Las joyas halladas en el despacho del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero tendrían poco recorrido desde el punto de vista penal si fueron un regalo mientras éste estaba en Moncloa, según los expertos.

La investigación judicial trata de determinar el origen de las piezas, y una de las hipótesis es, precisamente, que resultaron un obsequio durante su mandato. En ese supuesto, si deja de serlo y queda acreditado, los posibles delitos que se pudieran desprender de la conducta del expresidente son prácticamente nulos. Concretamente, éstos ya habrían prescrito o ni siquiera harían existido.

En estos momentos, el juez José Luis Calama mantiene abierta una pieza separada por presunto delito de fraude fiscal y contrabando relacionado con la posesión del ajuar, mientras que el que fuera secretario general de los socialistas optó por no declarar acerca de las joyas en su declaración ante la Audiencia Nacional y responder únicamente sobre las cuestiones relacionadas con el rescate público de la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia del Covid.

La decisión de Zapatero, según fuentes cercanas al antecesor de Pedro Sánchez que recogen El País, obedece a la necesidad de recabar información sobre las alhajas antes de ofrecer una explicación ante el magistrado. De hecho, el exmandatario habría solicitado retrasar la fecha de su declaración con ese objetivo, pero el aplazamiento no fue concebido por el juzgado.

¿Qué escenarios hay?

Se tratan todos ellos de detalles clave para el devenir de la investigación. Entre las sospechas que maneja la misma se encuentra que las joyas pudieron entrar en España sin cumplir con las obligaciones aduaneras correspondientes, pero expertos consultados por el mismo medio de comunicación señalado, consideran que este escenario terminaría siendo imposible si se confirma que los bienes se entregaron por el fallecido rey de Arabia Saudí durante su visita a España. Al tratarse de un viaje de Estado, no existe contrabando.

Lo mismo pasaría con un posible fraude relacionado con el IVA de importación, otra de las hipótesis que contempla la investigación. En este caso, si el ajuar llegó a España por medio de la delegación saudí y se entregaron posteriormente a Zapatero, el expresidente no tendría la condición de importador, lo que significa que no habría estado obligado a liquidar el impuesto asociado a la entrada del ajuar a suelo español.

Hay que tener en cuenta otros puntos, como la antigüedad de los hechos, que también tiene consecuencias desde el punto de vista penal. Aunque no se hubiesen declarado los impuestos e incumplir ante Hacienda, los delitos también estarían prescritos.

Más en detalle, podríamos hablar, siempre en un momento de confirmación, de un delito fiscal ordinario -correspondiente a un fraude de más de 120.000 euros por año y por impuesto- previsto en el artículo 305 del Código Penal. Éste prescribe a los cinco años. En modalidad agravada, la prescripción es de los diez años. Hay que tener en cuenta que las joyas pudieron ser entregadas en 2007, según las fuentes cercanas al expresidente que hablaron en Mañaneros 360. En definitiva, que cualquier eventual infracción tributaria vinculada a aquella operación ya habría caducado.

En su momento -hablamos de 19 años atrás-, la recepción de un regalo en estas características sí acarrearía consecuencias fiscales. Los especialistas coinciden en que si las joyas pasaron a formar parte del patrimonio privada de Zapatero, deberían haber sido declaradas en el impuesto sobre sucesiones y donaciones, independientemente del valor que tuvieran entonces; una valoración que, a su vez, sí es importante para la acusación de otros posibles delitos.

En última instancia, una vez incorporadas a su patrimonio personal, tendrían que haberse incluido en el impuesto sobre el patrimonio en los años en los que existía la obligación de presentarlo. Hablamos de un gravamen que se recuperó en 2011 después de suprimirse en 2008.

Declaración de Zapatero

El pasado miércoles, Zapatero negó aber ejercido influencia alguna en el rescate a Plus Ultra ni haber tenido trato directo con directivos de la aerolínea, tan sólo que conoció a su presidente, Julio Martínez Sola, en 2024. A su vez, ha negado haber cobrado algún tipo de comisión por este presunto tráfico de influencias. También rechazó tener empresas en el extranjero, desvinculándose con la creación de una empresa offshore en Dubai.

En lo que respecta a las joyas, tal y como se ha señalado, el expresidente prefirió no declarar amparándose en que se encuentra recopilando documentación sobre este hecho para explicar su origen. Sobre esta temática secundaria, pidió una declaración voluntaria dentro de una semana cuando consiga reunir toda la información.

El antiguo secretario general del PSOE mencionó asimismo la empresa a cargo de sus hijas, What the fav, investigada también en la causa. Aseguró que funcionaba y cotizaba por la realización de trabajos de maquetación, descartando cualquier tipo de irregularidad en la compañía.

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