La regularización extraordinaria de migrantes aprobada por el Gobierno abre aún más una herida que España tiene pendiente cerrar desde hace décadas. Un giro desde el borrador que el PSOE pactó con Podemos ha provocado que la posibilidad de obtener papeles se vaya a llegar para los apátridas, dejando fuera a los saharauis que viven en nuestro país, y que contemplan indignados cómo el Ejecutivo les vuelve a dar la espalda.
El presidente Pedro Sánchez dio en 2022 un volantazo en la posición respecto a la cuestión del Sáhara Occidental, apoyando el plan de autonomía de Marruecos y olvidando la deuda histórica de España con la que fue provincia hasta 1976. Este cambio de discurso fue percibido como una traición por los saharauis, a los que ahora dejan fuera de la regularización de la que se van a beneficiar más de medio millón de personas, algunas en una situación similar.
Y ahí es donde están parte de las críticas al Gobierno, en el agravio comparativo que supone excluir a los pueblos apátridas, que por la situación de su país no gozan de los mismos derechos que otros inmigrantes en España. La ministra de Migraciones, Elma Saiz, justificó la decisión del Ejecutivo en que "las personas apátridas no están en situación irregular y este es un procedimiento específico para personas en situación irregular" en una entrevista en la Cadena SER.
Para la portavoz del Gobierno es suficiente con que estén "protegidas" por el estatuto de apátrida, un documento con el que "lo único que no se le puede hacer es expulsarles del país", como denuncia en declaraciones a ElPlural.com Tesh Sidi, diputada de Más Madrid en el Congreso y saharaui. Sidi es una firme activista por los derechos de su pueblo, y explica de forma didáctica el infierno burocrático que supone para los saharauis conseguir derechos en España. Cuenta que esto lo viven familiares suyos, a los que ella tiene que mantener.
Sidi denuncia el limbo de la apatridia: "¿De qué viven?"
"Cuando una persona saharaui llega a España, al tener un pasaporte expedido por la República Saharaui, España no lo reconoce", explica, "en algunos casos tardan tres años en resolver la solicitud de apatridia". Durante el tiempo que tarda ese trámite, estas personas no pueden trabajar. "Yo tengo esta casuística en mi familia", cuenta Sidi. "Yo tengo que mantener a dos hermanos míos y ellos están desesperados". La diputada se pregunta "de qué viven" los saharauis que tienen que esperar años a que se determine que son apátridas, tiempo en el que tienen la solicitud como único recurso: "Simplemente tiene una hoja con la que lo único que no se le puede hacer es una orden de expulsión", lamenta.
Sidi cree que las palabras de Elma Saiz son "flagrantes", y señala al Ministerio por obligar a los saharauis que quieran regularizarse a renunciar al estatuto de apátrida para ser considerados irregulares: "La irregularidad no es tener un papel para que no te expulsen, la irregularidad es la capacidad de poder poner un contrato de trabajo a tu nombre, un contrato de casa, un empadronamiento, y un largo etcétera", reivindica.
Sobre el agravio comparativo con otras situaciones, reivindica que los saharauis "están peor" porque otros inmigrantes, al menos, tienen "un pasaporte de un país reconocido por las Naciones Unidas". "Un refugiado saharaui -o palestino- es una apátrida reconocido por Naciones Unidas, pero no tiene un Estado o nación que lo respalde por detrás", lamenta. Sidi señala también que se está generando mucho ruido en torno a los flecos de la regularización: "Eso es en lo que la gente se confunde, porque el Gobierno hace esta confusión a propósito".
En cada decisión de política exterior de España influye mucho Marruecos
Sidi defiende que la solución inmediata para la situación de los saharauis es "darles los mismos derechos que a los solicitantes de asilo", que obtienen de forma inmediata la Tarjeta Verde y pueden trabajar desde poco después de llegar a España. Esto mientras se resuelve la cuestión histórica del Sáhara: "La condición de apátrida no podemos deshacernos de ella hasta que no se resuelva el conflicto colonial", dice. En él, la diputada es muy crítica con la posición de España y el giro hacia Marruecos.
El delegado en España del Frente Polisario -el movimiento de liberación que gobierna la República Saharaui y reclama la soberanía del Sáhara Occidental, ocupado por Marruecos-, Abdulah Arabi, reaccionó este jueves a la decisión del Gobierno afirmando que "no se trata de una decisión técnica ni casual, sino de una exclusión con una clara connotación política". Sidi coincide con él, y enmarca todo en el giro de la posición diplomática del Ejecutivo con el Sáhara: "Hay un interés obvio de no consolidar ninguna relación de España con el pasado colonial saharaui", asegura.
Preguntada si cree que hay una influencia por parte de Marruecos en todo este asunto, Sidi es contundente: "En cada decisión de política exterior de España influye mucho Marruecos, no solo en esto", denuncia. La diputada cree que, desde el viraje, "España ha dejado de ser un actor relevante" en la cuestión del Sáhara, y recuerda que en febrero hubo una reunión entre el Frente Polisario y Rabat, con la mediación de Estados Unidos, que tuvo lugar en Madrid pero en la que no participó España. "La relevancia de España como país mediador es nula. No la va a haber porque está de parte", señala.
Aún así, Sidi cree que España tiene una deuda histórica con el Sáhara: "La deuda la establecen las Naciones Unidas en el momento que sigue mencionando a España como potencia ocupante de iure", explica, "nunca se va a poder deshacer de esa deuda porque precisamente es el actor que propició todo esto". Sobre esto, también extiende sus críticas al PSOE por la ley de nacionalidad saharaui. Esta propuesta de Sumar reconocería la nacionalidad a los saharauis que eran españoles antes de 1976, cuando el Sáhara era provincia, y a sus descendientes. Hace nueve meses que se admitió a trámite, y cuenta con el apoyo mayoritario del Congreso, pero los socialistas la mantienen bloqueada en la Comisión de Justicia.
Sidi hace autocrítica: "Nuestro espacio no le ha plantado cara al PSOE"
Ocurre que Tesh Sidi forma parte de Más Madrid, formación que está dentro del Gobierno como parte de Sumar y bajo la portavocía de la ministra Mónica García. Aunque las relaciones entre la coalición y el PSOE no siempre son fáciles, se sobreentiende que las decisiones del Gobierno se toman y se comunican en conjunto, aunque podría no ser así en este caso. Sidi aclara que ella no está en las negociaciones directas con los socialistas, y que, por tanto, no sabía nada: "Me he enterado por los medios", asegura.
La diputada hace autocrítica sobre la voluntad de Sumar de forzar al Gobierno a tomar decisiones como la que no han conseguido en el caso de la exclusión de los apátridas del decreto: "Creo que nuestro espacio no le ha plantado cara al PSOE en este caso", lamenta, "obviamente hemos pasado por el aro". Cree también que deberían ser más combativos en esta cuestión: "Ahora mismo la gravedad del asunto es que el Sáhara no está siendo, no solamente para nuestro espacio, sino para todas las izquierdas, una prioridad de línea roja", explica. Para ella siempre lo será, y asegura que mantendrá esa "antorcha encendida".
En otras cuestiones de la actualidad, Sidi habla de la situación en la izquierda alternativa a poco más de un año de las elecciones generales. Sobre si Podemos está más cerca de Sumar o de abrazar la vía Rufián, es clara: "Yo creo que esa pregunta es para ellos, pero nosotros somos los que siempre les hemos tendido la mano y han sido ellos los que se han salido". Sobre el acercamiento de Irene Montero a Rufián, le pide a los morados que sean claros: "Lo que sí le diría a Podemos es que si alguna vez confluyen en un espacio así, es que se pregunte si luego va a abandonar el espacio, porque hay que dar el callo a las duras y a las maduras".
Sidi reafirma también las palabras de la líder de Sumar, Yolanda Díaz, sobre Junts, afirmando que es un partido "clasista y racista". Cree que esto no pone en más en peligro de lo que ya lo está el decreto con la prórroga de los alquileres, que requiere del voto a favor de los de Puigdemont: "Yo creo que la negociación la tienen que tener con el pueblo catalán y la tienen que tener con los propios sindicatos de vivienda y con la realidad material de la gente".