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La comparecencia de Óscar Puente ante la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados, para dar explicaciones por el accidente de tren de Urda en el que murieron 69 personas, va sobre el guion previsto. El ministro de Transportes ha hecho ante el órgano una extensión de sus ruedas de prensa desde el pasado miércoles, día del siniestro, en la que ha resumido la cronología de los hechos, su actuación en las horas siguientes, y el conjunto de medidas de seguridad aprobadas hace unas horas por el Consejo de Ministros.
Aclarado por él mismo, desde Moncloa, y por su entorno que no va a dimitir –al menos, no este martes-, Puente cumple con la promesa de dar explicaciones. Su primera intervención ha comenzado con un recuerdo a las víctimas, que incluyen a los fallecidos y los más de 200 heridos: "No son números, son personas", ha puntualizado.
Los siguientes 35 minutos han sido un repaso, muy estructurado, a lo que ya se conocía. Autocrítica ninguna, pues no ha pedido perdón en ningún momento a quienes perdieron un ser querido en el choque de los dos trenes en Toledo, aunque sí que ha repasado las medidas a tomar en los próximos meses para que, asegura, "no vuelva a ocurrir" algo parecido. "Todas las ayudas que necesiten y todas las respuestas que merecen", ha sido su mensaje a las víctimas.
Lo más destacable ha sido cuando ha abordado las actuaciones que se han hecho desde el Ministerio sobre la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, en la que tuvo lugar el segundo accidente en nueve meses y ascendió el saldo de víctimas hasta los 115 fallecidos. Puente asegura que "esa línea no es una infraestructura abandonada ni olvidada", como él mismo ha desgranado "en anteriores comparecencias", en referencia a las que ofreció tras el accidente de Adamuz, con 46 muertos, en enero. El ministro asegura, además, que "desde el mismo momento del accidente, el Gobierno, todo el equipo del Ministerio", y él mismo, están "volcados en el mismo".
La comparecencia clave de Puente
Puente ha llegado unos minutos tarde a la Sala Constitucional, que alberga las reuniones de la Diputación Permanente. Visiblemente serio, ante la cita en la que, según muchas voces, se decidirá su futuro; y ante un Congreso reducido –por la convocatoria electoral- que pide, casi al unísono, su dimisión; el ministro ha tomado aire para reiterar, en pocos minutos y sin decirlo directamente, que seguirá en el cargo, al menos de momento.
Tras su primer alegato, Puente ha resumido el decreto de ayudas aprobado este martes por el Gobierno y ha repasado de nuevo la cronología del accidente, "de la forma más aséptica posible". Lo más relevante es que, en esta ocasión, ha evitado señalar directamente al operario de Adif que dio la orden de retomar la marcha al AVE que terminó impactando con el Iryo, que seguía detenido tras "la caída del sistema" LZB. "Puntualizo, que no fallo", ha incidido.
Puente rebaja su señalamiento al operario de Adif
Puente también ha tratado, como ocurrió tras el accidente de Adamuz, de responder a informaciones "inexactas" de medios de comunicación. En concreto sobre el resto de trenes que se vieron afectados por el fallo en el sistema que habría impedido el accidente. Además de los dos implicados en el choque, "solo otro tren circulaba en el mismo sentido, hacia Sevilla, en el ámbito de la central: el Media Distancia MD 8080", convoy que "no llegó a retomar la marcha porque poco después se produciría la colisión", ha explicado.
Las palabras del ministro también han revelado que, casi una semana después del accidente, aún se desconoce por qué el Iryo no pudo reemprender la marcha tras el fallo: "Por motivos que desconocemos, este tren no pudo arrancar y se mantuvo detenido ante la señal de entrada de Urda. A las 8:48 h, el Iryo 6076 contactó con el Centro de Control para informar de que no podía reanudar la marcha y que sigue parado en la señal de entrada de Urda".
"El Centro recibió el mensaje, pero no tomó ninguna acción", ha sido una de las dos veces que Puente ha señalado a los operarios de Adif en Atocha. La otra: "El Centro de Control autorizó a través de un telefonema al AVE 2080 para reanudar la marcha al amparo del BSL con marcha normal, no en marcha a la vista. Es decir, a una velocidad muy, muy superior a la máxima permitida en circunstancias como las que había, ya que el sistema LZB continuaba fuera de servicio y había un tren Iryo detenido por delante", ha explicado en la cronología.
Puente carga al PP la implantación del ERTMS
Una de las cuestiones que más se ha señalado desde el accidente es la tardía renovación, en la línea Madrid-Andalucía, del sistema que falló, el LZB, hacia el ERTMS, el que se usa en casi toda la red de alta velocidad. "Desde 2021 estamos en proceso de sustitución", ha recordado. "Pero no porque el LZB no sea bueno o inseguro", asegura, sino "porque el ERTMS es el estándar europeo" y por "razones de producción industrial".
"Que nadie se lleve a engaños, coordinar la instalación del sistema con la operación del tráfico ferroviario es complejísimo", ha puntualizado después. Ha sido aquí cuando Puente ha dejado escapar su primer ataque a la oposición: "Tras el accidente de Angrois en 2013, ¿saben cuántos años tardó el ERTMS en ponerse en servicio? Yo se lo digo: 10 años. Los contratos se licitaron por el Gobierno del Partido Popular y 5 años después, no había sido puesto en servicio", ha dicho.
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