Las autoridades rusas han iniciado una ofensiva contra los creadores de contenido para adultos en la plataforma OnlyFans con la detención de la influencer Diana Shuryguina, una de las figuras mediáticas más conocidas del país. Según informan diversos medios rusos próximos al Kremlin, la investigación podría ser solo el comienzo de una campaña más amplia dirigida contra usuarios y productores de contenido pornográfico.
Shuryguina, que alcanzó notoriedad en 2017 tras denunciar públicamente una violación sufrida cuando era menor de edad, permanece bajo arresto domiciliario desde mediados de junio por orden de un tribunal de Moscú. La influencer está acusada de distribuir material pornográfico como parte de un grupo organizado, un delito castigado en Rusia con penas de entre dos y seis años de prisión y multas que pueden alcanzar los 600.000 rublos, unos 6.700 euros. De acuerdo con el tabloide Komsomólskaya Pravda, la investigación se centra en fotografías y vídeos de carácter sexual que Shuryguina habría difundido a través de su cuenta en OnlyFans.
La causa no afecta únicamente a la influencer. También han sido detenidos la actriz Anastasia Ovsyannikova, con quien presuntamente grabó parte del contenido, y el productor Ludwig Krichker. Además, medios vinculados a las fuerzas de seguridad rusas, como los canales de Telegram Baza y Shot, aseguran que las autoridades preparan nuevas investigaciones contra otros creadores de contenido para adultos e incluso sostienen que Shuryguina pretendía abandonar Rusia con destino a Bali cuando fue arrestada.
Según estas publicaciones, la influencer habría planeado continuar allí su actividad grabando nuevos vídeos. Otras informaciones difundidas por el canal Mash apuntan a que habría sido captada por supuestos productores ucranianos que le ofrecieron alojamiento en la isla a cambio de participar en nuevas producciones.
La presión sobre los detenidos podría ir más allá de los delitos relacionados con la pornografía. Medios próximos al Kremlin han señalado que las autoridades estudian añadir cargos por "propaganda extremista", ya que parte del contenido investigado incluiría relaciones homosexuales. Desde finales de 2023, el denominado "movimiento LGTBIQ+" está catalogado en Rusia como organización extremista, y la difusión de cualquier contenido relacionado puede dar lugar a responsabilidades penales.
Esta ofensiva se enmarca en la estrategia impulsada por el presidente Vladímir Putin para reforzar lo que el Kremlin denomina la defensa de los "valores tradicionales". Durante un reciente acto de su partido, Rusia Unida, el mandatario aseguró que la protección de esos valores será uno de los ejes de la próxima campaña para las elecciones legislativas de septiembre y defendió que constituyen "una sólida base ideológica que une a la sociedad rusa".
Paradójicamente, una de las figuras públicas vinculadas a Rusia Unida es la exintegrante del grupo t.A.T.u. Yulia Volkova, cuya carrera internacional estuvo marcada precisamente por la representación de una relación lésbica. Preguntada el pasado año por la legislación contra el colectivo LGTBIQ+, la cantante respondió que las leyes "no son para mí, soy artista".
Hasta el momento, ni Diana Shuryguina ni su equipo han realizado declaraciones públicas sobre su detención. La influencer protagonizó una intensa exposición mediática desde que su caso de agresión sexual conmocionó a Rusia en 2017. Tras instalarse en Moscú, desarrolló su carrera como creadora de contenido en redes sociales y, desde 2021, abrió una cuenta en OnlyFans, plataforma que ahora se encuentra en el centro de una campaña que, según los medios cercanos al Kremlin, podría extenderse a centenares de creadores de contenido en todo el país.
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