El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llevó un paso más allá su amenaza contra la prensa el pasado viernes vetando la entrada a la Casa Blanca a las cadenas CNN y MSNOW, además del diario Politico. Medios de comunicación que han replicado este lunes demandando al Gobierno republicano. 

“Vamos a presentar una demanda para proteger nuestro derecho, tal y como lo recoge la Primera Enmienda de la Constitución, para proteger nuestro derecho y evitar que sea el Gobierno el que decide de qué informa la prensa o qué publica”, han indicado los tres grandes medios estadounidenses en un comunicado conjunto. 

En estos términos, han lamentado que la Administración Trump “revocara sin justificar ni notificar previamente las credenciales de los periodistas afectados porque tenían objeciones sobre su forma de informar”, de manera que han puntualizado que se trata de una “amenaza a la libertad de prensa y el derecho de la población a un periodismo independiente y libre de la interferencia del Gobierno”. 

La última cruzada de Trump con la prensa se dio, precisamente, hace unos días atrás, cuando la periodista Betsy Klein, de CNN, no pudo acceder el sábado a la Casa Blanca y se le retiró su acreditación de prensa; misma suerte que corrieron la periodista de MSNOW Akayla Gardner y un cámara tampoco pudieron acceder. 

A su vez, el redactor jefe de Politico, Jonathan Greeberger, denunció que la periodista Cheyenne Haslett intentó entrar en la Casa Blanca para hacer su trabajo como corresponsal pero se le negó la entrada y se le confiscó su acreditación.

Sin embargo, estas actuaciones del Ejecutivo de Trump con la prensa no son nuevas. La Casa Blanca ya impidió previamente el acceso a la agencia The Associated Press (AP) al Despacho Oval, el Air Force One y otros espacios de la Presidencia en represalia por la negativa del medio a utilizar la denominación ‘Golfo de América’ para el Golfo de México. AP denunció la medida al amparo de la Primera Enmienda y un juez federal ordenó a la Casa Blanca retirar el veto. La Administración ha recurrido.

También un periodista de The Wall Street Journal fue vetado del Air Force One en 2025 tras las quejas del inquilino de la Casa Blanca sobre la información publicada por el periódico acerca del magnate estadounidense Jeffrey Epstein, fallecido en prisión tras ser condenado por dirigir una red de tráfico sexual de menores que implicaba a personalidades y millonarios estadounidenses, entre ellos, al propio presidente. 

Trump achaca la decisión al auge de las fake news

En la otra cara de la moneda, el mandatario republicano ha defendido al respecto en sus redes sociales que la decisión se enmarca dentro de la “constante difusión de noticias falsas”, señalando a estos medios de comunicación de difundirlas. 

“Los medios de comunicación no deberían poder escribir o informar constantemente sobre ficción y mentiras cuando cubren noticias sobre el presidente, la Administración Trump o Estados Unidos”, defendió el pasado viernes.

Sin quedarse en este punto, este mismo lunes ha negado que su Gobierno esté “atacando a la libertad de prensa”, la cual ha señalado que “valora enormemente”: “Está atacando las noticias falsas, un problema que se ha extendido como un cáncer en nuestros amados Estados Unidos de América. Es corrupto, deliberado, omnipresente, totalmente coordinado y completamente fuera de control. Representa una amenaza para nuestra seguridad nacional y debe detenerse ahora”, ha subrayado. 

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