En Mediaset España se viven las dos caras de una misma moneda. Por un lado, la desesperanza que emana de la fuerte crisis de audiencias que atraviesa Telecinco y, por otro, la ilusión que rodea al crecimiento de Cuatro, impulsado en buena medida por el buen rendimiento de espacios como En boca de todos, Horizonte y Todo es mentira Ambas cadenas arrancaron la temporada con una distancia de más de 3,5 puntos, pero la 'hermana pequeña' ya se encuentra más cerca que nunca, habiendo cerrado julio a poco más de un punto de diferencia.
Telecinco llevaba a cabo una remodelación vespertina de cara al mes de julio, con estrenos como Amor... o lo que surja, El verano se mueve y De lunes a viernes, con la que pretendían dar un empujón a sus audiencias y dar con la clave de esta franja de cara a la nueva temporada. Sin embargo, la apuesta tampoco ha logrado que alce el vuelo y la cadena ha cerrado el ejercicio mensual con un 7,1% de cuota de pantalla, que se convertía en el peor mes de toda su historia al caer nueve décimas respecto a su anterior suelo en audiencias -siendo de un 8% de cuota, en agosto de 2025-.
En los pasillos paralelos, los de Cuatro, la alegría ha continuado ya que, pese a dejarse -0,6 enteros con respecto a junio, su 5,8% de audiencia le ha permitido situarse por delante de su competidor directo por cuarto mes consecutivo. Cabe recordar que hace tan solo dos años se encontraba a dos puntos por detrás de laSexta.
No obstante, la distancia más llamativa es la que se encuentra en casa. Mientras que la temporada arrancó en septiembre con una diferencia de +3,6 enteros entre ambas cadenas (9,2% vs 5,6%), terminó con una diferencia de +2,2 en junio. Es decir, en seis meses, Cuatro recortó 1,4 puntos.
La cifra no ha hecho más que aumentar en temporada estival ya que la distancia se ha recortado a +1,2 enteros en julio, tras el 7'1% vs 5'8% de julio. Por lo tanto, desde que comenzara la temporada hasta fecha de publicación de este artículo, el canal de segunda generación ha reducido su diferencia con su 'hermana mayor' en -2,3 puntos, o lo que es lo mismo, ha disminuido un 63,9% la brecha inicial.
Si aplicamos aún más el zoom, vemos que las franjas donde más ha presionado son las ocupadas por Todo es mentira, Horizonte y En boca de todos, que cerraron en junio sus mejores temporadas. Por un lado, la franja donde la distancia se ha hecho más pequeña con respecto al inicio de curso es la matinal, recortándose en -2,5 puntos. Mientras, en la Sobremesa la brecha es mínima: en el mes de julio, Telecinco solo le aventajó en una centésima. Por otro lado, en prime time, Cuatro se queda a menos de dos puntos (-1,8).
El pasado 31 de julio, tanto Jiménez como Abad protagonizaban máximos históricos en plena crisis migratoria de Ceuta. En el caso de Horizonte, sus presentadores interrumpían sus vacaciones para presentar un especial que alcanzaba un 13,5% de cuota de pantalla. Con respecto a En boca de todos, el espacio firmaba un 11,3% de audiencia. Estas cifras hicieron que Cuatro igualara a Telecinco en la media diaria, siendo esta de un 8,6%.
Como ya analizábamos anteriormente en ExtraTele, esta aparente alegría para Mediaset podría llegar a ser una manzana envenenada para el grupo audiovisual. Pero, ¿por qué? La clave reside en el target comercial, es decir, el segmento de espectadores más codiciado por los anunciantes, integrado principalmente por población de entre 16 y 59 años con mayor capacidad de consumo.
En ese terreno, el grupo ha seguido reivindicando su fortaleza incluso cuando los datos de audiencia general dejaban de acompañar y, de hecho, Mediaset presume de liderar este indicador desde hace más de cuatro años de forma ininterrumpida. Sin embargo, la cuestión es que para una televisión comercial no solo importa cuántos espectadores reúne frente al televisor, sino quiénes son.
El crecimiento de Cuatro es un hecho, pero que se está canibalizando a su 'hermana mayor' a costa de ello también. El problema de su crecimiento es que buena parte se produce dentro del propio perímetro de Mediaset, por lo que estaría captando parte del público que tradicionalmente consumía Telecinco, más allá de los espectadores que proceden de otras cadenas.
Es decir, el grupo gana cuota de pantalla, pero lo hace debilitando a la marca que históricamente ha concentrado su mayor valor comercial y sobre la que ha pivotado buena parte de su estrategia publicitaria. Y aunque Cuatro atraviese un momento especialmente positivo, sigue siendo una marca con un peso comercial inferior al de Telecinco.
Su posicionamiento publicitario, el perfil de su programación y su capacidad para atraer campañas de gran consumo no son equiparables a los de la cadena principal del grupo, cuyo negocio ha estado tradicionalmente sostenido por grandes formatos de entretenimiento, realities o concursos, mucho más transversales y atractivos para los anunciantes que los espacios de confrontación política. De ahí que la actual estrategia de Mediaset pueda tener tras de sí una trampa.
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