La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores, a través de su Agrupación de Periodistas FeSMC-UGT, adherida a UNI, ITF y UITA, ha lanzado una dura crítica contra lo que considera un intento de legitimar prácticas de acoso bajo la apariencia de actividad periodística.
En un comunicado difundido con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, la organización sindical advierte de los riesgos que este tipo de comportamientos suponen tanto para la profesión como para la calidad democrática.
El pronunciamiento se centra especialmente en la figura de Vito Quiles, cuyo modo de actuación califican como alejado de los estándares profesionales del periodismo. Según la agrupación, sus intervenciones públicas responden más a dinámicas de provocación y confrontación que a la búsqueda de información veraz, lo que, a su juicio, desvirtúa el papel social de los medios.
Críticas al respaldo político
El sindicato también dirige sus reproches al Partido Popular, después de que su presidente haya definido a Quiles como “periodista” y “compañero”. Para la organización, este tipo de declaraciones suponen un “blanqueamiento” de prácticas que consideran incompatibles con la ética profesional.
Desde la agrupación insisten en que no basta con portar un micrófono o generar contenido para ser considerado periodista, y advierten de que equiparar activismo de confrontación con labor informativa contribuye a erosionar la credibilidad de los medios. “No todo vale en nombre del periodismo”, subrayan, en una crítica directa a la validación institucional de estas conductas.
Riesgos para la libertad de información
El comunicado pone el foco en las consecuencias que puede tener la normalización de este tipo de comportamientos. Según la organización, la mezcla entre deslegitimación del periodismo y prácticas de acoso genera un clima de creciente hostilidad hacia los profesionales de la información.
Alertan de que este proceso no es espontáneo, sino progresivo: comienza con la descalificación sistemática, continúa con campañas de señalamiento en redes sociales y puede derivar en amenazas o incluso agresiones físicas. Este deterioro, advierten, no solo afecta a los periodistas, sino también al derecho de la ciudadanía a recibir información rigurosa y contrastada.
Impacto diferencial en mujeres periodistas
La agrupación también subraya que esta problemática adquiere una dimensión especialmente grave en el caso de las mujeres periodistas. Según denuncian, ellas son objeto con mayor frecuencia de campañas de desprestigio, insultos y amenazas de carácter sexualizado, orientadas a expulsarlas del espacio público y limitar su participación.
Llamamiento en el Día Mundial de la Libertad de Prensa
Coincidiendo con el 3 de mayo, fecha en la que se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la organización recuerda que la defensa de este derecho no puede servir de cobertura para prácticas de intimidación. A su juicio, garantizar una prensa libre implica asegurar condiciones reales para el ejercicio del oficio: seguridad, independencia y respeto a los códigos deontológicos.
Exigencias a instituciones y plataformas
En este contexto, la agrupación plantea poner fin a la normalización de conductas de acoso bajo apariencia periodística, reforzar el compromiso institucional con la protección del ejercicio profesional, actuar con rapidez ante amenazas o agresiones contra periodista y exigir mayor responsabilidad a las plataformas digitales en la retirada de contenidos que fomenten el odio o la violencia.
La organización concluye que el deterioro del ecosistema informativo no es solo un problema corporativo, sino un desafío democrático de primer orden. A su juicio, permitir que se difuminen los límites entre información y hostigamiento no solo perjudica a los profesionales, sino que debilita uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad democrática: el derecho a una información libre y veraz.