Jamás pensé que escribiría un titular en el que dijera que el Partido Popular se ha erigido como el mayor y mejor siervo de la extrema derecha, pero aquí estamos, lectores. Con un titular que de verdad, y aunque no se lo crean, me duele escribir, pues siempre he pensado que tanto el PP como el PSOE son partidos de Estado necesarios en una democracia como la nuestra. No puedo salir de mi asombro pensando en cómo desde el PP de Alberto Núñez Feijóo, Miguel Tellado y Ester Muñoz, se le ha permitido a un agitador de extrema derecha como es Vito Quiles utilizar un despacho del Congreso de los Diputados, en este caso el de Alma Alfonso, para hacer un vídeo de ‘agiprop’ (agitación y propaganda) en contra de la oposición, pero sobre todo, del resto de la prensa que no piensa como ellos.
Hoy llevamos en ElPlural.com que la diputada valenciana, Alma Alfonso, cedió su despacho a Quiles para grabar un vídeo en contra de Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, sus amigas, el PSOE y el Gobierno en general y la prensa que no es de su cuerda.
Podría centrarme en el tema Begoña, PSOE y Gobierno, pero no. Me voy a centrar en cómo el Partido Popular ha permitido que se publique un vídeo grabado desde uno de sus despachos en el que el agitador de extrema derecha Vito Quiles pone un titular que es absolutamente falso. Un titular filtrado por Miguel Ángel Rodríguez, el jefe de Gabinete de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en el que se acusaba a dos compañeros de eldiario.es de ir encapuchados a la casa de la presidenta. Nada más lejos de la realidad.
Hay que ser unos absolutos miserables, sí miserables, para permitir que alguien grabe un vídeo en ‘tus dependencias’ en el que se utiliza un bulo del tamaño del Congreso para atacar a aquellos que hacen su trabajo. Aquellos que confirman las informaciones. Aquellos que soportan, día tras día, cómo desde el PP y Vox no solo no abren la boca, sino que justifican, que esta gentuza destroce el mejor oficio del mundo, el periodismo, por el mero hecho de arañar un puñado de votos.
¿Se imaginan ustedes lo que harían los medios regados de euros por estos dos partidos si alguien de izquierdas hubiera grabado un vídeo en un despacho del PSOE, BNG o Compromís? Porque de Bildu o ERC ni hablamos. Se abrirían telediarios, tertulias de radios y correría la tinta a raudales.
Sin embargo, cuando desde el PP no solo se justifican esos comportamientos, sino que se alientan dejando sus propias instalaciones para el uso y disfrute de estos agitadores, la democracia languidece hasta entrar en coma irreversible. Estamos a falta de un electroencefalograma de que nos diagnostiquen la muerte cerebral. Y no se equivoquen, los primeros en la lista de espera para la donación de órganos son los de Vox.
Lo peor de todo este asunto es que he llamado al PP hasta la saciedad, entre unos y otros más de diez llamadas, para que me dieran una explicación. Pero claro, es el Partido Popular, ese ‘gran partido político’ que cuando le pillan con los calzones por los tobillos opta por dos opciones: la callada por respuesta o hablarnos desde un plasma. Pues bien, espero que mis compañeros, y no solo los de ElDiario.es, quemen los móviles de los responsables de comunicación del PP para obtener la respuesta que yo no he podido conseguir. Compañeros, nos jugamos mucho. Nos jugamos la credibilidad. Poca broma con el asunto del vídeo.