le quedan, apenas, tres días, y que cerrará, si no hay cambios, en un momento tenso entre ambos países a raíz de los desacuerdos sobre Ormuz y la energía nuclear.

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