La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el 'Caso Plus Ultra' ha sido una de las noticias más sonadas en los últimos años en lo referido al ámbito judicial. Las investigaciones que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ha llevado a cabo y los informes en los que plasman los hechos recabados han llevado al juez de Instrucción de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, a situar al que fuera presidente del Gobierno como un posible agente de especial relevancia en esta trama que se investiga.
De esta manera, el magistrado abrió diligencias contra Zapatero, al que ha podido interrogar esta semana tras aplazar su comparecencia dos semanas, señalando la posibilidad de que haya cometido delitos de tráfico de influencias, organización criminal y falsedad documental. Ahora bien, son estas unas infracciones que se atribuyen, presuntamente, únicamente a lo que se refiere al rescate económico de la aerolínea.
Sin embargo, este proceso judicial ha hecho todavía más ruido, ya que en los registros que se efectuaron los agentes encargados pudieron encontrar una serie de joyas que han llamado enormemente la atención y provocado gran polémica. A pesar de que el entorno de Zapatero aseguró en un primer momento que su valor no superaba los 50.000 euros, una primera tasación encargada por el juez ha apuntado que precio en el mercado podría superar ampliamente el millón de euros. Es por ello que, ante estos hechos, el juez Calama decidió abrir una pieza separada, por la cual Zapatero no ha ofrecido aún explicaciones, por presuntos delitos de fraude fiscal y contrabando, ya que parece que estas alhajas podrían no haber sido declaradas.
El paso por los tribunales del que fuera presidente del Gobierno ha generado enorme expectación. No obstante, más allá de la influencia que haya podido ejercer o no en el rescate de Plus Ultra y el beneficio el cual se investiga que podría haber obtenido por hacer esta mediación, unos hechos que tienen que ser demostrados en este proceso judicial, uno de los elementos que curiosidad está despertando es el asunto de las joyas, su valor y si fueron un regalo institucional o un pago encubierto.
La cantidad de circunstancias que son puestas en duda, así como otros casos que se están investigando, están dejando en una posición complicada y delicada a un PSOE que defiende firmemente la presunción de inocencia de Zapatero. Así lo expresaba Pedro Sánchez en su visita a Bruselas, donde acudía para participar en un Consejo Europeo. El líder de los socialistas aseguraba en esta cita que no ha perdido su confianza en Zapatero y que ha mantenido un contacto continuado con él estos días. "Respaldo a José Luis. Le he trasladado mi ánimo personal y mi confianza en su inocencia", señalaba.
Atendiendo a los hechos por los que se investiga al que fuera presidente del Gobierno, y centrándose en el tema de las joyas, Sánchez se mostraba firme a la hora de respaldas la presunción de inocencia de Zapatero apuntando que "todos los presidentes" reciben regalos, incluyéndose a él mismo, y situaba estas alhajas en el reconocimiento a la "representación institucional" y el "reconocimiento a la amistad" que Arabia Saudí mantiene con España.
En relación a la magnitud del presunto regalo, Pedro Sánchez afirmaba que, en este sentido, la España del año 2007 no es la actual y que, precisamente por hechos como este en torno a los que surgen dudas, se ha legislado en esta materia. Sobre los regalos que haya podido recibir en sus viajes internacionales, el actual presidente del Gobierno indicaba que "ni sé cuáles son, porque evidentemente son cosas que no se dan cuando uno está bilateralmente reunido con el líder de ese país".
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