Siete millones de euros. Esa es la última cifra que la Comunidad de Madrid ha añadido a la factura de Telemadrid. Oficialmente, el dinero servirá para impulsar la futura plataforma OTT de la cadena pública, una de sus grandes apuestas para adaptarse al nuevo consumo audiovisual. Pero esta nueva aportación va más allá de una inversión tecnológica. También vuelve a poner el foco sobre una realidad que lleva años dibujándose en las cuentas del ente: mientras la publicidad pierde fuerza como fuente de ingresos, el dinero público no ha dejado de ganar peso. La historia reciente de Telemadrid es, en buena medida, la historia de esa dependencia creciente.
No se trata de una fotografía puntual, sino de una evolución. La televisión pública madrileña siempre se ha financiado, como el resto de radiotelevisiones autonómicas, principalmente con aportaciones de la administración regional. Sin embargo, en los últimos años el equilibrio entre esa financiación estructural y los ingresos que el ente obtiene por sus propios medios ha cambiado de forma evidente. Cada vez los ingresos comerciales tienen menos peso dentro de las cuentas del ente y, en paralelo, las aportaciones públicas han ido adquiriendo un protagonismo creciente.
Ese cambio empezó a hacerse especialmente visible con el actual Contrato Programa 2024-2026, el documento que fija la financiación y los objetivos de Radio Televisión Madrid durante tres ejercicios. La previsión inicial contemplaba una aportación ordinaria de 78,5 millones de euros para 2024 y una hoja de ruta que debía aportar estabilidad financiera al ente mientras avanzaba en su transformación tecnológica y digital. Sin embargo, el plan apenas llevaba unos meses en marcha cuando la realidad empezó a alejarse de las previsiones.
Antes incluso de terminar 2024, el Gobierno madrileño aprobó una primera modificación. A través de una adenda inyectó otros 4,23 millones de euros para compensar unos ingresos comerciales inferiores a los previstos y el aumento de distintos costes de explotación. Aquella decisión permitió corregir el desequilibrio surgido durante el ejercicio, pero también dejó al descubierto una tendencia que después no ha dejado de repetirse: cuando el mercado aporta menos recursos de los esperados, la financiación pública gana peso para mantener el equilibrio de las cuentas.
Los datos confirman que aquel episodio no respondía únicamente a una desviación puntual. La publicidad privada lleva tiempo perdiendo peso en la estructura de ingresos de Telemadrid, al mismo tiempo que la Comunidad de Madrid refuerza su respaldo económico al ente. En 2024, por ejemplo, la cadena ingresó cerca de 7,8 millones de euros por publicidad, pero casi un tercio de esa cantidad procedía ya de campañas institucionales de la propia Comunidad. Es más, aquel año, se convertía en el medio de comunicación que más dinero percibía del reparto de publicidad institucional del Ejecutivo madrileño, quedando por delante de grupos con grandes índices de audiencia como PRISA, Unidad Editorial o Planeta.
Mientras tanto, la inversión de anunciantes privados siguió retrocediendo respecto al ejercicio anterior, una evolución que coincidía con unas audiencias estancadas y con las dificultades de la cadena para competir en un mercado audiovisual cada vez más fragmentado.
Cuanto menor era la aportación del mercado, mayor era el peso de los recursos públicos, y lo cierto es que los ingresos por publicidad de Telemadrid no han parado de caer desde 2017, especialmente los que provienen de terceros. Por ello, Ayuso ha llevado a cabo este propio 'ajuste de cuentas'. Como ya informó Infolibre, el Ejecutivo madrileño inyecta el triple de publicidad institucional, habiéndose multiplicado estos fondos por tres en un año y por diez con respecto a 2020.
El Gobierno madrileño está tratando de compensar esta bajada de los ingresos de terceros con su propia publicidad, lo que supone una "forma encubierta de que los números de Telemadrid cuadren", según explicaba la portavocía del PSOE en la Comisión de Telemadrid de la Asamblea de Madrid a este medio hace algunos meses.
Los 7,03 millones aprobados este verano son, por ahora, el último capítulo de esa historia. Según la versión oficial, financiarán la plataforma OTT con la que Telemadrid quiere reforzar su apuesta digital, un proyecto que ya figuraba en el Contrato Programa 2024-2026. Sin embargo, la nueva inyección llega después de años en los que el peso de los ingresos privados no ha dejado de reducirse mientras el respaldo económico de las administraciones públicas ha ido aumentando. Ese cambio no responde a una única decisión ni puede explicarse solo por una adenda, sino a una transformación progresiva del modelo de financiación del ente. La gran incógnita será comprobar si la apuesta digital logra reforzar la capacidad de Telemadrid para generar ingresos propios o si, por el contrario, la tendencia de los últimos ejercicios continúa consolidándose. Porque, más allá de la inversión tecnológica, las cuentas de la radiotelevisión madrileña reflejan una realidad difícil de obviar: cuanto menos aporta el mercado, más decisivo resulta el dinero público para sostener su actividad.
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