El Sínodo de la familia que este domingo clausuró con una misa Francisco ha dejado patente las divisiones entre los obispos y la resistencia del sector ultraconservador en los temas más espinosos para la Iglesia, como son los gais y los divorciados. El cónclave no ha avanzado tanto en estas materias como esperaban muchos católicos en todo el mundo, que tendrán que conformarse con que, al menos, los obispos se dignaran a discutirlas.

Transparencia
El revolucionario Papa dio otra muestra de cambio al ordenar que se publicase inmediatamente el documento final y sobre todo los resultados de las votaciones de cada punto del texto, una operación de transparencia total que nunca se había realizado en el Vaticano.

Los divorciados
Tres de los puntos del documento no obtuvieron los dos tercios que se requerían, pero sí una amplia mayoría. Entre ellos, el punto 52, en el que se proponía estudiar un camino penitencial para que los divorciados que se han vuelto a casar pudiesen recibir los sacramentos. Fue el que más votaciones en contra tuvo, pero finalmente fue aprobado por 104 votos a favor y 74 en contra, informa EFE.

Aceptados, pero desde la caridad
Lo mismo ocurrió con el punto 53 (112 a favor y 63 en contra), que instaba a continuar estudiando la posibilidad de que los divorciados que han vuelto a casarse puedan recibir "la comunión espiritual" o "la comunión sacramental".

Los obispos han dejado patente en el documento una mejor acogida hacia las personas divorciadas, pero sólo por caridad: "sin debilitar por ello ni su fe ni su testimonio de la indisolubilidad del matrimonio, sino manifestando de ese modo la caridad".

Los homosexuales y "el diseño de Dios sobre la familia"
Sobre la atención pastoral a los homosexuales, han afirmado que deben ser acogidos "con respeto y delicadeza", pero han añadido que "no hay fundamento alguno para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el diseño de Dios sobre el matrimonio y la familia". La mayoría también aprobó, aunque hubo 62 votos en contra, que "los hombres y las mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza" y que se "evitará cualquier marca de discriminación".

Francisco no se da por vencido
En su largo discurso, tras la última sesión del Sínodo, en la que han aprobado el documento final, Francisco ha pedido a los obispos que huyan de la "hostil rigidez", que es “cerrarse dentro de lo escrito” y “no dejarse sorprender por Dios”. Asimismo, de la tentación del "buenismo destructivo" que para Francisco consiste en dejarse llevar por un "misericordia engañosa que venda las heridas y las cura sin antes haberlas medicado, que trata los síntomas y no las causas y raíces". "Esta es la tentación de los "bienhechores", de los temerosos e incluso los llamados "progresistas y libertarios", ha dicho el Papa.