Con la victoria de Syriza en Grecia “ni llegan los bolcheviques”, ni será “la hecatombe”, como dicen “los grandes agoreros”, ni “se acabó la Troika”, como afirmó Alexis Tsipras. Lo que se verá es el “fin del triunvirato (BCE, CE y FMI)” y la llegada de una “tetrarquía”, con “un cuarto invitado: la gente”, con el que los grandes poderes tendrán que “renegociar” la deuda. Esta es la reflexión de Iñaki Gabilondo en su videoblog en El País y la SER.

“El Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional van a tener que aceptar que se sienta un cuarto invitado a su mesa. Ya no va a ser un triunvirato, va a ser una tetrarquía. Un cuarto invitado, que es la gente. Así que los grandes poderes, tan soberbios, e insensibles, van a tener que vérselas con la gente. Van a tener que renegociar”, afirma el veterano periodista.

A Grecia no le asusta Syriza, sino su presente
Para Gabilondo, “la aplastante victoria de Syriza significa algo así como que hasta aquí llegó la paciencia de los ciudadanos, hartos de ser sólo sujeto paciente quieren ser también agente”. Recuerda, por otra parte, que “la victoria de Syriza asusta poco en Grecia más que el presente”, en “un país que tiene en estos momentos al 35% de la población por debajo del nivel de la pobreza, un 25% de la población sin cobertura sanitaria, y 300.000 familias sin luz, que se la han cortado por falta de pago”.

“La austeridad no ha hecho sino agravar las cosas en la desastrosa económica de este país, que, sin embargo, la banca alemana no tuvo ningún empacho en financiar generosamente con cientos de miles de millones de euros a pesar de lo desastrosa que era”, remarca el periodista.

Los austericidas dan señales de elasticidad
En clave europea, el triunfo de Syriza representa, en opinión de Gabilondo, que “comienza un tiempo nuevo porque este agotamiento de la paciencia ciudadana, que se da sólo en Grecia, pero no sólo en Grecia, viene a coincidir con el momento en el que desfallece la convicción de los austericidas. Esta política de recortes no está cumpliendo resultados y entre que se ve cómo sube la marea ciudadana empiezan todas las instituciones y la troika a dar señales de elasticidad respecto de su propia ortodoxia”.

Gabilondo recuerda que “el Banco Central Europeo ya ha anunciado que va a comprar 60.000 millones de euros semanales de bonos, rompiendo así una de las leyes de oro de la ortodoxia alemana. Por otro lado, cuando Junker tomó posición de su cargo al frente de la Comisión Europea dijo que iba a impulsar la inversión, también contra la línea de la ortodoxia.El FMI después de haber sido tan feroz siempre lleva bastante tiempo advirtiendo de los riesgos de la austeridad”.

Un tiempo nuevo de renegociación
“Los grandes agoreros andan advirtiendo que llegan los bolcheviques, la hecatombe. No va a ser eso. Tampoco va a ser lo que Tyriza decía en el entusiasmo de la victoria de que ‘se acabó la troika’. Ni se acabó la troika ni llega la revolución bolchevique. Lo que llega es un tiempo nuevo de renegociación”.

"El Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional van a tener que aceptar que se sienta un cuarto invitado a su mesa. Ya no va a ser un triunvirato, va a ser una tetrarquía. Un cuarto invitado, que es la gente. Así que los grandes poderes tan soberbios, insensibles van a tener que vérselas con la gente. Van a tener que renegociar”, añade Gabilondo.

¿Y España?
“En España hay escalofríos, los juegos de los paralelismos que siempre son bastante inexactos, tienen ahora muchos motivos para hacer cavilaciones. Los grandes partidos tienen muchos motivos para tener sofocos y pesadillas”, advierte el veterano periodista.