El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este jueves una inversión de 325 millones de euros para poner en marcha tres nuevos satélites que enviarán datos en tiempo real y reforzarán la capacidad de respuesta de España ante episodios climáticos extremos. El anuncio lo ha hecho durante su intervención en la VI edición del Foro Económico organizado por eldiario.es, donde ha situado el proyecto dentro del giro industrial y tecnológico que, a su juicio, atraviesa la economía española.
Sánchez ha presentado la iniciativa como una muestra del salto que está dando el país en sectores donde hasta hace poco tenía una presencia mucho más limitada. “Despegamos en sectores en los que ni soñábamos poder hacerlo apenas unos años atrás, como en el sector aeroespacial”, ha afirmado el jefe del Ejecutivo durante su discurso.
La inversión se canalizará a través de la Agencia Espacial Europea con el lanzamiento de la convocatoria para desarrollar la constelación atlántica de satélites ampliada, conocida como ESCA+. El plan prevé construir tres nuevos satélites capaces de suministrar información en tiempo real, un elemento que el Gobierno considera clave para anticiparse mejor a temporales, incendios, inundaciones y otros fenómenos asociados a la emergencia climática.
El presidente ha enmarcado esta apuesta en un proceso de transformación más amplio. Según ha defendido, España y su economía afrontan un cambio estructural “sin precedentes”, impulsado en buena parte por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. En ese esquema, el desarrollo tecnológico y la inversión en sectores estratégicos ocupan un lugar central.
La nueva constelación satelital se suma así a la estrategia del Ejecutivo para reforzar capacidades propias en ámbitos considerados sensibles, desde la digitalización hasta la transición ecológica. En este caso, el Gobierno pone el acento en la utilidad práctica de esos satélites: disponer de información inmediata para mejorar la prevención, la coordinación institucional y la reacción ante situaciones de riesgo.
Sánchez ha vinculado además este anuncio con la siguiente fase de la política económica del Ejecutivo. Los fondos europeos Next Generation EU, que han servido de base para buena parte de las inversiones de los últimos años, tendrán continuidad, según ha avanzado, a través de un nuevo instrumento: el Fondo España Crece.
Ese fondo soberano contará con una base de 10.500 millones de euros y nace con la previsión de movilizar hasta 120.000 millones en sectores estratégicos. El Gobierno quiere dirigir esos recursos a áreas como la digitalización, la inteligencia artificial y la emergencia climática, pero también a políticas con un componente social más marcado, entre ellas la lucha contra la desigualdad y la vivienda.
Con ese planteamiento, el Ejecutivo intenta presentar la inversión espacial no como una decisión aislada, sino como parte de una hoja de ruta más amplia. La idea que traslada Moncloa es que los fondos europeos no deben agotarse en una etapa concreta, sino abrir un ciclo más largo de inversión pública y atracción de capital en actividades con peso tecnológico y capacidad de arrastre sobre el conjunto de la economía.
El anuncio llega además en un momento en el que la adaptación al cambio climático ha ganado espacio en el discurso económico del Gobierno. La referencia a los “eventos climáticos extremos” no es menor. En los últimos años, incendios, olas de calor, sequías prolongadas y episodios de lluvias torrenciales han reforzado la presión sobre las administraciones para mejorar herramientas de vigilancia, predicción y respuesta rápida.
En ese contexto, el Ejecutivo sitúa el desarrollo de ESCA+ como una infraestructura con valor estratégico. No sólo por su dimensión tecnológica, también por su aplicación directa sobre la gestión del territorio y la protección civil. La información en tiempo real que puedan aportar esos satélites se perfila como uno de los argumentos centrales de la inversión.
Sánchez ha aprovechado el escaparate del foro para insistir en un mensaje que su Gobierno repite desde hace meses: que España está mejor posicionada para competir en sectores de alto valor añadido y que la modernización económica ya no pasa sólo por la industria tradicional o el turismo, sino también por actividades vinculadas a la innovación, la ciencia y la tecnología avanzada.