El padre de María Jesús Valero falleció en los primeros días de la pandemia del Covid sin asistencia sanitaria. Fue una de las víctimas de los bautizados como protocolos de la vergüenza, que impidieron el traslado de mayores que vivían en residencias a hospitales.
Nos recibe en el mismo centro de mayores, al que acude día sí y día también para visitar a su madre, que sigue allí. Lo hace con dos chapas de la asoaciación 7291.Verdad y Justicia, una de las mayoritarias en la causa y que preside en busca de reparación para ella y el resto de familiares que, seis años después, siguen pidiendo responsabilidades.
Ya para la entrevista se pone una camiseta negra con el número que persigue a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y que refleja la cifra de fallecidos, reconocido desde 2020; y otra blanca, con el rostro de su padre. "No solo truncaron totalmente la vida de quienes fallecieron, sino también la nuestra. Teníamos proyectos con esas personas".
PREGUNTA (P): ¿Qué sensación te produce cuando vienes aquí?
RESPUESTA (R): Ahora la sensación es más ligera. Sobre todo, porque mi madre sigue viviendo aquí, seguimos viniendo todos los días. Pero los primeros meses fue muy duro venir, entrar en la residencia, pasear por el pasillo donde supuestamente murió mi padre en la habitación… Fueron golpes muy duros, unas emociones y un contraste de cariño y rabia, porque después de seis años sigue pesando mucho la rabia de lo que hicieron.
P: En tu caso concreto, ¿cómo fueron esos primeros días cuando se supo todo?
R: El sábado fue el último día que vi a mi padre. Vine a verle por la tarde. Y el domingo no iba a venir, porque normalmente… O venía por la tarde y mi hermana por la mañana… Ese día no iba a venir, cuando me llama mi hermana y me dice que a las seis de la tarde nos han echado de una forma como si los familiares fuéramos apestados, gritando que había que cerrar, que contagiábamos… Esta fue la respuesta de la residencia. No estaba la empresa de ahora, sino DomusVi, pero se comportaron como auténticas acémilas con los familiares.
Lo que se tiene que hacer es permitirte 15 o 20 minutos para despedirte de tu familiar. Es cierto que no podíamos imaginar ni mucho menos que íbamos a estar más de tres meses sin poderles visitar aquí dentro. Luego las visitas fueron poquito a poquito en desescalada. Aquello fue un sopetón, no podías imaginar que no podías venir a ver a tus padres sin medidas previas, con mascarillas o lo que fuera (…)
Les encerraron en sus propias ratoneras. Eso fue muy duro, que ni podíamos entrar a ayudarles ni ellos podían salir, de hecho, ahí están los protocolos, que fueron una discriminación total y absoluta el no derivarles a hospitales. Siempre dicen que estaba todo bloqueado y no es cierto, había muchas opciones: el famoso IFEMA; medicalizar las residencias, que el señor Burgueño se negó y se fue del plan de choque sin que nadie le dijera nada; hoteles medicalizados; había camas en los hospitales privados, que además ofrecieron 1000 o 1100 camas… Ver que había muchas soluciones y que a tus padres no los podían llevar a un hospital si enfermaban es incomprensible en el siglo XXI.
P: Claro, porque los protocolos no es tanto que mucha gente se podría haber salvado, que también, sino que para quienes era inviable no murieron de forma digna.
R: Claro. Mi padre tenía 96 años y dificultad en las piernas porque le había dado un pequeño derrame, pero su cabeza estaba casi perfecta. Y ver que una persona que puede tener acceso a una sanidad, que es un derecho y una obligación de la Comunidad de Madrid... no puedes entenderlo.
Cuando el médico nos dijo que mi padre estaba muy enfermo y le dijimos que le derivará, el 12 de Octubre está a 400 metros, y dijo que no podía porque había un protocolo que no se lo permitía… No se abandonó solo a personas con problemas cognitivos o de movilidad. En la asociación tenemos compañeros cuyos familiares no tenían ningún problema de estos y no fueron derivados. Fue la discriminación más grave que pudo haber en este país con democracia.
No se abandonó solo a personas con problemas cognitivos o de movilidad
P: Vamos a ir con estas mentiras que se vierten en sede popular, pero quería centrarme en la plataforma. Aunque después de tantos años pueda sonarte incluso absurda, ¿en qué ámbitos operáis? Lo digo porque la gente a lo mejor se queda con el titular de que buscáis justicia, pero no terminan de entender de qué maneras.
R: Nacimos como plataforma, como movimiento ciudadano, pero ya somos asociación legalizada. Nos movemos en todos los ámbitos. Sabéis que ha habido una macrodenuncia impulsada por Manuel Rico, que ahora lleva otro grupo de abogados también porque está llegando a un punto de trabajo increíble (…) Nos movemos en el ámbito judicial, en la Asamblea cuando podemos y si nos invitan, en actos y concentraciones, en los juzgados…
Nos movemos en todos los sitios en los que se nos permite, porque en la Asamblea de Madrid no se nos permite hablar. Incluso a las personas que hicieron la comisión ciudadana les tienen vetados; no les permiten ir a explicar su informe. Vamos a estar siempre en los ámbitos en los que se nos permita.
P: Es fácil perderse en lo estrictamente judicial. Explíca un poco a los lectores en qué punto se encuentra el caso y cómo se desarrolla, porque son varias denuncias y varios tribunales. De hecho, vosotros pedís que se unifique en una causa… Esta semana la Justicia se pronuncia sobre esto último.
R: En principio, las 109 denuncias tendrían que haber estado dirigidas o investigadas por la Fiscalía Superior de la Comunidad de Madrid. Sabéis que la señora Lastra (Almudena) se negó, informó incluso en la memoria de 2021 de que todo hubiera sido maravilloso en la CAM, y eso no es cierto. Tuvimos reuniones con ella y era imposible. Se obcecaba en que todo estaba bien y había sido correcto.
Yo también soy querellante; hice una querella con Marea de Residencias que está desde noviembre de 2021 en el Tribunal Constitucional para que puedan pronunciarse. Hablando de las últimas, que ha sido una macrodenuncia colectiva, queríamos que se hiciera una sola causa, porque es un solo delito. El delito no quiere decir que el resultado sea de muerte, sino la discriminación por sí misma. Como eso es lo que han sufrido la 7291, pretendíamos que fuera una.
Pero lo separaron por partidos judiciales y está siendo un horror sobre todo para los abogados, porque tienen que viajar a Colmenar, a Navalcarnero, a Getafe, a Fuenlabrada… Están dilatando el tema. Son ya seis años. Actualmente, el juzgado número 3 de Plaza Castilla empezó a investigar, pero por el momento no quiere hacerse con todas las causas, por eso estamos esperando a que este jueves la Audiencia Provincial se pronuncie y nos dé la razón.
Al menos hasta ahora ha estado repartido por varios juzgados, de los cuales algunos como el de Villalba, Getafe o Arganda ya están investigando. Pero imputan, no llegan los declarantes, las noticias, las notificaciones… Llega un momento en que creemos que lo están dilatando adrede, porque es imposible que se puedan equivocar diferentes juzgados. A veces falta una notificación, otras veces falla el domicilio, otras se quejan de que se lo dan con 24 horas y no pueden preparar la defensa.
Creemos que están dilatando adrede la investigación
Llama la atención, y después de seis años creemos que deberían investigar de una manera seria. Los imputados van soltando noticias. Carlos Mur, que es sobre quien parece que quieren cargar todas las culpas, ya ha nombrado a Ruiz Escudero, a Ana Dávila; ambos en Sanidad en tiempos de pandemia. A Ruiz Escudero lo aforó la señora Ayuso, supongo que previniendo que esto iba a pasar. Y la señora Dávila está ahora mismo cuidando de las residencias. Es un disparate.
P: De todas las personas que han desfilado por los tribunales, ¿qué declaración os da más esperanzas para que pueda haber un reconocimiento judicial?
R: La esperanza no la vamos a perder. Cualquier declaración que sea señalando es positiva. Muy importante fue la de Carlos Mur cuando reconoció los protocolos, que estaban firmados y entregados, porque la presidenta llevaba seis años negándolos y mintiendo. Ahora están confirmados.
Muy importante también que tanto él como Francisco Javier Peromingo hayan reconocido que no se medicalizaron las residencias. Otra de las mentiras que la Comunidad de Madrid lleva seis años colando a sus medios afines.
Y Burgueño en las escaleras de los juzgados, que señaló directamente a la señora Ayuso. Va más lento de lo que quisiéramos todos, pero están saliendo voces.
P: El proceso, efectivamente, es lento. ¿Estáis ya muy cansados?
R: Hay días que sí, no podemos negarlo. No somos super hombres y super mujeres y sí, sobre todo cuando ves el desprecio, los insultos, que recibes por parte de la CAM. Ese día da el bajón y surge la rabia, el malestar, el dolor; pero tenemos una capacidad muy fuerte de recomponernos. Tenemos fuerza, esperanza y vamos a seguir adelante.
P: Tú eres rostro de esa fuerza, también por ti misma. El otro día dejaste una noticia cuando te encaraste a Burgueño. No sé si en frío piensas ‘A lo mejor me he pasado’ o te arrepientes…
R: No. No te dejo ni terminar la pregunta. No me arrepiento. ¿A lo mejor tenía que haberlo hecho en otro tono? Es igual, como nos están tratando ellos no creo que se merezcan ni un poquito del respeto que les tenemos. No me he oído. Mis compañeros me dijeron que estaba muy alterada, porque además he tenido problemas con la tensión arterial; cosas que me mueven mucho.
Pero no me arrepiento. De hecho, al presionarle fue cuando empezó a comentar que la señora Ayuso le había mandado el plan de choque.
La Comunidad de Madrid lleva seis años colando mentiras a sus medios afines
P: Hablabas del trato que recibís en la Asamblea. ¿Qué te genera cuando has salido de allí después de escuchar a Ayuso decir que se iban a morir igual o calificándoos de grupúsculos de ultraizquierda…?
R: De frustrados… Contra la palabrita esta que nos ha dedicado siempre le decimos que no somos frustrados, sino afectados. Frustrada está ella, tiene que estarlo mucho para seguir atacando de esta manera.
Ella pensaría que en un año se iba a olvidar, y hemos sido capaces de estar seis luchando, y los que nos quedan, porque a pesar de que se empieza a investigar en los juzgados nos queda un largo camino (…) Casi 94 juzgados, es una locura.
Cuando la escucho y la veo… Hay veces que no la vemos porque es tan poco respetuosa que cuando vamos a hablar desaparece. A lo mejor tiene ganas de hacer un pis o tomar un café y no le resulta agradable escuchar a la oposición.
Me da mucha rabia que no nos permitan subir con nuestras camisetas o con una chapa simplemente, porque es lo que representamos. Pero es así.
P: ¿Esperáis y confiáis en que la presidenta en algún momento sea juzgada?
R: Claro. Igual que el otro día la señaló el señor Burgueño... Nos costará mucho porque está aforada y es el Tribunal Supremo.
En principio, las querellas se presentaron en 2020 en el Supremo, pero como era aforada lo retrocedieron y lo repartieron en otro. Fue ahí cuando nos dimos cuenta de que iba a ser muy complicado, pero creo que ahora mismo si empiezan a señalarla los imputados, habrá que llevarlo al Supremo.
P: También operáis desde la cultura. Habéis apoyado proyectos, participado en algunos, y ahora tenéis entre manos una exposición. Cuéntanos un poco
R: Es una exposición que hemos hecho con mucho respeto y cariño. Es un homenaje para humanizar la cifra. No podemos humanizar a todos nombre por nombre, porque de eso no tenemos constancia, pero sí disponemos de representación de fallecidos con biografías, los recuerdos más personales que nos han facilitado las familias….
Que sepan que no es un número, sino personas e historias truncadas, no solo de quienes fallecieron, sino también de quienes quedamos. Truncaron totalmente nuestra forma de ver y vivir. Teníamos proyectos con esas personas, e intentamos que se valore a la persona que había detrás de ese número.
A parte de la exposición, hemos tenido la gran suerte de que el director de cine Javier Quintas ha realizado con Aman Hamoudi un documental magnífico para humanizar a estas personas. El día de la inauguración lo vimos, luego pudimos verlo el 30 de marzo en la Fundación Anselmo Loreno, y ahora lo veremos en Alcorcón, en el Teatro Buero Vallejo, porqu queremos que las localidades del exterior de la capital también tengan esa posibilidad.
Cuando aquí en España se terminen las oportunidades, pensamos llegar a Europa
P: ¿Hasta cuándo vais a seguir peleando?
R: Hasta que no hay oportunidades. Cuando aquí en España se terminen las posibilidades, si tenemos que llegar a Europa, lo haremos. Si la salud nos acompaña, lo tenemos muy claro. Estamos seguros de que llegaremos hasta el final