El pasado mes de julio, durante una entrevista para El País, Juan Cruz hablaba con Esperanza Aguirre sobre 'el incidente' de su huida y casi atropello de unos agentes de la movilidad en la Gran Vía madrileña. La presidenta del PP madrileño reconocía que se arrepintió "al minuto" de lo que había pasado; eso sí, a su manera, o sea, dando a los agentes ("uno me dijo: 'pues si no te gusta el procedimiento se lo dices a tu amiga Ana Botella'"). Y a continuación el periodista le preguntaba a 'la lideresa' sobre si este era su peor momento en la política.

Pero ella, que desde luego no es una política torpe, y que anda en otra 'carrera', la del ayuntamiento madrileño, aprovechó para ponerse la venda antes de la herida con lo que está pasando en Madrid con la falta de cuidado en los árboles y los 'accidentes' que están provocando la caída de ramas de los árboles.



El peor recuerdo de Esperanza Aguirre
"Seguro que no fue lo peor que le ha pasado...", le preguntó el periodista. La respuesta de Aguirre:
"Claro que no. Lo peor fue que se cayera la rama de un árbol en la calle de Ibiza, siendo concejal de Medio Ambiente; la niña que estaba debajo se quedó parapléjica… Yo había prohibido las podas drásticas salvo cuando hubiese peligro para la seguridad vial. Era evidente que allí había peligro. Pero fue tremendo. Me pasé llorando bastante tiempo".

Ahora que ha 'dimitido' en esa carrera por el ayuntamiento Ana Botella, bien es verdad que ante la evidencia de que no iba a ser la elegida y así cree que sale con la cabeza alta, y después de un verano lleno de incidentes de este tipo, parece oportuno recordar los detalles de aquel hecho, 'el peor recuerdo de la Aguirre política' según ella: la caída de la rama de un árbol cuando ocupaba la concejalía de medio ambiente.

Estado de conservación pésimo
Una joven de 17 años, María Isabel H. N., el 10 de abril de 1993 acababa de salir de su casa, en la madrileña calle Sáinz de Baranda, cuando una rama de un viejo árbol se partió y cayó sobre su espalda. Le partió la médula de inmediato. Cuando la joven llegó al cercano hospital Gregorio Marañón confirmaron una lesión irreversible: padecía una "fractura luxación con afectación neurológica parapléjica por sección de medula", según el parte médico.

Aquel día había soplado el viento, pero lo cierto es que según los técnicos el estado de conservación del árbol era pésimo. En la prensa de entonces se puede leer que en los medios judiciales se apuntaba que "en la misma calle sigue habiendo otros árboles cuyo estado de conservación es igual e incluso peor que el que ha provocado la paraplejía de María Isabel". Un estado de conservación que, decían esas fuentes judiciales, no afectaban sólo a esta calle, "sino a muchas calles de Madrid".

"Niña abogada y madre"
Esperanza Aguirre 'confesaba' en su contestación en El País que "había prohibido las podas drásticas salvo cuando hubiese peligro para la seguridad vial". La realidad es que estaba en la misma política que 'su amiga' Botella, en la del ahorro rácano en los servicio públicos, que ya habían comenzado a privatizar, porque la responsabilidad de este tema lo llevaba ya una llamada Empresa Mixta de Conservación de Parques y Jardines de Madrid.

Pero en su contestación en la entrevista, Aguirre, 'lista' como es, aún añadió una frase final con la que pareció querer poner la guinda a su respuesta: "Hoy esa niña es abogada y madre", remató, como si así, de paso, 'limpiara' su conciencia.