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Con motivo de la XXX Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid, un encuentro internacional para estrechar lazos entre los países hispanohablantes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intervenido este miércoles en el acto de inauguración oficial celebrado en el Teatro Real de Madrid, donde han asistido los jefes de Estado de los países invitados y han presidido los reyes Felipe VI y Letizia.
Bajo este prisma, ha postulado a España como país clave y mediador para que los ambos lados del Atlántico acerquen aún más posturas a nivel no solo cultural y social, sino también político con vistas a construir un futuro más unido. "Hace 35 años nuestros países se reunieron por primera vez en Guadalajara (México) con la convicción de que tenemos mucho más que ganar juntos que caminando por separado. Esa cumbre no surgió de la nada, fue el resultado de vínculos humanos en una conversación que no dejó de fluir en las dos orillas del Atlántico", ha rememorado.
De esta manera, ha puesto en valor las lenguas hispana y portuguesa como punto de unión de más de 700 millones de personas: "Lo vemos en la pintura de Frida Kahlo o Pablo Picasso; en las novelas de Gabriel García Márques o José Saramago; en la música de Rosalía o Shakira", ha ensalzado, premiando así haberse construido durante décadas "una comunidad de valores y afectos que prevalecen por encima de diferencias".
Sánchez ha definido a las distintas Cumbres Iberoamericanas a lo largo de los años como "espacios de encuentro y diálogo" que han servido de "expresión del valor" de esta comunidad internacional al convertir los hechos en realidades. En estos términos, ha situado como ejemplo la donación por parte de España de parte del stock de las vacunas contra la covid-19 durante la pandemia.
En este punto, ha enfatizado en el cambio de paradigma de los últimos tiempos con el que "se multiplican los conflictos, las reglas internacionales y cómo las potencias compiten por la influencia global": "Vivimos un tiempo en el que demasiados países han llegado a la conclusión desafortunada de que, para protegerse, hay que cerrarse: cerrar fronteras, levantar muros, reducir cooperación, contemplar al resto del mundo como una amenaza en vez de una oportunidad. Debemos hacer lo contrario, debemos abrirnos, construir alianzas y ser sembradores de paz".
Un análisis por el que también ha llamado Sánchez a la responsabilidad compartida de Europa, la cual "tiene que mirar más allá de sus fronteras, ampliar alianzas, hacer nuevos amigos y cuidar a los que ya tiene", llevand como bandera valores como "la paz, el orden internacional, la justicia y una ley de todos, no la del más fuerte".
De esta manera, el presidente del Gobierno ha ensalzado la labor de España durante años por acercar ambas comunidades, prueba de ello, el reciente acuerdo sobre Mercosur y una clara apuesta en seguir caminando en la misma senda: "Vamos a seguir haciéndolo, una Europa más abierta será más fuerte. Una América Latina y Caribe más vinculado a Europa tendrá más oportunidades y mayor capacidad de influencia. Ese es el espíritu, ser el catalizador entre ambos lados del Atlántico en un momento en el que el mundo necesita que trabajemos juntos. Que América Latina y Caribe estreche sus lazos con Europa por una relación fuerte, ambiciosa y más peso en el mundo", ha invitado, garantizando que España "siempre va a estar ahí para abrirles las puertas".
Felipe VI aboga por seguir renovando la comunidad iberoamericana
Al término del discurso del presidente del Gobierno, el jefe del Estado ha tomado la palabra para inaugurar oficialmente la Cumbre. "Como tantos españoles, me reconozco orgullosamente en el espejo iberoamericano. Nuestra identidad compartida, en la memoria e inspiración, es una brújula indispensable para navegar este convulso siglo XXI, usarla adecuadamente nos obliga mirar al presente y futuro sin olvidar nuestro origen", ha introducido.
Felipe VI ha retrocedido 35 años atrás, al comienzo de esta comunidad en la ciudad mexicana, cuando se dio cabida a "un proceso concertación política, cooperación inédita en nuestra historia y debe mucho a partes iguales a una realidad e intuición", sobre la cual ha precisado que los líderes de entonces la convirtieron en "un instrumento de unidad y desarrollo basado en el diálogo, cooperación y solidaridad".
El rey ha puesto así en valor la reciente creación, con el avance de los años, de la Secretaria General de la Cumbre Iberoamericana que ha formalizado "una estructura que da continuidad a los esfuerzos" alcanzados. "Entre aquella cumbre de Guadalajara y esta de Madrid, todo ha cambiado, poco o nada sabíamos entonces de Internet, de la inteligencia artificial era ciencia ficción, no había redes sociales, la información era patrimonio exclusivo de los medios, no éramos tan conscientes de la urgencia de actuar ante el cambio climático o de abordar la triple transición ecológica, digital y social. Siendo radicalmente distintos ambos tiempos, eran ya tiempos de cambio acelerado, despertamos de un cambio bipolar hacia un nuevo orden mundial".
Una realidad que enfrenta el reto de "un parteaguas histórico, un cambio de paradigma, un orden multipolar de contornos aún imprecisos pero distintos a los que el mundo conoció" tras la Segunda Guerra Mundial. Felipe VI ha continuado reconociendo que es imposible saber el horizonte futuro que depara a nuestras sociedades, pero ha apostado por responder con "una voz armónica" como la conformada en esta comunidad.
"Elegir el camino adecuado será la responsabilidad histórica de las 22 naciones que conformamos esta comunidad. Hago un llamamiento a seguir renovando esta comunidad, su sistema de cumbre,s no solo por su impacto positivo, como un ejemplo de entendimiento y cooperación, un contrapunto a tensiones y rivalidades. Prueba viva de que los procesos de concertación política no son retórica hueca, redundan en beneficio en la vida de los ciudadanos", ha claudicado.




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