La misión Artemis II ha marcado un importante punto de inflexión en la exploración espacial. La visión inédita de la cara oculta de la Luna que han tenido los astronautas de esta misión ha supuesto una experiencia de gran relevancia para comprobar las capacidades de las que se disponen para la vuelta del ser humano a este satélite de la Tierra. Ahora que la misión Artemis II ya ha regresado a la tierra, la NASA se encuentra en la búsqueda de puntos de atención sanitarios para los distintos viajes espaciales que se van a llevar a cabo a partir de este hito.
Entre los diferentes lugares que la agencia espacial estadounidense sopesa para establecer sus estos enclaves médicos, Canarias y su Complejo Hospitalario Universitario se postula como serio candidato, gracias a las capacidades asistenciales y recursos sanitarios de medicina hiperbárica de los que dispone el centro. De esta manera, se postula seriamente para ser un punto de apoyo sanitario en caso de operaciones de rescate de astronautas, en el marco del programa Artemis para el regreso del ser humano a la Luna.
Para conocer más en profundidad los detalles que llevan a Canarias a ser considerado como posible punto de atención de astronautas y las necesidades que estos requieren a nivel médico cuando retornan del espacio, ElPlural.com conversa hoy con Julio Gallegos, profesor de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad Europea.
PREGUNTA (P): ¿A qué se debe este interés de la NASA por Canarias? ¿Disponen las islas o sus hospitales de unas características específicas que favorezcan la recuperación de los astronautas?
RESPUESTA (R): La NASA está buscando lugares alternativos en caso la reentrada de las cápsulas Orion de las futuras misiones Artemis no logre amerizar en la zona especificada. La reentrada de las cápsulas Orion, está muy bien planificada y comparada con las cápsulas de Apollo, tienen una precisión mucho mayor; principalmente debido a la capacidad del ordenador de abordo en cuanto a la navegación, guiado y control de la cápsula. Podemos decir, que durante su reentrada la cápsula “vuela” por un corto tiempo en la parte superior de la atmósfera para caer mucho más cerca de la zona planificada.
En los tiempos de la misión Apollo, esto no era posible por las limitaciones en los ordenadores y causaba un gran gasto, porque debían tener en activo varias naves a lo ancho del Océano Pacífico para que el tiempo de rescate no fuera muy largo. Ahora hablamos de unos pocos kilómetros respecto al punto esperado y pueden activar únicamente un barco de rescate. Pero, si ocurre un problema, la cápsula podría amerizar en el Atlántico y por eso buscan un lugar cercano donde puedan atender a los astronautas. Canarias es un lugar muy adecuado, cerca de las latitudes en las que se espera la reentrada, con hospitales de la mejor calidad y con el equipamiento necesario.
P: ¿Qué implicaría que se establecería esta delegación médica de la NASA en Canarias?
R: Puede abrir posibilidades para preparar médicos en el área específica de medicina en el espacio, diagnóstico y recuperación de los astronautas. Esto puede beneficiar a la medicina deportiva.
P: ¿Qué cambios puede experimentar el cuerpo humano en el espacio? ¿El astronauta requiere de un seguimiento médico riguroso cuando regresa de una misión?
R: Los cambios son muy extremos, nuestro cuerpo ha evolucionado con la gravedad y si ese elemento desaparece todas las actividades fisiológicas se ven alteradas. Todos los fluidos de nuestro cuerpo, como la sangre, están bajo el efecto de la gravedad y sin ella, el flujo es más complicado. Nuestro esqueleto y sistema muscular reaccionan a la gravedad y se debilitan en su ausencia; los astronautas pierden masa muscular y densidad ósea. Otro efecto, quizá más peligroso, es la intensa radiación a la que se ven expuestos durante la misión. Dentro de la Tierra estamos protegidos de la radiación del Sol, de rayos cósmicos y otras partículas. Una vez los astronautas se alejan de la protección de la Tierra esta radiación se intensifica durante misiones muy largas. La dosis de radiación que recibe afecta al cuerpo humano.
Por eso, los astronautas están continuamente monitorizados, para entender el impacto de esa radiación. También se monitoriza la actividad solar, para prevenir a los astronautas de radiaciones más intensas y protegerse en las zonas de la cápsula preparadas para ello. La visión y la respuesta cognitiva son particularmente afectados y de forma más inmediata. Los astronautas mantienen la monitorización durante el resto de su vida, para entender los posibles daños a largo plazo. El número de astronautas es relativamente pequeño para poder hacer una estadística y por eso es necesaria esa monitorización. Sabemos que la radiación puede causar enfermedades muy severas a largo plazo, especialmente cáncer.
P: ¿Cómo es el procedimiento de rescate de astronautas una vez aterrizan de nuevo en la Tierra? Antes de su llegada a los centros médicos, es decir, desde que son rescatados de la cápsula ¿hay unos pasos concretos a seguir para garantizar su seguridad y salud?
R: Hay uno o varios barcos preparados para el rescate, los helicópteros se acercan a la cápsula en el mar y suben a los astronautas para llevarlos a lugar seguro e iniciar las pruebas médicas para evaluar su salud. Aún se mantienen unos días de cuarentena como en las misiones Apollo. Lo primero es permitirles a los astronautas volverse a acostumbrar a la gravedad, esto requiere un acompañamiento continuo por parte de los servicios de asistencia y el inicio de la evaluación médica y psicológica. No olvidemos que la salud mental es muy importante en estas condiciones.
P: ¿Cómo es el proceso de recuperación de una misión espacial una misión espacial una vez retornan a la tierra? ¿Cuántos análisis y exámenes médicos se realizan?
R: Se realizan muchos análisis para evaluar el correcto funcionamiento hepático, renal, endocrino; incluyendo análisis de sangre en busca de azúcar en la sangre, colesterol y los niveles de minerales, un análisis bioquímico completo, una evaluación del esqueleto y el sistema muscular por medio de rayos-X y marcadores serológicos, evaluación dermatológica, otorrinolaringológica y revisión oftalmológica incluyendo percepción de colores, músculos extraoculares, presión intraocular... Vamos, un completo examen de la vista. Por supuesto, exámenes cardiopulmonares, salud gastroenteróloga, salud reproductiva y por supuesto, exámenes sobre su salud mental.
P: ¿Puede tener mayor incidencia sobre el organismo del astronauta una misión como la de la Artemis II que una estancia en la órbita terrestre?
R: Sí, los astronautas que viajan a la Estación Espacial Internacional (ISS), aún cuentan con la protección de la magnetosfera, se encuentran a solo 400km de altura de la Tierra. Aunque sus misiones son mucho más largas que las lunares, la radiación es menor y la dosis total es menor, aunque 100 veces mayor de lo que podemos recibir en la Tierra en el mismo período. El límite que la NASA impone a sus astronautas es de 600 milisieverts (mSv) para la carrera de un astronauta. En una misión de 100 meses en la Estación Interenacional Espacial, la dosis puede estar entre 80 y 160 mSv. El límite anual de dosis de radiación para un astronauta es de 500 mSv. Esta radiación es mucho más intensa, pero la misión es de mucha menor duración, comparando los 10 días de Artemis II a 6 meses de promedio en una misión en la ISS. Para hacernos una idea, la radiación recibida en una misión de 6 meses (por ejemplo, lo que dura un viaje de la Tierra a Marte), los astronautas pasan de recibir 80 mSv a 300mSV.
P: A nivel médico y humano, ¿cómo han de estar preparados los astronautas para pisar la Luna?
R: Su salud debe ser perfecta, los trajes espaciales les darán cierto nivel de protección, mayor que el que tuvieron los astronautas de la misión Apollo. La estancia más extensa sobre la superficie lunar fue de 75 horas (Apollo 17, 1972) con 22 horas de actividades extravehiculares (EVA – caminar sobre la Luna); los astronautas que lograron esta proeza, uno sigue vivo con más de 90 años y el otro falleció con 83 años. Las naves de descenso a la Luna (de SpaceX y BlueOrigin) deberán darles un alto nivel de protección y la futura base sobre la superficie lunar deberá tener sistemas de protección ante la radiación y el entorno lunar que permitan una estancia más prolongada en la Luna, pero los robots serán los verdaderos habitantes de esa base.