El posible regreso definitivo de Juan Carlos I a España ha vuelto a instalarse en el centro del debate público. Este viernes, la Casa del Rey ha reiterado que el emérito puede volver a residir en el país “cuando quiera”, aunque ha introducido un matiz nada menor: si decide hacerlo de forma estable, debería recuperar también su residencia fiscal en España para evitar “especulaciones” y proteger la imagen de la institución.
En ese contexto, el escritor y guionista Max Pradera ha irrumpido en la conversación con una serie de mensajes publicados en su perfil oficial de X (antes Twitter) que no han pasado desapercibidos. Lejos de centrarse únicamente en la conveniencia o no del regreso, ha puesto el foco en el status que conservaría Juan Carlos I si regresara.
“Lo humillante para los españoles no sería que Juan Carlos volviera a España, sino que lo hiciera conservando el ‘título’ y los honores que un gobierno le regaló por decreto después de abdicar”, ha escrito Pradera con contundencia. Para el guionista, la cuestión no es tanto el retorno físico como el simbolismo institucional que lo acompañaría.
En otro de sus mensajes, ha ido un paso más allá y ha advertido de que permitir que “un ciudadano señalado por la corrupción, las comisiones y la evasión fiscal vuelva tratado protocolariamente como Majestad es un mensaje diáfano: el honor del Estado está por encima de la dignidad de los españoles”. Con esta reflexión, ha cuestionado abiertamente la vigencia del Real Decreto 470/2014, que mantiene al emérito el título de Rey y el tratamiento de Majestad tras su abdicación.
Pradera también ha rechazado que el debate se reduzca a un gesto personal de contrición. “El problema no es que Juan Carlos ‘pida perdón’ o ‘reconozca errores’. Un Estado serio no se organiza en torno a la conciencia del infractor, sino a la responsabilidad de sus instituciones”, ha señalado, para después zanjar que “quien tiene que rectificar no es el antiguo jefe del Estado, sino el Gobierno que mantiene en vigor” esa norma.
1/ Lo humillante para los españoles no sería que Juan Carlos volviera a España, sino que lo hiciera conservando el “título” y los honores que un gobierno le regaló por decreto después de abdicar. @Lanoche_24h @xabierfortes
— Max Pradera 🚀 (@maxpradera) February 26, 2026
El anuncio que reabre la herida
El pronunciamiento de Zarzuela se ha producido en plena discusión política, reavivada tras la desclasificación de 153 documentos sobre el 23-F y después de que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, calificara como “deseable” el regreso del emérito. Desde la Casa del Rey se ha insistido en que no existe impedimento legal alguno para su vuelta, pero se ha subrayado que, si regresa para residir de forma permanente, debería tributar en España.
Juan Carlos I se trasladó a Abu Dabi en agosto de 2020, en medio de la tormenta mediática y judicial por sus escándalos financieros. Aunque las causas abiertas en España fueron archivadas tras regularizaciones fiscales, su marcha se interpretó como un intento de preservar la imagen de la institución. Desde entonces, ha regresado de manera puntual -principalmente a Galicia-, pero sin restablecer residencia estable ni fiscal en el país.
Es precisamente esa dimensión institucional la que ha centrado la crítica de Pradera. En un momento en que sectores conservadores reivindican el papel del entonces jefe del Estado durante el 23-F como argumento para normalizar su regreso, el guionista ha colocado el acento en la coherencia democrática y en la responsabilidad política. No se trata, ha venido a decir, de una cuestión sentimental ni histórica, sino de qué mensaje transmite el Estado cuando mantiene intactos honores y tratamientos.
Las palabras de Máximo han circulado con rapidez en redes sociales, alimentando un debate que, lejos de apagarse con los años de estancia en Emiratos, parece reactivarse cada vez que se menciona la posibilidad de un retorno definitivo.