España produce la mayoría del combustible que el propio país demanda consumir. Un porcentaje reducido respecto al total es el que representan las importaciones, una cifra que, ante la guerra de Irán, las refinerías del territorio nacional tratan de sustituir en estos días aumentando la producción. Según apuntan Repsol, Moeve y BP, en lo referido al combustible para aviones, el queroseno, el suministro está garantizado hasta el mes de junio. No obstante, a partir de ahí todo se vuelve una incógnita y da lugar a una situación de nerviosismo justo en el año en el que, a nivel turístico, España aspira a romper la barrera de los 100 millones de visitas internacionales.
Las refinerías se encuentran trabajando, según apuntan, para evitar que se dé una severa crisis de abastecimiento de este combustible. Si bien, por ahora, señalan que les resulta muy complicado vaticinar si en el verano podrán asegurar el abastecimiento suficiente de combustible al país si el bloqueo del Estrecho de Ormuz se sigue extendiendo en el tiempo.
A lo largo de este conflicto bélico, la capacidad productora de España ha permitido no sufrir tantas dificultades como en el resto de Europa para acceder a los combustibles, ya que en el continente la escasez si se viene dando desde hace un tiempo y siendo un importante motivo de preocupación.
En este contexto, las dificultades para España podrían llegar en función de qué pase con el crudo que se trata en las refinerías del país. España adquiere la mayoría del crudo con el que opera en los mercados americanos, de ahí que la crisis que ha provocado el cierre del Estrecho de Ormuz no haya sido tan notoria. No obstante, ante la cantidad de tiempo que se ha extendido el bloqueo, los países que adquirían en el golfo Pérsico su crudo han comenzado a buscar otros proveedores, siendo estos los mismos que los de España y provocando, así, una venta al mejor postor que condiciona en buena medida la llegada al país de los cargamentos necesarios.
Es por ello que, aunque España produzca el 80% del queroseno que consume, las refinerías pongan en duda la capacidad de suministro que podrán otorgar a partir del mes de junio, ya que el crudo que se transporta en los buques de carga vive momentos de intensas subastas.
En este escenario de incertidumbre, las principales compañías del sector, como Repsol, Moeve y BP, intensifican sus esfuerzos para garantizar el suministro al menos durante los próximos meses. Por ahora, el mes de mayo está cubierto y se trabaja contrarreloj para asegurar también junio, coincidiendo con el fuerte incremento de la demanda aérea por el inicio de la temporada estival.
Sin embargo, las fuentes del sector reconocen que, más allá de ese horizonte inmediato, cualquier previsión resulta arriesgada. La evolución del conflicto en Oriente Próximo será determinante: si persiste o se agrava, podría traducirse en tensiones de suministro ya durante el verano. En paralelo, organismos como la Agencia Internacional de la Energía advierten de que Europa cuenta con reservas limitadas, lo que incrementa la presión sobre mercados como el español.
A nivel institucional, la vicepresidenta Sara Aagesen ha insistido en trasladar un mensaje de tranquilidad, aunque sin aventurar escenarios a medio plazo. Desde Bruselas, el comisario Dan Jorgensen ha ido más allá al alertar de que la normalización del mercado de derivados podría tardar meses incluso en el mejor de los casos.
Mientras tanto, el sector aéreo observa con cautela. Aerolíneas y gestores como Aena siguen de cerca la evolución de los precios y del suministro, conscientes de que cualquier alteración significativa podría impactar directamente en la operativa y en el coste de los billetes, en un verano clave para la economía española.