La abogada Nadia Beller, expareja de Fernando Cerimedo, sufría en este inicio de semana un intento de asesinato después de que dos personas, ataviadas como repartidores de comida a domicilio, abrieran fuego contra ella en la puerta de un hotel. Beller, conocida en Bolivia por su activismo político, recibía tres disparos que la llevaban a suelo, momento en el que sus agresores, antes de marcharse, cogían su cartera y su teléfono. Ambos llegaron en una moto, si bien su huida, según se ha podido conocer, fue en un coche que les esperaba cerca del lugar. 

Horas más tarde de este suceso, Fernando Cerimedo, principal socio de Javier Negre en Argentina, era detenido en el aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra, al descender de un vuelo procedente de La Paz y para continuar su camino, según se apunta, con intención de salir de Bolivia hacia Buenos Aires. Cerimedo, quien además de cofundar el medio La derecha diario con el periodista español es también asesor del presidente boliviano Rodrigo Paz, así como previamente había trabajado con el argentino Javier Milei y el brasileño Jair Bolsonaro, era reclamado por los agentes como sospechoso de haber sido el presunto autor intelectual del intento de asesinato de Nadia Beller.

La detención de Cerimedo tenía lugar después de que su expareja comunicara a las autoridades que tuvo una pelea con él y que, además, desde que comenzaran su relación a finales de 2025, el considerado como uno de los referentes de la comunicación digital de gobiernos de derecha y ultraderecha en Latinoamérica intentó ahorcarla en dos ocasiones. Beller, quien además apunta estar embarazada de Cerimedo, sobrevivió a este intento de asesinato tras no afectar los disparos a sus órganos vitales, afirmando desde el hospital que este ataque buscaba silenciarla. Esta era una declaración que hacía asegurando que “el Gobierno es el principal interesado en callarme”, pues, según declara,  tiene conocimiento sobre presuntos hechos de corrupción relacionados con la esposa de la familia del presidente.

Desde el hospital, Nadia Beller señaló este martes a su expareja como la persona que estaría detrás del ataque. En declaraciones a la televisión boliviana DTV, reproducidas por el diario argentino Clarín, aseguró que, aunque Cerimedo no hubiera ordenado directamente el tiroteo, tendría información sobre los autores. Beller relató además que, durante el ataque, optó por tirarse al suelo y hacerse pasar por muerta para evitar que los agresores se acercaran a dispararle de nuevo. Según su testimonio, uno de los sicarios llegó a dudar antes de aproximarse para rematarla.

La mujer sostuvo también que los atacantes se llevaron su teléfono móvil, en el que, según afirmó, guardaba información que podría respaldar sus denuncias sobre anteriores episodios de violencia y sobre presuntas irregularidades dentro del Gobierno boliviano. Beller aseguró haber presenciado, según su versión, la existencia de grandes cantidades de dinero en efectivo en poder de Cerimedo y afirmó que disponía de documentación relacionada con contratos públicos, operaciones con combustible y negocios vinculados al oro. Estas acusaciones forman parte de su testimonio y no implican, por sí mismas, que los hechos denunciados hayan sido acreditados judicialmente.

¿Quién es Fernando Cerimedo?

Consultor político y especialista en marketing digital, en los últimos años se convirtió en una figura de peso, aunque también controvertida, dentro de la derecha latinoamericana. Su nombre adquirió especial relevancia por su vínculo con Javier Milei, a cuya campaña presidencial de 2023 aportó estrategia digital y organización territorial. También trabajó anteriormente con Jair Bolsonaro en Brasil y con otros dirigentes argentinos.

Cerimedo combina la actividad política con los negocios digitales y la comunicación. Su salto a la primera línea política llegó con Javier Milei. Durante la campaña presidencial de 2023, Cerimedo se presentó como responsable de la comunicación y tuvo un papel relevante en la estrategia digital y en la fiscalización electoral. El propio consultor ha reconocido que utiliza campañas negativas y que llegó a gestionar una red de miles de cuentas o "trolls" en redes sociales.

En Argentina, su historial judicial incluye una condena de 2016 por estafa relacionada con la venta de un mismo inmueble a dos compradores. Recibió una pena de dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional.

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