Mientras las conversaciones que buscan frenar la escalada bélica en Oriente Próximo desatada por Estados Unidos e Israel avanzan en diferentes frentes, parte de las miradas sigue fija en el estrecho de Ormuz, sobre el que este viernes Irán ordenaba la reapertura mientras dure el alto el fuego acordado con Líbano. Por este paso transitan miles de buques que suministran petróleo y gas a escala mundial, razón por la que su bloqueo ha supuesto el foco de las disputas durante las últimas semanas entre Estados Unidos y el país persa. Sin embargo, es ahora la Agencia Internacional de Energía (AIE) la que alza la voz para lanzar una advertencia a Europa: el combustible de los aviones podría agotarse en apenas seis semanas.

La escasez de petróleo y el aumento de su precio fruto de este bloqueo se ha erigido como uno de los protagonistas en esta guerra que sacude Oriente Próximo desde finales del mes de febrero cuando los ejércitos estadounidense e israelí perpetraron una oleada de ataques aéreos sobre Irán. Pese a que el Ministerio de Exteriores iraní confirmara este viernes su reapertura, aunque solo mientras dure el alto el fuego con Líbano, el debate internacional sigue girando sobre las consecuencias que puede acarrear la obstrucción del estrecho. En este sentido, la AIE ha lanzado esta semana un crítico vaticinio que apunta a que en “seis semanas aproximadamente” Europa podría ver agotadas las existencias de combustible para sus aviones. En una entrevista concedida a la agencia estadounidense Associated Press (AP), el director de la AIE, Faith Birol, subraya que “estamos ante la mayor crisis energética a la que nos hemos enfrentado jamás”, y sitúa en las compañías aéreas las siguientes perjudicadas por la guerra.

En línea con ello, según datos de la AIE, Europa consume a diario 1,6 millones de barriles de queroseno y un 20% de ellos procede del golfo Pérsico, por lo que, a juicio de la agencia, si este bloqueo se alarga en el tiempo, Europa llegará al verano con las reservas de combustible más bajas desde 2020.

Al margen de ello, Birol avanza este escenario no se sufrirá de igual manera en todos los territorios. “Los países que más lo padecerán no serán aquellos cuya voz se escuche con más frecuencia. Serán principalmente los países en desarrollo. Los países más pobres de Asia, África y América Latina”, ha avanzado. “Algunos países pueden ser más ricos que otros. Algunos países pueden tener más energía que otros, pero ningún país, ningún país es inmune a esta crisis”, ha matizado el director de la Agencia Internacional de Energía.

Recortes de vuelos y encarecimiento de billetes

Atendiendo a esta advertencia, ya son varias las aerolíneas que han tomado medidas para tratar de que el impacto del encarecimiento y la escasez de petróleo sea el menor posible o, al menos, sin consecuencias que alteren de forma profunda su estabilidad. Un ejemplo de ello se refleja con la compañía holandesa KLM, la cual ha avanzado ya que recortará 160 vuelos con origen y destino en el aeropuerto Schiphol de Ámsterdam a partir de mayo, justificando la decisión con el aumento del precio del queroseno. En líneas similares, la compañía Lufthansa también ha anunciado la retirada de los 27 aviones con los que ipera su filial CityLine.

En lo que respecta a las firmas españolas, Volotea ya ha aplicado un recargo máximo de 14 euros por persona y vuelo con el fin de “garantizar la estabilidad operativa, minimizando el impacto en un entorno global en constante evolución”, mientras que Ryanair abre la puerta a una subida de precio de los billetes este verano, como también contempla Iberia.

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