El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha instado este sábado a los países europeos a redefinir su relación con Washington bajo los parámetros defendidos por el presidente estadounidense, Donald Trump. Durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el jefe de la diplomacia norteamericana ha defendido la necesidad de abandonar el modelo internacional desarrollado tras el final de la Guerra Fría y avanzar hacia una nueva alianza transatlántica basada en el interés nacional, la identidad cultural y la soberanía estatal.

Rubio, uno de los principales participantes en el foro celebrado este fin de semana en la ciudad alemana, ha cuestionado el marco político y económico que se consolidó tras la desaparición de la Unión Soviética. Según explicó, el fin de la confrontación entre bloques dio paso a lo que describió como una concepción equivocada del orden global, caracterizada por la expansión del libre comercio sin restricciones y por la consolidación de instituciones internacionales que, a su juicio, han debilitado el papel de los Estados.

En su discurso, el secretario de Estado sostuvo que ese periodo impulsó una “visión dogmática” del comercio global y fomentó políticas que, en su opinión, han tenido consecuencias negativas en el plano económico y social. En ese contexto, también hizo referencia a las políticas medioambientales y migratorias desarrolladas en las últimas décadas, vinculándolas con transformaciones que, según afirmó, han afectado a la cohesión interna de las sociedades occidentales.

“En la búsqueda de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola de migración masiva sin precedentes”, declaró Rubio ante los asistentes al encuentro internacional. Según expuso, estas decisiones han tenido implicaciones en el ámbito cultural y social, y consideró que Estados Unidos y Europa comparten la responsabilidad de haber adoptado ese enfoque durante décadas. Por ello, abogó por una revisión de esas políticas con el objetivo de redefinir el rumbo de la cooperación transatlántica.

A pesar de estas críticas, el secretario de Estado subrayó la importancia estratégica de Europa para Estados Unidos y defendió la continuidad de la alianza entre ambos lados del Atlántico. “Queremos que Europa sea fuerte. Creemos que Europa debe sobrevivir”, afirmó. En su intervención, recordó que los conflictos del siglo XX evidenciaron el vínculo histórico y geopolítico entre ambos territorios y sostuvo que el futuro del país sigue estrechamente ligado al del continente europeo.

Reforma institucional y primacía del interés nacional

Uno de los ejes centrales del discurso de Rubio fue la necesidad de reformar las instituciones internacionales surgidas tras la Segunda Guerra Mundial. En particular, mencionó a las Naciones Unidas, una organización que, según señaló, mantiene un papel relevante, pero cuya capacidad de actuación considera limitada en el contexto actual.

El secretario de Estado defendió que el sistema internacional debe evolucionar hacia un modelo en el que los intereses nacionales ocupen una posición prioritaria frente a los compromisos multilaterales. “Ya no podemos anteponer el así llamado orden global a los intereses vitales de nuestra gente y de nuestros pueblos”, afirmó.

Su intervención se produce en un contexto marcado por el giro en la política exterior estadounidense desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, y en el mismo foro donde el vicepresidente estadounidense, JD Vance, pronunció el año anterior un discurso centrado en el declive de los valores tradicionales occidentales. En esta ocasión, Rubio adoptó un tono centrado en la necesidad de reconstruir los vínculos entre Estados Unidos y Europa sobre nuevas bases.

Durante su exposición, el jefe de la diplomacia estadounidense hizo reiteradas referencias a conceptos como la herencia cultural común, los valores compartidos y la identidad histórica de Occidente. En ese sentido, defendió la creación de una alianza que parta del reconocimiento de esos elementos comunes como fundamento de la cooperación política y estratégica entre ambas regiones.

La herencia europea en la identidad estadounidense

Rubio también destacó el papel que Europa ha desempeñado en la formación histórica de Estados Unidos. “Somos hijos de Europa”, afirmó, en referencia a los vínculos culturales, políticos y sociales que han definido la evolución del país norteamericano desde su fundación.

En su repaso histórico, el secretario de Estado mencionó la influencia de distintos países europeos en la construcción de la identidad estadounidense, incluyendo a España, a la que atribuyó un papel relevante en el imaginario cultural vinculado al Oeste americano. Según explicó, esos vínculos históricos refuerzan la necesidad de mantener una relación estrecha entre ambas orillas del Atlántico.

Asimismo, planteó que la futura cooperación entre Estados Unidos y Europa debe basarse en el reconocimiento de una herencia compartida y en la voluntad de preservar esos elementos frente a los desafíos actuales. “Queremos aliados que se sientan orgullosos de su cultura y su herencia”, señaló.

En ese contexto, Rubio propuso avanzar hacia una política exterior que, según sus palabras, permita reforzar la posición internacional de Occidente y consolidar su papel en el escenario global. En la parte final de su intervención, el secretario de Estado apeló a la necesidad de afrontar los retos del nuevo siglo desde una perspectiva conjunta, subrayando la importancia de la cooperación en un contexto internacional marcado por cambios geopolíticos y estratégicos.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover