Entre los 153 documentos que este miércoles se han desclasificado con respecto al 23-F, el titulado como “Relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero” refleja las conversaciones que durante aquella tarde cruzaron el rey Juan Carlos I con el teniente general Jaime Milans del Bosch, aportando la perspectiva del intento del golpe de Estado desde el Palacio de la Zarzuela. De este se desprende que el rey emérito le juró a Milans del Bosch que ni abdicaría la Corona, ni tampoco abandonaría España.
Tras el intento del golpe el 23 de febrero 1981, a la 01:20 horas del 24 de febrero, justo después de que Juan Carlos I emitiera un mensaje al país en televisión y radio, este contacta por teléfono con el teniente general. “Te hago saber con toda claridad lo siguiente”, expuso el monarca. Tras ello, Juan Carlos adelantó que “cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey, es contra el Rey”, que estaba “dispuesto a cumplir el juramento a la Bandera” por lo que ordenaba a Milans del Bosch a retirar todas las unidades que había movilizado, así como que dijera al teniente coronel Antonio Tejero “que deponga inmediatamente su actitud”. Entre estas órdenes y juramentos, el rey también juró que no abdicaría ni abandonaría España. “Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleve, está dispuesto a provocar y será responsable de ello, una nueva guerra civil”, expuso Juan Carlos I en esta conversación.
Horas antes de este mensaje, entre las 18:30 y las 19:00 horas el general Alfonso Armada llamó al rey para comunicarle su intención de incorporarse a Zarzuela, pese a que el rey le dice que no y que este permanezca en su puesto. "De ninguna forma autorizar al General ARMADA para que venga a Zarzuela", así como "que la JUJEM (Junta de Jefes de Estado Mayor) tome la dirección militar de los acontecimientos". No es hasta cerca de las 22:35 horas cuando se producen “conversaciones con Milans del Bosch” para que retirase las unidades militares que sacó a las calles de Valencia.
Previo a ello, el Rey Juan Carlos I mantuvo una conversación "muy tensa" con el general Armada entre las 20:00 y las 21:00 tras lo que ordenó transmitir un télex a la JUJEM, a los capitanes generales, a las zonas marítimas y a las regiones aéreas en el que ordenaba la toma de las "medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente".
Reuniones con Milans del Bosch antes del juicio
Al margen de esta conversación, entre los documentos figura una nota de Inteligencia del 5 de febrero de 1982, casi un año después del golpe. En ella, el CESID eleva a "conocimiento superior" que Juan Carlos I se reunió con el general Jaime Milans del Bosch, uno de los máximos responsables del plan. El encuentro habría tenido lugar antes del juicio por el 23-F, que comenzó días después -el 19 de febrero-. El rey habría procurado que "la Corona no salga lesionada del proceso".
Se mencionan "entrevistas confidenciales y sigilosas de S.M. el Rey con los principales del intento del 'golpe de Estado'" y que "alguien muy importante de la Casa Real" se entrevistó con el general Alfonso Armada, considerado el principal artífice del golpe de Estado. Inteligencia menciona informaciones de "algunos núcleos cualificados de opinión cántabra e incluso también en ambientes castrenses de la capital".
"En tales círculos de opinión se ASEGURA que, en efecto, el Rey se ha entrevistado confidencialmente con el T.G. Milans del Bosch; se señala que por encima de todo se pretende que la Corona ho salga lesionada del proceso y que en todo caso, los intentos en tal sentido no provengan de los principales procesados y de reconocida, apunta.
Varias unidades militares acudieron a lugares estratégicos de medios de comunicación, entre ellos las instalaciones de RTVE en Prado del Rey. En las conversaciones entre soldados se desprende que no tendrían miramientos en usar las armas de ser necesario: "El Capitán recibía órdenes, del Coronel y éstos. Estuvimos tomando Radio Televisión a las 8 de la tarde. Nada más que te dejé yo, que te llamé por teléfono, pues tocaron alarma y a preparar todo. La virgen, como para marcharse, nos iríamos de maniobras y venga a Televisión y órdenes de no hablar con nadie. El primer tiro al aire y el segundo a dar, con los cargadores metidos y ni seguro ni nada".