Este miércoles se ha celebrado el juicio por acoso laboral que enfrenta al Ayuntamiento de Boadilla y a Ana Garrido, la técnico municipal que destapó la trama Gürtel  a través de un dósier de más de 300 páginas que hizo llegar a la Fiscalía Anticorrupción en el año 2009.

Enemiga de la corrupción
Diplomada en magisterio, con plaza en propiedad como personal laboral fijo tras aprobar dos oposiciones, Ana Garrido pasó de ser una persona de máxima confianza del exalcalde de Boadilla del Monte, Arturo González Panero (alias El Albondiguilla), a convertirse en la mayor enemiga de todos los que se beneficiaban de una trama corrupta que campaba a sus anchas en esta localidad madrileña.

Luz y taquígrafos a la corrupción
Su desdicha comenzó cuando ante las constantes evidencias, decidió poner luz y taquígrafos a la corrupción. Poco a poco, Ana Garrido comenzó a plasmar en un documento de más de 300 páginas las adjudicaciones irregulares, los amaños en la recalificación de terrenos y los nombramientos a dedo que se producían en el Ayuntamiento de Boadilla del Monte. Además, investigó el listado de propiedades de El Albondiguilla, su flota de coches y los regales que el exalcalde recibía de manos de la trama Gürtel. 

Estalla la Gürtel y comienza su calvario
Tras recabar las pruebas suficientes, Garrido presentó el famoso dósier a la Fiscalía Anticorrupción. Un mes más tarde comenzó la investigación Gürtel, destapándose la mayor trama de corrupción de la democracia española. Fue entonces cuando comenzó el calvario para esta funcionaria que sufrió varias bajas laborales por depresión y que incluso tuvo que exiliarse en Costa Rica hasta que la situación amainara.

Vuelta a las andadas
Pero con las elecciones de mayo de 2011 entró un nuevo equipo municipal con el también popular Antonio González Terol al frente y Garrido pensó que el paréntesis en su vida había acabado, por lo que se dispuso a reincorporarse a su puesto de trabajo. Pese a las promesas del nuevo alcalde de hacer un punto de inflexión y borrar la Gürtel del Consistorio, Garrido se encontró con que el Ayuntamiento no le pagaba la remuneración que le correspondía y volvió a sufrir un “aislamiento total” que acabó con la presentación de una denuncia por acoso.

Lo que reclama Ana Garrido
Actualmente de baja por depresión, Ana Garrido ha acudido  a los tribunales para demostrar el mobbing que ha sufrido por parte del Ayuntamiento de Boadilla. Esta funcionaria que destapó el caso Gürtel reclama la extinción laboral de su contrato (estando dispuesta a verse en la calle con 47 años con tal de librarse del acoso que supuestamente ha vivido), así como las correspondientes indemnizaciones que le corresponderían en concepto de daños de compensación y despido improcedente.

 



Declaraciones a ELPLURAL.COM
“Independientemente de la sentencia que dicte el juez, me he sentido muy orgullosa de mi misma”, ha reconocido Ana Garrido a ELPLURAL.COM tras la celebración del juicio que ha tenido lugar en los Juzgados de lo Social de Móstoles (Madrid). Sin embargo, esta funcionaria también admite haber sentido vergüenza al escuchar “a tanta gente mintiendo, relatando montajes absolutos como los expuestos por varios concejales del Ayuntamiento de Boadilla como Susana Sánchez y Adolfo Arias".

“No me arrepiento”
Pese a todo, y aunque  cuando denunció nunca imaginó “que las consecuencias iban a ser tan largas en el tiempo ni tan duras en cuanto a sufrimiento”, Garrido asegura que no se arrepiente de haber puesto blanco sobre negro los tejemanejes que se producían en Boadilla del Monte.

“Me siento orgullosa”
“Es mucho desgaste, muchas noches sin dormir, mucho gasto en abogados… y mucho sentimiento de vergüenza al ver que en este país no se protege a los que denunciamos a los corruptos (…) pero pese a todo, cuando me levanto puedo mirarme en el espejo y sentirme orgullosa conmigo misma”, ha reiterado.

"¿Qué quieren?"
Deseosa de “acabar cuanto antes esta pesadilla”, Ana Garrido sólo aspira a “poder volver a vivir”. Para ello, ha tenido que afrontar un juicio que obviamente le pasará factura en lo personal. “¿No les da vergüenza  (en referencia  a los concejales y letrados que defienden al Ayuntamiento de Boadilla) decirle a un juez que cómo estando de baja podía acudir a hablar a  la televisión, tener un blog personal o  tuitear?. ¿Qué quieren? ¿Amordázame? ¿Que me muera? Como no pueden pegarme un tiro, cometen un delito mucho más sutil”, expone tras admitir lo duro que han sido todos estos años en los que asegura haber tenido “intervenido” su  teléfono y ordenador personal, haber sido “seguida por una misma furgoneta” y “acosada por ciertos medios de comunicación que tienen comprados”.