La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el 'Caso Plus Ultra' resultó especialmente llamativa desde un primer momento, pero se tornó todavía más polémica tras el registro que la Policía hizo en su despacho, donde además de requisar dispositivos electrónicos de los cuales extraerían una gran cantidad de información personal que fue filtrada a la prensa, también aparecieron unas joyas que, hasta esta semana, tenían un origen desconocido. Estas piezas de bisutería generaron una importante controversia, tanto por la diferencia de valor que hubo respecto a lo comunicado por el entorno de Zapatero y el que le otorgó posteriomente la tasación encargada por el juez, como por las dudas que quedaban por resolver en relación a cómo habían pasado a formar parte del patrimonio del expresidente.
En las primeras semanas, el que fuera líder del Ejecutivo nacional entre 2004 y 2011 aseguró que se trataba de una herencia familiar. Sin embargo, esta semana José Luis Rodríguez Zapatero ha cambiado su versión, señalando que correspondía a un regalo que le entregó la Casa Real de Arabia Saudí en el año 2007. Unas joyas que el expresidente no habría comunicado en su declaración de bienes y que, tras haber señalado que disponían de un valor aproximado de unos 50.000 euros, la tasación llevada a cabo por la joyería Ansorena indicó que sobrepasarían el millón de euros si se pusieran a la venta en el mercado.
Esta semana, Zapatero ha precisado que la colección "se entregó en Madrid en su vivienda familiar" ubicada en el Palacio de la Moncloa, "con motivo del viaje oficial realizado a Madrid por el monarca saudí Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud los días 18 y 19 de junio de 2007". El expresidente ha señalado que quiere "esclarecer" que la colección recibida se trata de tres juegos de joyería "de similar estructura, basados en un mismo diseño tradicional y diferenciados esencialmente por las gemas que los componían", rubíes, esmeraldas y zafiros, que son "la parte más valiosa de las piezas a las que se refiere la investigación, hasta superar el 90 por ciento del valor total".
Así, ha argumentado que "se trató de una atención estrictamente personal, aceptada por deferencia y como muestra de agradecimiento y respeto" hacia el monarca. "Por eso las piezas a las que hacemos referencia se guardaron y permanecieron guardadas durante todo este tiempo, junto a las de origen familiar y otros regalos de amigos, sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material", agregaba su defensa.
Además, en lo referido a la tasación, han remarcado que el expresidente "no acepta ni hace propia" esa valoración, cuyo importe, a su juicio, "es indudablemente muy superior al valor real de las piezas". La representación de Zapatero también detallaba que el que fuera presidente de España remitió, a través de la embajada saudí en España, una carta dirigida al jefe de Protocolo de la Casa Real del país árabe para pedir que corroborase la versión que otorga ahora el socialista. Lo hizo, explica, el pasado 16 de junio, días antes de su declaración como investigado ante el juez. "Con la única pretensión de honrar la verdad de lo acontecido, ruego a esa Corte confirme la veracidad de los hechos referidos en la forma que estime más oportuno. Deseo expresar que la forma de respuesta que la Corte tenga a bien ofrecer será recibida con el mismo respeto y gratitud", explicaban que señalaba el escrito.
Los regalos a presidentes del Gobierno de España, una lista un tanto curiosa en la que hallar desde tortugas disecadas a machetes, botellas de vodka, monturas de caballo, sombreros pistolas o puros
Los regalos recibidos por los presidentes del Gobierno español a lo largo de las últimas décadas conforman un inventario tan variado como, en ocasiones, difícil de imaginar. Entre los objetos con los que se obsequiaron a los mandatarios nacionales y que pasaron a entregar al Patrimonio del Estado aparecen desde piezas de escaso valor hasta presentes de una notable singularidad. Hay, por ejemplo, ceniceros, pisapapeles y objetos decorativos con banderas y escudos nacionales, pero también obsequios mucho más peculiares, como la caravana de cuatro llamas cargadas de coral que el expresidente peruano Alberto Fujimori regaló a José María Aznar en 1998.
La identidad nacional de los países también aparece en algunos presentes. Carlos Menem entregó a Aznar un cenicero de porcelana decorado con un mapa de las Malvinas, mientras que Mariano Rajoy recibió unos cuencos fabricados con cáscara reciclada de nueces de macadamia durante una visita a Australia. En el apartado de bebidas, Rodríguez Zapatero recibió una botella de vodka del presidente ruso Dimitri Medvedev, mientras que Rajoy fue obsequiado con una caja de puros Cohiba por el embajador cubano.
Las armas forman otro de los capítulos más singulares. Felipe González recibió un CETME con cargador y munición, además de fusiles, cimitarras y dagas ornamentales. En el inventario de Zapatero figuran un machete, dos espadas y dos trabucos. Y los presentes no siempre fueron objetos, ya que Muamar el Gadafi regaló a Aznar un caballo pura sangre llamado Nahar el Khaied, que terminó en el Escuadrón de Caballería de la Guardia Civil, mientras que el propio líder libio entregó a Juan Carlos I una jaima.
También hay regalos vinculados a la vestimenta y los símbolos personales, como sombreros de cowboy, chilabas, gorros de visón, tricornios, gorras y camisetas. Zapatero destaca además por el número de cuadros recibidos, con 146 registrados, frente a los 24 de Felipe González.
El inventario incluye incluso regalos de organismos españoles. El CNI obsequió a Zapatero con una maqueta de su sede, una escultura de plata y una cámara espía de los años setenta. Y entre los presentes extranjeros aparecen también dos medallas, un juego de láminas y un icono procedentes del Vaticano.
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