Teherán ha elevado este sábado el tono de su confrontación con Washington al sostener que determinados "elementos" de la Administración estadounidense estarían utilizando al presidente, Donald Trump, como una especie de tapadera política para desarrollar una operación destinada a influir deliberadamente en los mercados energéticos internacionales. Así se ha prounciado el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, asegurando en sus redes sociales que los servicios de inteligencia de su país han detectado lo que ha calificado como una "gran operación para manipular los mercados de la energía".
Según la versión de Teherán, determinados responsables estadounidenses estarían aprovechando las declaraciones, amenazas y movimientos políticos de la Casa Blanca para condicionar las expectativas de los inversores y provocar oscilaciones en los precios del petróleo y otros productos energéticos. Araqchi no ha presentado públicamente pruebas que permitan verificar la existencia de esa operación ni identificó a los supuestos responsables, pero ha formulado una denuncia pública que llega en un momento especialmente sensible para los mercados internacionales, sometidos durante meses a la presión de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, al deterioro de la seguridad marítima en Oriente Próximo y a la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz, sobre el que Trump dijo hace unos días que era "un nuevo territorio de los Estados Unidos".
El ministro iraní ha sostenido que "elementos del Gobierno estadounidense” estarían recurriendo a medios de comunicación "crédulos" para influir en los precios en beneficio propio y, al mismo tiempo, mantener a Trump implicado en una guerra que Teherán considera perdida. Las palabras de Araqchi llegan después de una semana de fuertes oscilaciones en el mercado del crudo: el viernes, el Brent cerró en torno a los 89,31 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) en 83,40 dólares, tras registrar ambos referencias descensos semanales. El Brent acumuló una caída superior al 5% durante la semana, mientras que el WTI retrocedió más de un 4%, una evolución de precios que refleja que los mercados energéticos llevan tiempo siendo un termómetro casi instantáneo de lo que ocurre en los despachos políticos y militares.
El petróleo como metrónomo de la economía mundial
Antes del inicio de la guerra, aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial circulaba por el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos estratégicos del planeta para el comercio energético. La recuperación parcial de los flujos sigue siendo irregular y el volumen de exportaciones del Golfo continúa por debajo de los niveles anteriores al conflicto. Goldman Sachs estimó recientemente que las exportaciones de la región se situaban entre 15 y 16 millones de barriles diarios, todavía entre 7 y 8 millones por debajo de los niveles previos al estallido del conflicto.
En ese contexto, una simple expectativa sobre la reapertura de las rutas marítimas puede tener consecuencias inmediatas sobre el precio del crudo en los mercados. Los parqués no reaccionan únicamente al petróleo que se produce o transporta físicamente, sino también a la percepción de lo que podría ocurrir en los próximos días o semanas.
La ofensiva económica de Washington contra Irán
El mensaje de Araqchi coincide con el endurecimiento de la presión económica estadounidense sobre la República Islámica. Esta semana, la Administración de Trump emprendía una nueva campaña de sanciones destinada a reducir las conexiones comerciales y financieras de Irán con el exterior. Esta ofensiva económica, presentada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, contempla medidas contra entidades iraníes y contra intermediarios y socios extranjeros acusados de facilitar actividades económicas vinculadas a Teherán. El país persa ya ha anunciado que considerará "enemigos" a todos aquellos países que respalden esta política de sanciones. Washington ha amenazado además con utilizar sanciones secundarias contra países y empresas que mantengan determinadas relaciones económicas con Irán. La campaña, denominada por la Administración estadounidense como "Operation Economic Outcast", pretende profundizar el aislamiento financiero de la República Islámica.
Para Teherán, esta ofensiva económica y la evolución del mercado energético forman parte de un mismo escenario. Irán es un productor de petróleo sometido desde hace años a restricciones internacionales, y cualquier medida que limite sus exportaciones afecta directamente a sus ingresos. La guerra, el bloqueo económico y las dificultades para utilizar las principales rutas comerciales han agravado una situación ya complicada para la economía iraní, marcada por una elevada inflación y la caída paulatina del comercio exterior.
El crudo venezolano cae en poder estadounidense
Por otro lado, Trump ha anunciado este sábado que Washington ha adquirido el "control mayoritario" de una quinta parte de las reservas de petróleo de Venezuela tras la firma del "mayor acuerdo petrolero de la historia mundial" con el Gobierno de la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, una alianza con la que prevé duplicar las reservas estadounidenses y rebajar así el precio de los carburantes en el país.
"¡Estados Unidos acaba de firmar un acuerdo con Venezuela sobre el mayor acuerdo petrolífero de la historia mundial! Bajo mi dirección, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en estrecha colaboración con la muy respetada presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y a través de una asociación con el sector privado, han conseguido que Estados Unidos obtenga el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela, sin coste alguno para el contribuyente estadounidense", ha comunicado el mandatario estadounidense en una publicación en sus redes sociales. De este modo, Trump ha aseverado que este pacto permitirá "duplicar las reservas de suministro de petróleo" y "reducir de forma sustancial" el precio de los carburantes a largo plazo. Con este anuncio, el líder republicano sitúa el foco político en el encarecimiento de los combustibles, un asunto que venía castigando el bolsillo de las familias norteamericanas y marcando el debate económico nacional.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en más de 300.000 millones de barriles, superando así a su principal competidor, Arabia Saudí. Un acuerdo como el anunciado por la Casa Blanca, que otorgue control mayoritario sobre 65.000 millones de esos barriles, representaría más del duplicado de las reservas certificadas actuales de Estados Unidos, que se estiman en torno a los 38.000 millones de barriles. Estos 300.000 millones de barriles representan aproximadamente el 17% del suministro mundial, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos. A diferencia de otras partes del mundo, donde los geólogos deben buscar petróleo sin explotar, las reservas bajo el suelo venezolano están en gran parte cartografiadas y conocidas. Sin embargo, debido al enorme deterioro de la infraestructura, el país solo produce alrededor del 1% del petróleo mundial, un problema que puede pasar factura a Washington a largo plazo.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.