Con motivo del 40 aniversario de la Ley General de Sanidad, en un acto institucional que ha tenido lugar este lunes en el Ministerio de Sanidad, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado una inversión de 30 millones de euros para mejorar la detección del cáncer en la sanidad pública española y, al tiempo, ha instado a las comunidades autónomas, representadas en el Consejo Interterritorial de Salud, a cumplir con los mandatos estatales: "La salud es un derecho, no un privilegio, mucho menos una mercancía", ha defendido.
La intervención del jefe del Ejecutivo central ha arrancado haciendo memoria sobre el nacimiento del sistema público de salud en España, allá por abril de 1986, y uno de sus grandes impulsores, el exministro Ernest Lluch: "Sabía que universalizar la sanidad no arruinaría un país, lo fortalecería. La salud no es un gasto, es una inversión", ha reiterado.
Con esta ley, que cumple 40 años, Sánchez ha sacado pecho de que España ha logrado que la sanidad sea universal y "un derecho" para todos: "Que España apostara por la dignidad de la gente, las comarcas, los territorios y de todo un país. 40 años después, quiero que entendamos lo que hemos construido: desde 1986, hemos ganado ocho años de vida", ha ahondado, reiterando que, desde entonces, se ha reforzado desde la Atención Primaria, pasando por el derecho a la reproducción asistida o la financiación de gafas o salud bucodental para menores de edad, hasta el puesto nacional en los ensayos clínicos en el ránking europeo.
Con todo ello, Sánchez ha avanzado que el Gobierno aprobará próximamente una inversión de 30 millones de euros adicionales para "los equipos de digitalización de anatomía patológica", dicho de otra manera, "la modernización de los equipos que analizan muestras de cáncer en los hospitales", según ha explicado, reiterando que, con esta inversión, se dará cabida a "mejorar cómo se detecta la enfermedad y cómo se decide la mejor terapita para cada paciente".
Son tres los ejes que componen el objetivo de esta última inversión destinada a la sanidad pública. En primer lugar, según ha desgranado Sánchez, los médicos podrán combinar la información del tumor con los datos genéticos del paciente para "afinar" el tratamiento adecuado. Como segundo punto, el conocimiento se compartirá entre especialistas y hospitales de todo el país. Por último, es un avance más para seguir "transformando la forma en la que se trabaja en la medicina del cáncer".
"Es invertir en tecnología para llegar antes, acertar más y tratar mejor. Cuando invertimos y financiamos la sanidad pública desde el centro de salud más pequeño hasta el hospital más grande", ha enfatizado.
Insta a las CCAA del PP a cumplir con los mandatos del Consejo Interterritorial
Debido a que las competencias en materia de sanidad reacen en la ejecución de los gobiernos de las comunidades autónomas, el presidente del Gobierno ha llamado a "poner en valor el Consejo Interterritorial", recordando que se ha de hablar "de lealtad territorial e institucional": "Hay que dirigirse a determinadas comunidades autónomas gobernadas por determinadas fuerzas políticas. Desde 2018, el Gobierno ha incrementado el gasto en sanidad en un 30% y ha transferido a las CCAA 300.000 millones de euros más que lo que hizo la Administración previa para reforzar el Estado del bienestar", ha recordado.
Por este motivo, ha lanzado una pregunta clave al aire: "¿A dónde han ido esos recursos adicionales que hemos dado a las comunidades autónomas? ¿Cómo es posible que hoy la sanidad, su estado, sea una de las principales preocupaciones de nuestros compatriotas? Merecen una respuesta, la sanidad pública es uno de los mayores logros colectivos de nuestro país".
En este punto, ha urgido a que la sanidad pública no se debe "poner en riesgo por decisiones equivocadas, por dogmatismo ideológico o falta de prioridades", instando a que actúen en consecuencia, aunque sea en términos de "eficiencia". "La salud no es una lucha individual, es una batalla colectiva contra la enfermedad. Protegerla es un acto de justicia e inteligencia, de solidaridad, cohesión, humanidad y también de inteligencia".
Ahondando aún más en esta realidad, ha reiterado que el pasado mes de marzo el Gobierno central reforzó la universalidad de la sanidad pública en España, sin distinciones a la condición de la persona, por lo que ha reiterado que la pregunta que ha de plantearse no se refiere a "dónde nació el paciente, cuánto dinero tiene en la cuenta, cuántos años ha cotizado; sino qué clase de país queremos ser".
No todo pasado fue mejor, el futuro puede ser mucho mejor. Somos un país donde, cuando te despiertas con fiebre a las tres de la mañana, hay alguien que te atiende. Enfermarse no es el principio de la ruina, miremos a Estados Unidos, se gastan más en sanidad privada en relación al PIB de lo que hacemos nosotros garantizando un derecho. (...) La salud es un derecho, no un privilegio, mucho menos una mercancía. La salud de nuestra sanidad pública es también el termómetro de la salud democrática de un país", ha apostado.