El análisis legal sobre la reciente declaración de José Luis Rodríguez Zapatero ha sumado una perspectiva técnica de peso en los micrófonos de la Cadena SER. Un catedrático en Derecho, Jordi Nieva-Fenoll, ha desgranado en Hora 25 la actuación del juez instructor y la calculada defensa del expresidente, valorando de forma muy positiva el viraje del magistrado respecto a la presunción de inocencia y tildando de "prudente" la decisión del investigado de plantar cara a las pretensiones de la Fiscalía.

El experto comenzó su intervención destacando la honestidad del instructor al desmarcarse de la tendencia habitual de asumir plenamente las tesis policiales sin filtro previo. A su juicio, este cambio de rumbo resulta "completamente coherente con la presunción de inocencia y ojalá lo hicieran más jueces con más frecuencia". El profesor recordó que el peligro habitual en el inicio de estas macrocausas radica en que los instructores se limitan a "comprar el informe policial y prácticamente hacer un corta y pega" en sus primeras resoluciones.

Sin embargo, el avance de las pesquisas y la presión del debate jurídico parecen haber hecho mella en el criterio del tribunal. Según el catedrático, la solidez de la acusación se encuentra bajo mínimos debido al origen de los indicios: "Es posible que ya en su fuero interno como jurista pues tenga dudas sobre si realmente esta investigación pues tiene un auténtico futuro considerando que la conversación de la que parte todo es posible que sea una prueba ilícita".

Respecto a la pieza separada que indaga la procedencia de los bienes del exlíder socialista, el analista apuntó que "el tema de las joyas pues es posible también que tenga una explicación que le libre, digamos, de la responsabilidad jurídica", acotando de inmediato su dictamen al terreno estrictamente legal: "Yo de la responsabilidad política evidentemente no hablo, por supuesto".

Al ser preguntado sobre cómo debe interpretarse que Zapatero se negara a responder al Ministerio Público, el catedrático defendió la jugada política y legal de la defensa: "No, yo lo veo prudente". Para argumentar esta postura, desveló la enorme gravedad de las medidas que la acusación pública pretendía imponer sobre el expresidente desde el inicio de la mañana. "La fiscalía evidentemente hoy le ha pedido libertad provisional. O sea, no es aquello de que entrega del pasaporte y comparecencias periódicas sea cualquier cosa".

Para el experto en derecho, exigir que un exjefe del Ejecutivo comparezca de forma quincenal en sede judicial carecía de toda lógica procesal. "A mí me parecía honestamente muy desproporcionado", sentenció, alineándose con los argumentos que posteriormente se han plasmado en las resoluciones del caso: "Oiga, que es Rodríguez Zapatero, que es una persona muy conocida, que no va a ir a ninguna parte, que ha acudido a todos los llamamientos judiciales". Por ello, se preguntó de forma retórica ante los oyentes "¿qué es esto de que tenga comparecencia cada 15 días en el juzgado para que no se escape? Que esto no tiene demasiado sentido".

Bajo esta premisa de hostilidad por parte del Ministerio Fiscal, la defensa optó por esquivar un careo que ya se preveía adverso. El catedrático concluyó explicando que "avizorar que el interrogatorio de la fiscalía no iba a ser precisamente amable pues eso era bastante bastante calculable". No obstante, remarcó que el verdadero acierto de Zapatero fue no cerrar la puerta por completo y aceptar el examen del magistrado, ya que "sí que le interesaba contestar a las preguntas del juez instructor". De haber optado por el silencio absoluto, el escenario político habría sido devastador: "Ahí sí que se hubiera equivocado mucho si solamente hubiera dicho la típica declaración de que 'contesto solo a mi abogado', eso no serviría para nada".

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