La posición del Gobierno español frente a la escalada militar en Oriente Medio continúa generando eco más allá de las fronteras nacionales. En esta ocasión ha sido el diario alemán Berliner Zeitung el que ha puesto el foco en la postura del Ejecutivo de Pedro Sánchez tras negarse a facilitar el uso de bases militares españolas para una ofensiva contra Irán impulsada por Donald Trump junto a Israel.

El rotativo berlinés ha destacado que el rechazo del presidente del Gobierno a una escalada militar “no solo ha llamado la atención en España”, sino que también ha despertado una respuesta inesperada en otros países, especialmente en Turquía. Según el periódico alemán, la negativa de Madrid a permitir operaciones militares desde territorio español ha sido interpretada como un gesto de prudencia en un contexto internacional cada vez más tensionado.

El origen de la controversia se remonta a la decisión del Ejecutivo español de no autorizar el uso de instalaciones como la Estación Naval de Rota o la Base Aérea de Morón para posibles ataques contra Irán. Desde el Gobierno se ha insistido en que cualquier operación militar que parta de suelo español debe ajustarse al derecho internacional y contar con una base jurídica clara.

En este sentido, el propio Sánchez ha reiterado en varias ocasiones cuál es la línea que marca la política exterior española. Durante una comparecencia en el Palacio de la Moncloa, el presidente ha resumido su postura en una idea sencilla: “La posición de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”, ha dicho, al tiempo que ha defendido que los conflictos internacionales no pueden resolverse “con bombas”.

El mandatario también ha evocado precedentes recientes para reforzar su argumento. Ha recordado la intervención militar en Irak en 2003 - en la que participó el Gobierno de José María Aznar - y ha advertido de que aquel episodio dejó tras de sí “un aumento drástico del terrorismo, una grave crisis migratoria y económica”. Aquella guerra, ha añadido, terminó generando “un mundo más inseguro”.

La postura española no ha pasado desapercibida en Washington. Tal y como recoge el diario alemán, Trump ha acusado a Sánchez de falta de solidaridad con sus aliados y ha llegado a insinuar que Estados Unidos podría revisar su cooperación militar con España. “Los aliados deben apoyar a Estados Unidos en materia de seguridad”, ha sostenido el presidente estadounidense, visiblemente crítico con la decisión de Madrid.
 

Una reacción inesperada en Turquía

Sin embargo, el análisis del periódico alemán subraya que la reacción internacional no ha sido uniforme. Mientras desde Washington han llegado reproches, en Turquía la postura española ha sido recibida con una simpatía poco habitual en el debate político internacional.

El país, situado geográficamente en la periferia directa de Oriente Medio, observa con especial preocupación cualquier escalada militar en la región. Según el Berliner Zeitung, esa cercanía explica en parte el respaldo que ha generado el mensaje de prudencia lanzado desde Madrid.

El interés ha sido visible tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales turcas, donde han proliferado comentarios que mezclan ironía y apoyo a la posición española. Algunos usuarios, recoge el rotativo, bromeaban con “hacer más hueco en el armario para Zara o Bershka” o con reforzar la presencia del banco español BBVA en sus decisiones financieras, en una mezcla de humor y simpatía hacia España.

Más allá de las bromas, el medio alemán ha señalado que existe también un trasfondo estratégico. Durante años, España ha contribuido a la defensa del espacio aéreo turco dentro del marco de la OTAN mediante el despliegue de sistemas Patriot, un elemento que varios medios del país han recordado al analizar la actual crisis.

El elogio ha llegado incluso desde la televisión turca. La presentadora Ece Üner ha asegurado en el canal TV100 que España se encuentra “en el lado correcto de la historia”, valorando la postura del Gobierno como “un ejemplo positivo de humanidad”.


El Berliner Zeitung también ha recordado que las relaciones entre ambos países van más allá de la coyuntura política actual. España es uno de los principales inversores europeos en Turquía, mientras que empresas turcas han aumentado su presencia en sectores estratégicos del mercado español, como las infraestructuras o la energía.

En el terreno diplomático, además, ambos gobiernos han coincidido en varias ocasiones en su defensa de una solución política para el conflicto entre Israel y Palestina basada en la fórmula de los dos Estados, una posición que comparten tanto el Ejecutivo de Sánchez como el liderazgo turco de Recep Tayyip Erdoğan.

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