Vox ha dado un nuevo paso en su estrategia comunicativa con el impulso de Bipartidismo Stream, un canal digital concebido para ampliar su influencia mediática, sortear a los medios tradicionales y afianzar un discurso de confrontación directa contra el Partido Popular y el Partido Socialista. Tal y como informa 'eldiario.es', la iniciativa se enmarca en una apuesta más amplia del partido por disputar el terreno del relato político en redes sociales, especialmente entre el público joven.

El proyecto está vinculado a la Fundación Disenso, el laboratorio ideológico del partido, presidido por Santiago Abascal. Desde esta plataforma, Vox produce contenidos audiovisuales con una estética deliberadamente similar a la de los podcasts y canales de entretenimiento más populares: plató minimalista, tono informal y piezas pensadas para circular rápidamente por YouTube, Instagram o TikTok.

Uno de los ejes centrales del canal es la crítica al bipartidismo, presentado de forma recurrente como una “estafa” política que habría perjudicado a amplias capas de la ciudadanía durante décadas. En este marco, PP y PSOE aparecen como dos caras de un mismo proyecto, mientras Vox se reivindica como la única alternativa “antisistema” dentro de las instituciones. El mensaje resulta especialmente llamativo en un contexto en el que la formación ha gobernado o apoyado gobiernos autonómicos y municipales junto al Partido Popular.

El programa estrella del canal, El bolso de Soraya, funciona como espacio de tertulia política y simbólica. Su nombre alude a un episodio ocurrido durante la moción de censura de 2018 contra Mariano Rajoy, utilizado aquí como metáfora de la supuesta decadencia del sistema político. En el espacio participan dirigentes y perfiles afines a Vox procedentes del ámbito político, empresarial y digital, reforzando una narrativa homogénea y sin apenas contraste ideológico.

La apelación directa a los jóvenes es otro de los pilares del proyecto. En numerosos contenidos se insiste en que las nuevas generaciones serían las principales perjudicadas por las políticas del bipartidismo en cuestiones como la vivienda, el empleo o la deuda pública. A partir de ese diagnóstico, el canal no solo busca captar su atención, sino también convertirlos en agentes activos del mensaje del partido, animándolos a trasladarlo a su entorno familiar y social.

Junto a ello, Bipartidismo Stream mantiene una línea constante de deslegitimación de los medios de comunicación tradicionales, a los que califica como “medios del sistema”. Frente a ese supuesto bloqueo informativo, Vox reivindica las redes sociales como un espacio sin intermediarios, donde su discurso puede difundirse sin filtros periodísticos. Una estrategia que, según expertos en comunicación política, contribuye a reforzar burbujas informativas y a simplificar debates complejos mediante mensajes emocionales.

El algoritmo como nuevo campo de batalla

La creación de este canal no es un movimiento aislado, sino un nuevo eslabón dentro de una estrategia sostenida en el tiempo. Vox lleva años trabajando en la construcción de un ecosistema mediático propio y afín, con el objetivo explícito de reducir su dependencia de la cobertura de los grandes medios de comunicación, a los que acusa de hostilidad sistemática. A través de estructuras como la Fundación Disenso, el partido ha impulsado medios digitales, plataformas de análisis político, encuentros internacionales y redes de colaboración ideológica tanto dentro como fuera de España, creando un circuito comunicativo paralelo que refuerza su relato sin someterse a filtros editoriales externos.

Este entramado permite a Vox controlar los marcos narrativos, seleccionar los temas prioritarios y modular el tono del mensaje, al tiempo que construye una identidad política diferenciada frente al resto de formaciones. En lugar de adaptarse a los formatos tradicionales de la información política, el partido opta por espacios propios en los que la frontera entre información, opinión y activismo queda deliberadamente difuminada. De este modo, la comunicación deja de ser solo un instrumento para explicar la acción política y pasa a convertirse en un eje central de la estrategia partidista.

Con Bipartidismo Stream, Vox profundiza en esta línea y traslada de lleno la batalla política al terreno digital, un espacio clave en la disputa por la atención, la influencia y la movilización. El canal no solo busca audiencia, sino también comunidad: seguidores que no se limiten a consumir contenidos, sino que los compartan, los reproduzcan y los integren en su conversación cotidiana. En un contexto marcado por el consumo rápido de información, el peso del algoritmo y la fragmentación del debate público, Vox apuesta por formatos emocionales, reconocibles y diseñados para viralizarse, conscientes de que es en ese terreno donde se está jugando una parte decisiva del poder político contemporáneo.

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