Las redes sociales son el nuevo terreno de juego en el que se disputa el partido de la política, y el PP parece haberse lanzado a ellas casi a la desesperada con contrataciones y fichajes de personajes con significativa presencia en estos espacios. Los dos últimos casos han sido el de Vito Quiles, especialmente mediático y polémico por su perfil cercano a la extrema derecha, y el del tiktoker Martín Palomino, de perfil más moderado y menos conocido que el periodista nacido en EdATV. Situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas, suelen decir: Vox ha conseguido, en las dos últimas elecciones autonómicas (Extremadura y Aragón) resultados muy al alza, llegando a duplicar su representación en estas regiones, panorama similar al que dibujan los sondeos de las generales, en las que se rumorea que la ultraderecha podría romper su techo y superar el 20% del voto.
El Partido Popular se ha lanzado a las plataformas digitales para sofocar el poder de sus socios más radicales. Vito Quiles ha sido la más reciente joya de la corona, pero el fichaje parece haber caído en saco roto: no le valió a los 'populares' para mitigar la pérdida de dos escaños en Aragón y el ascenso de la papeleta de los de Santiago Abascal, que duplicaron sus escaños en el intento de Jorge Azcón por soltar amarras del barco ultra. A marchas forzadas, los 'populares' aprenderán la lección: entre la copia de la radicalidad y la radicalidad original, la gente se queda con el original.
Por otro lado, mientras las miradas se cernían sobre Quiles, el Grupo Parlamentario Popular ataba el fichaje de Palomino, mucho menos conocido que Quiles y con un perfil mucho más moderado, pero cuya trayectoria está estrechamente ligada a la derecha. Según ha podido saber ElPlural.com y ha confirmado el propio PP, los conservadores han incorporado a su equipo de asesores al tiktoker, que engrosará las filas del equipo de Carmen Navarro, secretaria cuarta del Congreso de los Diputados y con un papel activo en la estructura interna del partido.
La guerra del click
Martín Palomino ha construido su notoriedad a través de plataformas como TikTok e Instagram, donde acumula decenas de miles de seguidores. Su contenido se centra fundamentalmente en la actualidad política española, con vídeos de formato breve en los que analiza decisiones del Gobierno, comenta intervenciones parlamentarias y aborda cuestiones relacionadas con la agenda pública. En paralelo, antes de confirmarse su fichaje por el PP, cabe señalar que el influencer ya pasó por el Congreso de los Diputados, en calidad de becario en la Dirección de Comunicación. Su estilo se caracteriza por un tono directo, con intervenciones grabadas tanto en exteriores como en entornos institucionales. En varias ocasiones ha publicado vídeos desde las inmediaciones del Congreso, donde ha realizado comentarios sobre la actividad parlamentaria y la labor de distintos representantes políticos.
Además de sus intervenciones sobre actualidad política, ha utilizado sus plataformas para difundir opiniones sobre cuestiones como la gestión económica, la política migratoria o el funcionamiento de las instituciones. Esta actividad le ha permitido consolidar una audiencia estable dentro del ámbito del debate político digital, con un prisma cercano al del partido que le ha puesto en nómina. Quiles, por su parte, ha desarrollado su trayectoria en el ámbito de la comunicación política digital, fue acreditado en el Congreso como periodista y posteriormente pasó a colaborar con el entorno del Partido Popular, en un movimiento que generó un amplio debate en el ámbito político y mediático sobre el papel de los nuevos perfiles digitales en las instituciones, especialmente de uno tan radical como el suyo.
Otro precedente es el de Diego de Shouwer, creador de contenido con presencia destacada en redes sociales que fue incorporado al entorno del PP en el Senado de España. De Shouwer había desarrollado previamente una actividad centrada en la difusión de vídeos sobre política nacional, con un enfoque similar al de otros influencers. La incorporación de estos perfiles se produce en un contexto en el que los partidos políticos han intensificado su actividad en redes sociales, utilizando nuevos formatos de comunicación y adaptando sus estructuras a la creciente influencia de los creadores de contenido.
Así las cosas, el PP está decidido a hacerse con la batalla del click, con perfles de diferente radicalidad, pero todos ellos con fuerte presencia online. Por el momento, esta aventura no parece haber funcionado especialmente, a ojos del crecimiento que ha experimentado la extrema derecha. En la lontananza, los comicios andaluces, donde, a priori, los 'populares' no deberían tener problema para aplacar a Vox, y unas generales previstas para 2027 con todo en juego.