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La protesta comenzó con el derrumbe de una marquesina y ha terminado con una candidatura de 250 nombres al Parlamento. Serbia celebra este domingo 25 de octubre unas elecciones legislativas anticipadas en las que el movimiento estudiantil que lleva casi dos años movilizado contra el poder de Aleksandar Vučić intentará traducir su fuerza en las calles en representación política. Lo hará frente al Partido Progresista Serbio (SNS), que ha dominado la política nacional desde 2012 y cuya continuidad se enfrenta a un desafío de una magnitud poco habitual.
La convocatoria electoral, anunciada en septiembre, adelantó unos comicios inicialmente previstos para diciembre de 2027. Vučić busca regresar a la jefatura del Gobierno, mientras la candidatura estudiantil plantea una alternativa centrada en la lucha contra la corrupción, la transparencia y el Estado de derecho. Según señala la prensa internacional, el movimiento se ha convertido en el principal adversario electoral del SNS, aunque persisten dudas sobre su programa de gobierno y su posición ante cuestiones como Kosovo, Rusia o la Unión Europea.
Los 16 muertos que desencadenaron la mayor crisis política de Vučić
El 1 de noviembre de 2024, el derrumbe de una marquesina de hormigón en la estación ferroviaria de Novi Sad dejó 16 muertos. El accidente, ocurrido después de las obras de renovación de la instalación, desató acusaciones de corrupción, negligencia y falta de controles sobre los contratos públicos. Las manifestaciones comenzaron como una exigencia de responsabilidades y se extendieron desde las universidades a numerosas ciudades del país.
Los estudiantes asumieron la organización de las movilizaciones mediante asambleas y estructuras descentralizadas, evitando la dependencia de los partidos tradicionales de la oposición. Los bloqueos universitarios, las marchas y las concentraciones multitudinarias convirtieron el movimiento en un fenómeno nacional. Su principal reivindicación era el esclarecimiento de las responsabilidades por la tragedia, pero la protesta acabó abarcando el funcionamiento de las instituciones y las garantías democráticas.
El Ejecutivo rechazó las acusaciones de corrupción sistemática y Vučić denunció en distintas ocasiones supuestos intentos de desestabilizar el país desde el extranjero. Sin embargo, las movilizaciones se mantuvieron durante 2025 y 2026, hasta desembocar en la convocatoria de elecciones anticipadas.
Una candidatura sin políticos profesionales
La gran novedad de estas elecciones es la irrupción de una candidatura surgida de las protestas y construida al margen de los partidos convencionales. La lista Students Win (Los estudiantes ganan) reúne a 250 candidatos de distintos ámbitos profesionales, entre ellos médicos, profesores, artistas y académicos. La encabeza el cardiólogo Ilija Srdanović, de Novi Sad, aunque los impulsores del proyecto han aclarado que su posición al frente de la candidatura no implica necesariamente que vaya a ser primer ministro.
La Comisión Electoral de Serbia aprobó oficialmente la lista el 15 de septiembre. La candidatura concurrirá con el número tres en la papeleta, por detrás de la coalición de Vučić y de la encabezada por el socialista Ivica Dačić.
La decisión de participar en las elecciones obliga al movimiento a afrontar cuestiones que habían quedado en segundo plano durante las manifestaciones. Su discurso se ha centrado en combatir la corrupción y garantizar la independencia de las instituciones, pero su programa presenta todavía interrogantes sobre política económica y exterior. Tampoco ha despejado por completo cómo organizaría un eventual Ejecutivo ni con qué fuerzas parlamentarias estaría dispuesto a negociar.
Para alcanzar a los votantes fuera de los principales núcleos urbanos, los activistas han recurrido a campañas puerta a puerta, especialmente en áreas rurales donde la influencia del SNS sigue siendo importante. Es una estrategia que busca compensar la mayor presencia del partido gobernante en los medios tradicionales.
Vučić se enfrenta a una disputa electoral ajustada
La dimensión del desafío aparece reflejada en los últimos sondeos. Una encuesta publicada el 20 de octubre por el instituto New Serbian Political Thought (NSPM) situó a la candidatura estudiantil en el 44,5% de intención de voto entre los electores decididos, frente al 42,7% de la coalición de Vučić. El estudio, realizado entre el 25 de septiembre y el 5 de octubre con 1.050 entrevistados por teléfono, muestra una diferencia reducida, que no permite dar por cerrado el resultado.
El SNS concurre con una coalición denominada Aleksandar Vučić – Serbia Unida. El antiguo presidente serbio, que dejó el cargo para competir por la jefatura del Gobierno, pretende conservar el control político en un sistema en el que su formación ocupa una posición central desde hace catorce años.
La campaña ha estado marcada por acusaciones cruzadas. Vučić sostiene que las movilizaciones estudiantiles responden a intereses extranjeros y ha defendido la estabilidad política como argumento electoral. Sus adversarios denuncian, en cambio, el uso partidista de recursos públicos, la presión sobre los medios y la intimidación de opositores.
Una campaña bajo vigilancia internacional
Las condiciones de la votación se han convertido en otro foco de atención. La organización serbia de observación electoral CRTA documentó 49 incidentes durante las tres primeras semanas de campaña, incluidos enfrentamientos físicos y episodios de intimidación. También denunció el empleo de recursos públicos con fines partidistas.
Esta semana, las autoridades detuvieron a seis personas sospechosas de preparar actos violentos durante la jornada electoral. Según la Fiscalía, los arrestados habían participado presuntamente en planes para organizar enfrentamientos con la policía y adversarios políticos. Las detenciones se produjeron en un clima de acusaciones del oficialismo sobre posibles disturbios y de denuncias opositoras de intimidación.
La Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE desplegó en septiembre una misión de observación integrada por expertos internacionales y observadores de larga duración. Su trabajo incluye el seguimiento de la campaña, los medios de comunicación, los procedimientos de votación y el recuento. Está previsto que los observadores presenten sus primeras conclusiones el lunes 26 de octubre.
La votación también tendrá implicaciones para las relaciones exteriores de Serbia. Durante sus años en el poder, Vučić ha mantenido vínculos estrechos con Rusia y China mientras preservaba la aspiración de ingresar en la Unión Europea. La candidatura estudiantil no ha definido con la misma precisión cómo abordaría ese equilibrio ni qué política aplicaría respecto a Kosovo.
El domingo estarán en juego los 250 escaños de la Asamblea Nacional. La Comisión Electoral ha preparado más de 6,4 millones de papeletas y 8.392 colegios electorales, incluidos los habilitados en el extranjero. El resultado determinará la composición del nuevo Parlamento y las posibilidades de formar una mayoría de gobierno.




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