Anatomía de... se remontaba este domingo a los años 2000 para recordar uno de los fenómenos televisivos de la época: el programa de imitaciones y sketches Homo Zapping. El espacio sirvió también de escaparate para algunos rostros ya consolidados de la televisión, sin embargo, no todos se tomaron las parodias igual de bien. Es el caso de María Teresa Campos, como desvela ahora Susanna Griso, que trató de acabar con la caricatura que Yolanda Ramos construyó sobre ella.

En un primer momento, las parodias sobre la emblemática comunicadora no supusieron ningún problema ya que el formato se emitía en Atresmedia y ella era uno de los rostros estrella de Mediaset España. Sin embargo, el conflicto llegó con el 'cambio de equipo' de la periodista: "Tuve la mala suerte de que Teresa Campos se fue a Antena 3 y Ana Rosa Quintana a Telecinco", bromeaba Yolanda Ramos en el espacio de laSexta.

José Corbacho, director de Homo Zapping, recordó que la misión de Ramos era exagerar algunos rasgos de la presentadora hasta convertirla, según define él mismo, en alguien que entraba en plató "como un elefante en una cacharrería".

Con el fichaje de Campos por Antena 3 en 2004 las quejas comenzaron a llegar: "Llegaron y nos dijeron: 'Oye, que igual ya no hace falta que hagáis a una Teresa Campos paquidérmica...", cuenta Corbacho, refiriéndose al aspecto físico con el que representaban a la presentadora.

Otra de ellas, aún rostro principal de la cadena, Susanna Griso compartió con los espectadores lo que había llegado a sus oídos en aquel momento: "Yo sí sé que ella estaba muy molesta. Se había quejado y había llegado a un despacho pidiendo que esa parodia se retirase".

Por ello, los cambios se introdujeron rápidamente: "Vamos a adelgazarla. (...) Hablando con vestuario, el relleno que le ponemos a María Teresa igual se lo ponemos menos", explica José Corbacho. Mientras, Yolanda Ramos continúa bromeando sobre la evidente transformación que sufrió el personaje: "Era bailarina rusa, María Teresa de repente era una bailarina rusa".

La historia contó con un final feliz, ya que incluso la misma María Teresa Campos terminó invitando a Yolanda Ramos a su programa, donde apareció caracterizada: "Campos y Campos en su programa. ¡Qué maravilla!", recuerda Corbacho.

El laboratorio de Homo Zapping

El programa de Mamen Mendizábal también tuvo tiempo para hablar sobre el laboratorio de Homo Zapping, mostrando el proceso que convertía a los actores en algunos de los rostros más reconocibles de la televisión española. Antes de cada grabación, el equipo pasaba por una auténtica fábrica de personajes, un espacio abarrotado de pelucas, prótesis, maquillaje y todo tipo de complementos que resultaban fundamentales para la transformación. "Los dientes también eran importantes", recuerda Silvia Abril, mientras José Corbacho reivindica la importancia que tenía el trabajo de caracterización para que cada parodia funcionara.

Detrás de muchas de aquellas metamorfosis estaba César, maquillador procedente de La Cubana, la mítica compañía de teatro en la que estaba Corbacho, y colaborador habitual del programa. Su labor era tan reconocible que acabó formando parte del propio lenguaje del formato. No era extraño verlo aparecer en pantalla ajustando una prótesis o colocando algún esparadrapo mientras el sketch ya estaba en marcha, convirtiendo el proceso de transformación en un elemento más del humor del programa.

La creación de cada imitación iba mucho más allá del parecido físico. Los intérpretes buscaban exagerar rasgos, deformar personalidades y llevar cada personaje hasta terrenos inesperados. Silvia Abril explica cómo jugaba a que su Ana Rosa Quintana fuese cada vez más joven, estirando el concepto hasta convertirlo en un personaje propio. Corbacho, por su parte, admite que una de las imitaciones más recordadas, la de Belén Esteban, nació prácticamente de una "flipada" creativa que terminó conectando con el público.

Los recuerdos del equipo también rescatan el impresionante catálogo de personajes que llegó a acumular el programa. Paco León, por ejemplo, guardaba un archivo fotográfico de todas sus transformaciones. El actor llegó a interpretar 57 personajes distintos y cada uno quedaba registrado en imágenes Polaroid que se almacenaban en la zona de maquillaje. "La pared estaba repleta de polaroids", rememora Silvia Abril.

Dos décadas después de su estreno, muchas de aquellas versiones continúan formando parte de la memoria colectiva de los espectadores. Algunas, incluso, han terminado siendo tan reconocibles que cuesta separarlas de los personajes reales a los que parodiaban.

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