Los problemas laborales de Ana Garrido, técnico del Ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid) durante más de 20 años, empezaron en 2007, cuando no tragó con las prácticas del equipo municipal del exalcalde Arturo González Panero, en el epicentro de la trama Gürtel de corrupción que ha acabado salpicando a todo el PP. Testigo de la Fiscalía en el caso, entonces empezó su viacrucis laboral, que ya expuso en ELPLURAL.COM, con denuncias de acoso y bajas por depresión.

Juicio por acoso laboral
Con el nuevo equipo municipal capitaneado por alcalde Antonio González Terol, también del PP pero que llegó con promesas de regenación, Garrido pensó que podría haber un punto de inflexión, pero pronto comprobó que no sería así para ella y se acabó enfrentando al Ayuntamiento en los tribunales por acoso laboral en un juicio que tuvo lugar el mes pasado. Algunos testigos se echaron atrás, pero la denunciante contaba con grabaciones que probaban el mobbing. Y ha ganado consiguiendo una sentencia que deja mal parado al actual equipo de gobierno municipal.

Indemnización de más de 96.000 euros
El Juzgado de lo social número dos de Móstoles ha dado la razón a la demandante y "da por probada la situación de acoso laboral sufrida por Ana María Garrido Ramos" , condenando al Ayuntamiento de Boadilla del Monte a extinguir el contrato laboral con una indemnización de 81.437 euros más otros 14.887 "por daño moral". El juez no considera satisfactorias las explicaciones de los responsables municipales sobre las razones por las que se obstaculizó el trabajo de Garrido y da por probado que su responsable directo, el concejal Adolfo Arias Javaloyes, le advirtió de que "se lo iban a hacer pasar mal" sin que haya pudido justificar la razón de esas palabras.

"Voluntad de hostigar y menospreciar a la trabajadora"
En su demoledora sentencia, el magistrado advierte de que la decisión de Arias de no reunirse con Garrido para abordar la paralización de su trabajo "constituye una voluntad consciente e intencionada, propia o ajena, de hostigar y menospreciar a la trabajadora, perturbando la relación de trabajo y dejando vacío el contenido de su relación laboral con el Ayuntamiento de Boadilla del Monte". El fallo también entiende que ya desde el inicio se le asignaron funciones laborales "sin la percepción de salario que le correspondía", lo que enmarca en una "situación coactiva" contra la trabajadora.

La necesaria ayuda contra el 'mobbing'
Al conocer este fallo, ELPLURAL.COM ha contactado con Garrido, quien ha mostrado su satisfacción porque se vea el final de su pesadilla. "El Ayuntamiento había querido lavarse las manos, pero se ha demostrado que existía una inercia, que son los herederos del anterior equipo [imputados por la Gürtel] y es que la sentencia dice que se produjo acoso en esta legislarura". Tras pasarlo tan mal y verse en algunos momentos "desamparada y sin recursos", valora mucho la ayuda que le prestaron en la asociación contra el mobbing PRIDICAM -que también la asistió jurídicamente-, por lo que sopesa poder asesorar en el futuro a personas que se encuentren en situaciones paracidas a la que ha sufrido ella. Contra la sentencia cabe recurso y es previsible que el Ayuntamiento de Boadilla lo haga, aunque de momento por su parte Garrido recurrirá las cantidades de la indemnización.

"Un ejemplo para todos los funcionarios"
En cuanto a la reacción de la oposición ante el fallo, el portavoz de Alternativa por Boadilla, Ángel Galindo, se ha mostrado prudente porque todavía no lo conocen. "Lo que sí sabemos es que Garrido denunció la corrupción del PP en Boadilla y es un ejemplo para todos los funcionarios de la Administración pública que conocen casos y los denuncian". "Si el acoso laboral se confirma en la sentencia es un hecho gravísimo sin precedentes, porque la denunciante es testigo de la Fiscalía en la mayor trama de corrupción política en España", ha alertado Galindo.