La violencia se ha impuesto a la democracia en estas últimas 24 horas. Desde el viernes, la extrema derecha, a través de sus canales mediáticos, ha redoblado su cacería contra la colaboradora de ElPlural.com y de TVE, entre otros, Sarah Santaolalla. El viernes, la analista política fue acosada por el agitador ultra Vito Quiles a las puertas de los estudios del ente público. Un día después, la tumba de las Trece Rosas fue profanada con amenazas de muerte hacia la propia Santaolalla. Sucesos que se explican con el ambiente político desatado por los discursos del odio que alimentan algunas fuerzas políticas como el Partido Popular. En Génova justifican el acoso porque en un debate en televisión se refirió al grupo Hakuna – banda de cabecera de Isabel Díaz Ayuso – como “pijos” y “ultras”, lo que para los conservadores, según fuentes consultadas por este periódico, supone una grave afrenta. “Es esa persona que insultó sistemáticamente a un grupo musical por su falta de talento y que se gana la vida atacando, criticando e insultando a nuestros dirigentes”, esgrime el principal partido de la oposición.

El entorno de Feijóo, si bien matizaba sus primeras respuestas a golpe de “no compartimos el odio que recibe ni el que produce”, considera que sería razonable que Santaolalla “dejara de insultar” para pedir que no hagan lo mismo con ella, obviando la persecución que – por ejemplo – protagonizó Vito Quiles – agitador afín a Nuevas Generaciones – este viernes desde los estudios de Radio Televisión Española hasta el domicilio particular de la analista. Estas voces del PP no son ajenas a la campaña, aunque relativizan la gravedad al reducirlo a su actividad profesional y a sus opiniones públicas. De hecho, incluso remarcan su sorpresa al ser preguntados si rechazan estas prácticas hacia Santaolalla porque “no sabíamos que teníamos que condenar cuestiones de la vida personal de una ‘analista política’”.

En cualquier caso, subrayan que “no hay muestra de violencia” que tenga cabida en el país, pero tampoco la “violencia verbal que suelta cada día por su boca”, percutiendo en que lo hace desde la televisión pública. Comentario al que acompaña una opinión machista a modo de ataque personal al sugerir que Javier Ruiz la “ha contratado por su innegable talento para el análisis”, a pesar de su condición de “excandidata del PSOE”, lo que entienden que “compromete su juicio”. Así, deslizan que se trata de un perfil que “sólo podría ser analista en la televisión pública con un presidente del Gobierno como el que tenemos”.

24 horas de odio

Desde el viernes, Santaolalla ha sido fruto de una campaña de acoso y odio por parte de la ultraderecha, que incluso ha llegado a vandalizar la tumba de las Trece Rosas, con amenazas de muerte a la analista política. Su nombre apareció escrito junto a la inscripción “RIP”, en una clara amenaza de muerte. No es un hecho aislado: se suma a una extensa ofensiva contra la izquierda que va desde la denominada ‘facha borroka’ y los ataques a sedes del PSOE, hasta el acoso en la calle a comunicadores por parte de activistas de ultraderecha.

“Han vandalizado la tumba de las 13 Rosas con amenazas de muerte hacia mí. No es casualidad: mujeres asesinadas por enfrentarse al fascismo. Siento auténtico terror”, escribió Santaolalla en X. El mensaje generó una oleada de apoyos, entre ellos los de Irene Montero, Reyes Maroto y el presidente Pedro Sánchez. Montero alertó de cómo se normaliza el fascismo hasta derivar en violencia, mientras que Maroto subrayó que las amenazas y el vandalismo son violencia y que la democracia se defiende sin odio.

Además, Santaolalla denunció que el agitador ultra Vito Quiles la persiguió desde el centro de RTVE en Prado del Rey hasta su domicilio, hechos por los que fue identificado por la Policía. La analista difundió un vídeo en redes y acudió a comisaría para denunciar lo ocurrido, haciendo hincapié en la impunidad y el acoso sistemático que, a su juicio, sufren desde distintos frentes.

Este clima se refleja también en el tono agresivo normalizado en algunos debates televisivos. La diputada del PP Elisa Vigil protagonizó recientemente un comentario machista dirigido a Santaolalla, centrado en su cuerpo y su forma de vestir, que generó una fuerte polémica. La analista respondió denunciando el machismo del ataque y vinculándolo a una cultura que banaliza la violencia contra las mujeres.

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