Miles de personas - 5.000 según la organización, alrededor de 4.000 según la Policía Nacional - han vuelto a llenar este sábado las calles de Madrid para exigir un alto el fuego “real” en Gaza y reclamar el fin del comercio de armas y de las relaciones bilaterales con Israel. La convocatoria coincidía con una fecha especialmente simbólica: el aniversario de la resolución de Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947 que dio pie a la partición de Palestina y que, más de siete décadas después, sigue marcando un conflicto que continúa abriéndose en canal ante los ojos de la comunidad internacional.

La marcha, impulsada por la Asociación Hispano Palestina Jerusalén (AHPJ), la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP), la Campaña por el Embargo de Armas a Israel y las Asambleas con la Resistencia Palestina, partió a las 18:00 horas desde Atocha y avanzó hasta la Gran Vía en un ambiente de denuncia, reivindicación y una evidente frustración ante la inacción internacional.

Contra la paz de Trump

A lo largo del recorrido, las banderas palestinas ondearon entre una multitud que coreaba consignas ya habituales en estas movilizaciones: “¡La paz de Trump es un fraude, la paz de Trump es una ocupación!”, “las tierras robadas serán recuperadas”, “desde el río hasta el mar, Palestina vencerá” o “que viva la lucha del pueblo palestino”. El mensaje, más allá de los cánticos, era directo: basta de ambigüedad diplomática y de discursos vacíos mientras la ofensiva israelí continúa castigando duramente la Franja.

Entre las figuras políticas presentes destacó la secretaria de Política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero, que denunció ante los medios la deriva del llamado “plan de paz” para Gaza, que definió como “un plan de negocio que ha permitido que el genocidio continúe, mientras se impone un gran silencio mediático y desaparece la presión sobre los gobiernos europeos, cómplices del genocidio”. Montero, acompañada de la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, también señaló directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que acusó de mirar para otro lado: “Si no hay titulares, no le importa el genocidio”, afirmó. Y añadió que España sigue teniendo obligaciones internacionales que no puede ignorar “si verdaderamente quiere impedir que este genocidio continúe”.

Más marchas

La organización, por su parte, aseguró que no piensa bajar la presión. “Vamos a seguir saliendo a las calles para exigir a los gobiernos que frenen su complicidad y respeten los derechos humanos en Palestina”, declaró Saida Ghodaieh, presidenta de la AHPJ, al inicio de la protesta. Ghodaieh, que mantiene a parte de su familia atrapada en territorio palestino, lamentó la escasa y precaria ayuda humanitaria que llega a la zona. “La situación no ha mejorado nada. La comida no entra como debería; entra en manos de cómplices del genocidio, de mafias, del ejército israelí”, denunció con dureza.

El manifiesto conjunto de las organizaciones convocantes fue especialmente crítico con la arquitectura internacional que respalda el actual escenario. En él, denuncian que el “plan Trump-Netanyahu para Gaza, respaldado por Pedro Sánchez y el conjunto de gobiernos europeos, representa una nueva fase del colonialismo: la legalización del genocidio y la negación total del derecho de autodeterminación del pueblo palestino”. Las entidades advierten, además, de que no aceptarán que “el futuro de Palestina se rediseñe desde los despachos de las potencias coloniales”, y reivindican que “son las personas palestinas, dentro de Palestina y en la diáspora, quienes deben decidir su propio destino”.

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