El acuerdo bilateral de defensa entre España y Estados Unidos seguirá vigente, al menos, un año más. El Convenio de Cooperación para la Defensa entre el Reino de España y los Estados Unidos de América ha entrado este jueves en renovación automática después de que ninguna de las dos partes haya comunicado formalmente su intención de denunciar el pacto, pese a las tensiones diplomáticas recientes y a las reiteradas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una posible reducción de la presencia militar norteamericana en el exterior.

La continuidad del acuerdo despeja, por ahora, cualquier escenario de retirada de las fuerzas aéreas y navales estadounidenses de las bases de Rota y Morón, dos instalaciones consideradas estratégicas tanto para Washington como para Madrid. Incluso algunos rumores surgidos en las últimas semanas, alimentados por correos electrónicos no oficiales que circularon en el Pentágono, apuntaban a posibles cambios en el despliegue militar norteamericano en territorio español.

El convenio tiene una larga trayectoria histórica. Su origen se remonta a 1953, cuando el régimen franquista negoció con las administraciones de Harry Truman y Dwight D. Eisenhower el establecimiento de bases militares estadounidenses en España. Ya en democracia, el pacto fue reformulado en 1988 bajo los gobiernos de Felipe González y Ronald Reagan. Posteriormente, el texto experimentó nuevas revisiones en 2002, 2012 y 2015.

La modificación de 2012, conocida entre los negociadores como la “segunda enmienda”, introdujo el actual sistema de renovación automática anual. El acuerdo entró entonces en vigor por un periodo inicial de ocho años y estableció que, una vez agotado ese plazo, quedaría prorrogado automáticamente cada año salvo que una de las partes notificara por escrito su voluntad de ponerle fin con al menos seis meses de antelación.

Fuentes militares consultadas por El Correo de Andalucía aseguran que, más allá del ruido político, la cooperación diaria entre las fuerzas armadas españolas y estadounidenses continúa desarrollándose con normalidad. “En la vida diaria de Rota, en nuestro trabajo y en nuestras relaciones, nada ha pasado”, explica un alto oficial de la Armada a este medio de comunicación. La colaboración entre ambos países se ha mantenido incluso en operaciones recientes como la evacuación de militares desplegados en Irak, una coordinación que la ministra de Defensa, Margarita Robles, calificó esta semana de “excelente”.

Las bases de Rota y Morón siguen siendo consideradas piezas clave para la estrategia militar de Estados Unidos en el Mediterráneo, África y Oriente Medio. El coronel del Ejército José Luis Calvo, exdirector del Área de Estudios de la Secretaría General de Política de Defensa, explica a El Correo de Andalucía que especialmente Rota “es la llave para controlar el acceso al Mediterráneo” y destaca su valor para apoyar operaciones internacionales.

Por su parte, el general Miguel Ángel Ballesteros, exdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos, define a este periódico andaluz la relación como “un win-win”. A su juicio, Estados Unidos obtiene una infraestructura militar de alto nivel y una posición geoestratégica privilegiada, mientras España gana en capacidad de disuasión, acceso a tecnología militar y generación de empleo.

Ballesteros considera improbable una salida estadounidense a corto plazo. “La Navy ha invertido mucho dinero en la base y lo sigue haciendo”, señala. Además, recuerda que Rota ofrece unas condiciones de vida y seguridad especialmente valoradas por los militares y sus familias, muy por encima de otras alternativas en la región.

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