Castilla-La Mancha es la comunidad en la que menos crece la inversión y la peor tratada en los Presupuestos Generales del Estado presentados a principios de mes por el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro. ¿Casualidad o premeditación alevosa? Para el Ejecutivo autonómico que preside el socialista Emiliano García-Page el algodón no engaña: El PSOE recuerda que el aumento de la inversión para el próximo año es de solo el 0,9 por ciento, frente al 16 que recibió Cospedal en 2015, año de elecciones municipales y autonómicas. Además, asegura que Castilla-la recibirá un 10,6 % menos del fondo de compensación interterritorial, otro agravio para la región ya que se trata del presupuesto destinado a corregir las desigualdades territoriales. Sólo percibirá 33,8 millones.

140 millones para el basurero nuclear
Y es que como muy bien dice el diputado nacional del PSOE por Cuenca, Luis Carlos Sahuquillo, Castilla-La Mancha es maltratada “por Rajoy y lo hará con más fuerza ahora que Emiliano es presidente”, concreta. Razón no le falta a esta activo parlamentario, ya que en el PP castellano-manchego se sabe que García-Page se encuentra en la diana de La Moncloa, ya no por haber ganado a María Dolores Cospedal y expulsar a los “populares” de la estratégica presidencia castellano-manchega, que también, sino por oponerse a la construcción del basurero nuclear, proyecto que recibe nada más y nada menos que 140 millones de euros, el 25 por ciento de los 583 destinados a la región, mientras que la agricultura, con el peso que tiene en la comunidad manchega, apenas recoge 114 millones de euros de inversión.

Rajoy necesitaba a otro adversario de peso…
Inversión que está por ver si se efectúa o no, ya que Emiliano García-Page ha decidido, atendiendo al deseo del 90 por ciento de la población castellano-manchega, oponerse a toda costa a este basurero nuclear que ninguna comunidad quiere y que Cospedal acogió en Castilla-La Mancha “a condición de ver reforzado su poder dentro del partido y asegurarse controlar la inversión de mil millones de euros en los que está presupuestado” el llamado Almacén Temporal Centralizado (ATC), aseguran fuentes socialistas, que se muestran convencidas, también, de que toda esta polémica le ha servicio a Mariano Rajoy para abrir otro frente autonómico, “y que no sea solo el catalán”, añaden, “y así poder sermonear a otro presidente que no sea siempre Artur Mas”.

…y razones políticas para insistir
Lo que está claro es que después del declive andaluz, donde el candidato de Rajoy (Moreno Bonilla) cosechó uno de los peores resultados del PP en esa comunidad, y partiendo de la base de que la presidenta andaluza, Susa Díaz, ya no cotiza al alza y, por si fuera poco, no ve con buenos ojos a su compañero de partido, Pedro Sánchez (verdadero contrincante de Rajoy), era urgente buscar a otro presidente autonómico socialista contra el que descargar las iras monclovitas y dejar a la andaluza al margen. Rajoy pasó de tener constantemente a la presidenta de Andalucía en la diana, a crear un cordón sanitario en torno a la lideresa socialista y ordenar a los suyos que suavizaran sus críticas. No tuvo que buscar mucho, Emiliano García-Page se presentó de “voluntario” al frenar las obras del ATC, a denunciar el expolio al que está sometido el río Tajo y sus pantanos cabecera Entrepeñas y Buendía, que se encuentran a un 16 por ciento de su capacidad y con unos escurridos 350 hectómetros cúbicos de agua, además de llevar a cabo políticas sociales que al Gobierno de Madrid le “producen urticaria”, como devolver la sanidad a los sin papeles, crear un plan de empleo para dar trabajo a 60.000 parados, restituir “la sonrisa y la esperanza” a miles de dependientes, o readmitir a cientos de interinos despedidos ilegalmente por los recortes llevados a cabo por Cospedal y bendecidos por Mariano Rajoy.

La guerra del agua que Cospedal silenció…
El Gobierno de Rajoy no ha ocultado tampoco su enfado con Emiliano García-Page en la llamada guerra del agua, que según el PP el socialista ha resucitado, cuando en realidad nunca había muerto y sí había sido silenciada por la anterior presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal, que por aferrarse a la secretaría general del partido “vendió” el Tajo a Valencia y Murcia. Ahora que Page ha denunciado el expolio al que está siendo sometido el río, recurriendo ante el Tribunal Supremo los salvajes trasvases llevados a cabo por Rajoy estas últimas semanas, La Moncloa, a través de la ministra de Agricultura, Isabel Tejerina, competente en temas hídricos, acusa a los socialistas de “sacar mucho rédito de la política de la guerra por el agua”, asegurando que, “en cuanto han llegado el gobierno de Castilla-La Mancha han utilizado el agua para el enfrentamiento”, dijo la ministra en referencia directa a García-Page, olvidando la dramática situación del río y de los pantanos cabecera, secos y con solo lodo para trasvasar.

…y la “puñalada trapera” de Elcogas
Cómo será la persecución iniciada por La Moncloa contra el Palacio de Fuensalida (sede toledana del gobierno castellano-manchego), que el ministro de Industria, José Manuel Soria, otro ejecutor de la venganza de “don Mariano y doña Dolores”, señalan las mismas fuentes, anunció tras la derrota de Cospedal y desde un resort de Punta Cana (México) el cierre de Elcogas, una de las industrias más prósperas de Castilla-La Mancha, radicada en la localidad ciudadrealeña de Puertollano y que hasta hoy da trabajo a cerca de medio millar de familiar. Decisión que los socialistas catalogaron de “puñalada trapera”, como publicó ELPLURAL.COM, porque nadie puede entender que una industria puntera en I+D+I cierre sus puertas sin más argumentos que una simple y dudosa cuenta de resultados, máxime si tiene el apoyo de la UE. Pero lo más esperpéntico de este asunto es que el PP y La Moncloa culpan a García-Page del cierre, cuando Rajoy planeaba su clausura desde hace dos años sin que Cospedal siendo presidenta y ninguno de los líderes que ahora meten prisa al PSOE hiciera nada por impedirlo. De ahí la indignación de sindicatos y partidos políticos, que acusan al PP de tratar a los “ciudadanos como si fuéramos tontos y no tuviéramos memoria”, recuerda un sindicalista a este periódico.