En la portada se veía a Rajoy rodeado de cinco ‘jóvenes emprendedores’. Cuatro hombres, trajeados y con pinta de ejecutivos. Y una mujer, con un roscón en la mano y uniforme. Criticó Valenciano la portada con ardor. Lo hizo no porque apareciera una mujer cocinera, sino porque consideraba que estaba desequilibrado en cuanto a su representación por género el número de ‘jóvenes emprendedores’, 4 hombres y una mujer, y que se consagraban con esa imagen los estereotipos. Diego Mazón lo rechazó y defendió, con igual ardor, las razones de su diario para hacer aquella foto de portada.

Portada de 'La Razón' del domingo 2 de octubre

Portada de 'La Razón' del domingo 2 de octubre



Del anonimato al estrellato en sólo un roscón
A partir de ahí, el diluvio. O, al menos, el chaparrón. Desde luego, el que cayó sobre la mujer que sostenía el roscón, porque La Razón decidió hurgar y prolongar las reacciones al comentario de la directora de campaña del PSOE. El tema tuvo ya su batalla en el mundo twitter, pero es que al día siguiente del enfrentamiento en el plató de ‘Al Rojo Vivo’, ‘La Razón’ envió a uno de sus periodistas a entrevistar a la cocinera, que además, esto se dijo en el programa de laSexta, es arquitecta.

La mujer se llama María Navascués. En el reportaje, además de explicar largo y tendido la peripecia personal de María, y el porqué prepara roscones, se hurga en otras cosas. Por ejemplo, se dice que la entrevistada dijo: “Me parece que Elena Valenciano opina sin saber e incluso juzga, para lo que muchas veces no estamos preparados. Cuando se entere de que no había ninguna pretensión detrás, espero que se retracte”. También que “supongo que están exaltados por la cercanía de las elecciones y que desde el PSOE quieren hacer daño a Rajoy. A mi la política no me gusta y ahora algunos políticos me han decepcionado”.

“El PSOE debería dedicarse a sacar a las mujeres del paro”
Pero la entrevista debió saber a poco en La Razón, y decidieron añadir una información titulada El PSOE debería dedicarse a sacar a las mujeres del paro, y que se iniciaba con éste párrafo: “Me alegra que haya mujeres que se dediquen a hacer  roscones y Elena Valenciano,  la  coordinadora de la campaña de Alfredo Pérez Rubalcaba, debería dedicarse a hacer declaraciones sobre el desempleo y a sacar a del paro a 2.200.000 mujeres, en lugar de criticar a LA RAZÓN por una fotografía de portada». Así de contundente se mostró ayer Mercedes de la Merced, presidenta de la asociación Mujeres en Igualdad”. Mercedes de la Merced, por si se les ha olvidado, miembro del PP, llegó a ser diputada del Congreso por este partido. En el mismo reportaje, se entrevistó a una cocinera que vio normal “que una persona que hace roscones salga con uno en la mano”.

Pero aún quedaba hueco para un poco más. Y uno de los articulistas del diario, José Antonio Vera, decidió que era buen tema éste para su reflexión. “A Elena Valenciano, le vendría bien un cursillo acelerado de educación, para no incurrir en la grosería más de lo que en ella es habitual”, produjo comedido su pensamiento, y siguió: “Lo último de la portentosa segundona ha sido arremeter contra una emprendedora que cometió el pecado de salir el domingo con un roscón en la portada de La Razón”.

Algo debió fallar en el despliegue de ‘La Razón’
Entrevista-reportaje, noticia complementaria, columna… Algo debió fallar en este despliegue, porque lo cierto es que ese mismo miércoles en el que salió todo eso publicado, María Navascués, quien, insistían en ‘La Razón”, se sentía insultada y menospreciada por Elena Valenciano, llamó a la centralita del PSOE y dijo que quería verse y hablar con la directora de campaña socialista para explicarle lo sucedido.

Petición que vio cumplida a primera hora de la tarde de este jueves, en el despacho de Ferraz de Valenciano. En su blog, la política socialista lo explica así: “Esta tarde ha venido a verme María Navascués y me ha regalado un roscón de jamón y queso (…) En este encuentro, que yo le agradezco, ambas hemos podido aclarar algunos malentendidos. Más allá de las redes, he podido contarle a María personalmente que cuando surgió el debate en twitter siempre mostré el máximo respeto por ella, faltaría más, y por todas las cocineras, y que mi crítica iba dirigida a la “selección” intencionada que hace este periódico con una imagen que refuerza estereotipos y que hace daño a las mujeres emprendedoras. Ella me ha contado que tampoco estaba enfadada conmigo y que en ningún momento se sintió atacada por mí, como ha querido dar a entender La Razón y algunos de sus periodistas”.